

El paradigma como verdad incuestionable, como modelo, patrón y norma, en el caso de la agricultura debe cambiar. En los años 70’s y posteriores, se implantó como única verdad la mecanización con la llamada “Revolución Verde”, hace 14 años se crearon los famosos “Cultivos Transgénicos”, los cuales, de acuerdo a los tratados internacionales deben cumplir con una serie de requisitos para su obtención, manipulación y transporte. Lo anterior para evitar los efectos adversos que se puedan tener sobre el medio ambiente y la salud humana.
Es innegable que la tecnificación en la producción contribuyó en la producción mundial de alimentos, pero esta intensificación ocasionó un impacto medioambiental adverso.
Indudablemente debe buscarse con urgencia alimentar a la población mundial que está en constante crecimiento, esto, combinando el manejo de suelos, agua, nutrientes y producción pecuaria, así se lograría la seguridad alimentaria, lo anterior combinando la biodiversidad, la sinergia, el dinamismo poblacional, e indudablemente la conservación.
Es necesaria la recuperación de los valores morales, dejar de lado la ambición, el egocentrismo ya no debe existir y se debe pensar en el bien común antes que en el individual.
La agricultura del Siglo XXI debe basarse en la agroforestería, el agrosilvopastoreo, la producción orgánica, lo natural; sistemas diversificados que imiten la naturaleza, protejan y recuperen las fuentes de agua y utilicen la energía derivada de estas prácticas.
Las oportunidades de la población rural deben ser mejoradas, los agricultores deben ser receptores de los resultados de investigaciones científicas que se hagan al respecto y al mismo tiempo debe verse involucrados en las mismas como protagonistas principales. Estas investigaciones son la base para lograr un modelo agroecológico exitoso, estas, deben buscar soluciones sostenibles al problema ecológico que es evidente en aquellos terrenos que han sido sobreexplotados.
La agricultura tradicionaltrae consigo los saberes que deben ser aprovechados para lograr una perfecta convivencia con el medio ambiente. Los agricultores deben ser reconocidos por los gobiernos como actores principales en el desarrollo y sostenimiento económico mundial.
Lo anterior debe ser trabajado de la mano con las ciencias sociales y las ciencias económicas para así lograr un buen nivel de eficiencia y equilibrio económico.
En conclusión, en el Siglo XXI debe buscarse una agricultura incluyente, que aporte sabiduría y sea receptora de tecnología.



Comentarios
Gobierno y Sociedad
3 Febrero de 2012
9:31 am
Luis Alejandro, la educación no solamente implica "educar" como bien se hace con personas cuya moral esta ligada al trabajo y al empeño. Para el caso que tu señalas, la educación implica que el Estado imponga su autoridad a quienes quieren hacer mella en ella o quienes creen - erróneamente - que son superiores a sus congéneres y, con ello, generan las temidas falsas desigualdades en la sociedad.
luisalejandrodiaz
27 Enero de 2012
2:50 pm
Buena propuesta. Pero tendríamos que educar a los que son dueños del 70% de la tierra en colombia. ¿Cómo hacerlo...? Feliz tarde