Crónicas emigrantes - Relatos elementales: La rubia de Hamburgo | soyperiodista.com
17 de Mayo de 2012
1 Noviembre de 2011 | Crónicas emigrantes | Madrid (España)

Relatos elementales: La rubia de Hamburgo

Relatos elementales: La rubia de Hamburgo
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Ángela, la rubia de Hamburgo, encontró en el voluntariado su razón de vida. Fue así como conoció a Luis, un traficante de Santa Cruz, Bolivia, preso en una cárcel del puerto alemán. Iba todos los sábados, domingos y festivos a visitar a los presos extranjeros y a llevarles comida, solidaridad para su soledad y recuerdos de sus familias, con quien hacía de correo semanal. Luis la vio por primera vez en un recital de poesía que ella había organizado en el día de la cultura nacional. Y vio en ella una puerta. No supo si para salir o para entrar, pero una puerta al fin y al cabo. Le escribió un poema. Y ella se enamoró del poema y de él. Así que los domingos hacia cita conyugal.

Durante las jornadas mundiales de cultura de 2002, Ángela logró que Luis, que ya había escrito dos libros de poemas para ella, una novela sobre su vida de traficante y tenía un hijo con ella, logró su excarcelación, aunque tenía que ir a dormir al presidio, y la inclusión como ayudante suyo, que era una de las organizadoras del evento universal de cultura.

Pero cuando él salió de la cárcel con media libertad, ella ya no sentía el mismo amor y deseo del corazón de cuando esperaba ansiosa a que llegara el  sábado, domingo o festivo para verlo. Y durante el evento practicamente se hartö de Luis. Habían pasado demasiadas cosas. Pero después de las 6, hora en que él regresaba a dormir a la cárcel, empezaba a extrañarlo. Luis la amaba a ella y  a su hijo, y hubiera preferido quedarse para siempre en la cárcel porque era cierto que ella lo quería como preso y no como otra cosa. Terminó la condena antes de lo previsto y fue deportado a Bolivia. Ella volvió a la cárcel y se enamoró de Sadid,  un turco preso  también por tráfico de drogas.

Al aterrizar en La Paz, Luis, con el corazón dando tumbos por la pista, se dio cuenta que Ángela fue en verdad una puerta, para salir y entrar al mismo tiempo.

 

Por: Arturo Prado Lima/

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Comentarios

alromer

alromer

2 Noviembre de 2011
10:01 am

Buend relato, como siempre, felicitaciones

Aracataka

Aracataka

1 Noviembre de 2011
5:47 pm

..el alma humana...un verdadero laberinto de confusion, con demasiados caminos para encontrar la salida....extraña historia la de la rubia...

osgir

osgir

1 Noviembre de 2011
1:40 pm

Lo que le da más rigor aun al relato.

Un saludo especial.

osgir

osgir

1 Noviembre de 2011
1:39 pm

Yo diría que fue una puerta falsa.

ARTURO PRADO LIMA

ARTURO PRADO LIMA

1 Noviembre de 2011
1:39 pm

Un nuevo relato elemental, del libro ya anunciado.
Una abrazo a todos y todas.