

En su estrategia para desalentar a los participantes en “Occupy Wall Street”, el Alcalde Bloomberg ha utilizado todo tipo de tácticas: miles de policías, barricadas, cortes de energía, decomiso de los generadores, aislamiento. Todas han fracasado dando paso a iniciativas tan novedosas como pedalear para producir la energía necesaria en el ahora campamento.
Las tácticas disuasorias y su fracaso
Desde el primer día, y alegando que la protesta no tenía permiso, se colocaron barricadas metálicas y cientos de policías bloquearon la entrada a la Bolsa de Valores y el acceso al Toro que representa Wall Street. Los participantes procedieron a 'ocupar' el “Zuccoti Park”, recuperando su nombre original, “Plaza libertad”, con el permiso de los dueños de este espacio privado abierto al público. Para hacer sentir su voz sin violar la ley local, desde el primer día cumplen con un ritual que aún se conserva: caminar sin detenerse y en fila india por las aceras para pasar en procesión por todo el frente de la Bolsa de Valores dos veces al día, al inicio y al final de la actividad, siempre marcados por el conocido “toque de la campana”. Lo hacen coreando viejos y nuevos slogans, portando nuevos y viejos carteles, y posando con entusiasmo para las fotos.
Ahora los propios comerciantes del sector están pidiendo que se levanten las barricadas porque desalientan el flujo de potenciales clientes, ante la avalancha de turistas y curiosos. El alcalde lo está pensando. La presencia policial ha disminuido. Como me dijo un participante, "Las cartas hicieron el milagro", refiriéndose a las numerosas misivas enviadas por los ciudadanos al Alcalde quejándose de la falta de vigilancia en sectores más necesitados, y el exagerado aumento en el rubro de horas extras para 'cuidar' Wall Street, cuando todos los programas de asistencia pública sufren recortes en sus presupuestos.
Ni que decir acerca de la brutalidad policial: el Inspector Anthony Bologna fue investigado y más que una sanción recibió un premio: fue trasladado a un precinto muy cerca de su casa. Normalmente se les envía a sitios muy retirados. Pero la indignación ciudadana expresada sin límite alguno ha hecho que la policía sea más cuidadosa, la comunidad más solidaria, y los medios más presentes. No sobra advertir que los propios participantes se entrenan en técnicas de no violencia y vigilan para que no aparezcan anarquistas, como si han aparecido en las protestas en otras ciudades. Gran fracaso de las tácticas de la alcaldía.
Instalaciones sanitarias
Desde el primer día hablaron con los dueños de los negocios vecinos, en especial McDonals y Starbucks para que les permitieran usar las de ellos a cambio de conservar el orden y comprar allá. Aceptaron. Pero además dirigieron un mensaje general: "Pedimos a todos los que quieran apoyarnos con café, comida, agua, etc., que lo compren en los negocios del sector", y publicaron los nombres, direcciones, teléfonos y páginas web de las cafetería, pizzerías, restaurantes, etc. El incremento en las ventas condujo a mayor apoyo y al acceso a más servicios y baños. Además, el comité de salubridad muestra un gran logro y a partir de hoy tendrán acceso a un nuevo servicio, a dos cuadras de la Plaza libertad: un lote privado con sanitarios portátiles abiertos 24 horas, con profesionales encargados de la limpieza y con vigilancia permanente, pagado en parte con el dinero de las donaciones. Quienes pensaron que la carencia de instalaciones sanitarias sería la garantía del abandono a la protesta, se equivocaron de cabo a rabo.
Comunicaciones
Los primeros tres días utilizaban megáfonos. Cuando se los decomisaron porque eran ilegales, empezaron a usar el “micrófono del pueblo”: quien habla usa frases claras y cortas que los demás repiten en un coro que ‘ocupa’ gran parte del parque. Para asegurarse de que cada opinión es escuchada, debatida y respetada, se utiliza ‘el lenguaje del pueblo’: para mostrar aprobación cada persona pone las palmas al frente, dedos extendidos hacia arriba y en movimiento continuo si la aprobación es muy grande. La desaprobación invierte el movimiento. Para bloquear una idea, se cierran los puños y se cruzan los brazos, formando una X. Para señalar que un punto no es pertinente, se unen las puntas de ambos pulgares y meñiques formando un cuadrilátero. Para señalar que se tiene una información valiosa relacionada con lo que se discute, se une la punta de los dedos de ambas manos formado un ángulo.
Para difundir el mensaje entre quienes no asistieron a la asamblea utilizan cartones donde se anota la información relevante: actividades generales y especiales, comités y la invitación a integrarse a ellos. A la semana siguiente el calendario estaba incorporado en su página web, a la siguiente cualquiera podía tomar un ejemplar impreso de la mesa de información, a las dos semanas ya contaban con un calendario fotocopiado, y a las tres, empezó a circular su nuevo semanario: "Occupy Wall Street Journal", un buen tabloide, 5 mil ejemplares, y varias páginas con análisis, historias, fotos, mensajes, y generalidades sobre el movimiento y las ocupaciones similares en otros lugares. Todos, dentro y fuera del parque, saben que ha pasado, que está pasando y que se hará en los días y semanas siguientes. La incomunicación ayudó al movimiento, no a la ciudad.
Aseo y sanidad dentro del Parque
Siempre vi el parque organizado y limpio, pero un día el alcalde “sugirió” un retiro temporal para hacer una limpieza profunda. Se negaron y escoba y balde en mano se dieron a la tarea de lavar y reorganizar el parque, convocando a formar una gran cadena humana para impedir un desalojo a la fuerza, en caso de que la policía decidiera hacerlo. Los dueños del lugar retiraran la petición y el alcalde Bloomberg suspendió la orden. La celebración no se hizo esperar, así como el mayor esfuerzo para mantener la organización. Siempre hay voluntarios trabajando en el aseo y mantenimiento de la Plaza. Uno de tantos días me senté a conversar con alguien mientras tomaba café. Sostenía mi vaso esperando llevarlo a un basurero, cuando se acercó un joven con su bolsa a recogerlo. Siempre alguien pendiente.
El parque tiene jardineras centrales que nadie ha pisado, a pesar de las aglomeraciones que a veces se forman, y que después de 49 días solo muestran el daño normal por las inclemencias del clima. Nada mal considerando la multitud de personas y de carpas que ahora tiene el parque. Otra táctica fallida.
Energía
Clave desde el comienzo. La primera noche, la ciudad quitó la energía y bloqueó las comunicaciones. A partir de ahí alguien se apareció con un generador, al que siguieron otros, y otros y la gasolina. Pero el viernes 28 de octubre se presentaron los oficiales del Departamento de Bomberos con una orden de decomiso de la gasolina y los generadores por presentar “riesgos de incendio y amenazas a la seguridad”. A pesar de que se avecinaba una gran tormenta y un fuerte descenso en la temperatura, resistieron esa noche. A primera hora del sábado tuvieron tres gratas sorpresas: el permiso de instalar las carpas. Las habían comprado con los fondos donados y por decisión de la Asamblea, pero no las habían utilizado. En minutos se armó el campamento, donde están un poco más protegidos no solo para las temperaturas tan bajas de este otoño sino para las del invierno que se avecina. Las carpas son apropiadas para temperaturas de hasta 30 grados bajo cero.
La segunda fue el regreso de Keegan Stephan, un mecánico de bicicletas de Brooklyn, de 26 años, y miembro de un grupo ambientalista quien hacía más de un año pedaleaba en su apartamento para producir la energía de su nevera. El había presentado su idea a los manifestantes, pero no la acogieron. Así que se presentó de nuevo y empezó a pedalear. La energía pasa del dinamo a una batería, y al cabo de seis horas de pedaleo tienen carga para 100 horas de uso. Así recargan celulares, computadoras, etc.
La tercera sorpresa fue la solidaridad del grupo “Occupy Boston”, quienes los contactaron para ofrecerles tres bicicletas que ellos tenían unidas a motores para producir energía limpia. Un camionero voluntario las trajo hasta la Plaza Libertad ese mismo sábado, a media noche. A primera hora del domingo un grupo de voluntarios, entre ellos algunos electricistas, las ensamblaron y ahora se les pregunta a los turistas si quieren pedalear para contribuir a la causa. No faltan voluntarios.
Mucho más que contar. Sobre todo lo que no dicen los diarios. Sus principios, su liderazgo sin ‘cabezas visibles’, los diferentes ritos religiosos que se hacen los domingos, las actividades diarias, el crecimiento de “la biblioteca del pueblo”, la cocina y la alimentación, la delincuencia y la seguridad. Los personajes. Pero es suficiente por hoy.
Feliz fin de semana



Comentarios
jogafi
5 Noviembre de 2011
11:12 pm
Elsa, excelente y completo reportaje.
Sin lugar a dudas la indignación, debe ser esa pandemia, que los colombianos, esperamos llegue pronto, y de la que todos nos contagiemos , "ya es justo y necesario" demostrar que aqui también hay dignidad y muchos motivos y razones para "indignarnos".
S. Cordial
Aracataka
5 Noviembre de 2011
10:41 pm
..regio! tremendo reportaje! gracias mil por traernos este ejemplo de lucha! creo que este movimiento cosechara frutos muy positivos...tambien sera un ejemplo a seguir...no olvidemos que la indignacion es generalizada, en todas partes hay muchos motivos para estar indignados y protestar hasta ser escuchados!!
..saludos cordialisimos!
colext
5 Noviembre de 2011
9:04 pm
Felicitaciones Elsa por el excelente cubrimiento.
luisalejandrodiaz
5 Noviembre de 2011
7:40 pm
Muy buena nota. Algún día no lejano el mundo cambiará para bien
ARTURO PRADO LIMA
5 Noviembre de 2011
1:04 pm
Siempre pensé que el pueblo norteamericano sería la clave para descolonizar el mundo. Esta semilla ilusiona a gran parte de la humanidad, por venir de donde viene. La indignación se generalizará tarde o temprano.
Felicitaciones Elsa, estas haciendo un buen trabajo periodístico.
Gracias por mantenernos informados.