

El pasado domingo 27 de mayo, día en que la Iglesia Católica celebró la solemnidad de Pentecostés, fui a misa en una iglesia del occidente de la ciudad.
Quienes conocen el ritual de la santa misa, saben, que en cada celebración se incluye un salmo responsorial, el cual consiste en que el lector dice una frase de un salmo y los participantes de la eucarística, responde con otra frase según corresponda al día.
Por lo general, en ciertas iglesias, el sonido y la voz de los interlocutores se pierden, debido a factores tales como la calidad del micrófono y la pronunciación del lector, entre otras cosas, que influyen para que en determinados momentos no se entiendan los mensajes divinos enviados por Dios, sumado, a los conceptos y términos tecnológicos que en esta era digital nos impregnan hasta la médula.
Dichas circunstancias ocasionaron que el salmo responsorial de esa celebración se convirtiera en una muy tecnológica versión de la Santa Biblia.
Resulta y acontece que el colectivo religioso que asistió a la citada misa, respondía al salmo de la siguiente manera “Señor, envía tu espíritu y reenvía la faz a la Tierra”.
Cuando yo escuche que todos decían “reenvía la faz a la Tierra”, me pregunté, de qué me estoy perdiendo, es que acaso ahora nos comunicamos con Dios a través de mensajes de texto, e-mail, chat, redes sociales, quería preguntar ¿Cuál es el Pin de Dios? Dios va a “reenviarnos” algo.
Sabía que algo estaba fallando, obviamente la oración personal y de rodillas, aún no ha sido reemplazada por los mensajes de texto. Yo miraba a quienes estaban a mi lado y me daba risa, porque con un total convencimiento, voz firme, fuerte y con gran euforia, decían una y otra vez “reenvía la faz a la Tierra”.
No había caso, sus subconscientes rebozaban de tecnología. Se acabó la misa, pero yo quede con la inquietud respecto a la palabra que necesariamente habría sido reemplazada por el término tecnológico. ¿Cuál podría ser?
Afortunadamente, por la tarde tuve la oportunidad de asistir a otra misa en otro barrio, iglesia que tenía un mejor micrófono, un lector con una mejor pronunciación y un colectivo religioso más atento a escuchar y recibir los mensajes divinos, quienes al salmo responsorial contestaron “Señor, envía tu espíritu y renueva la faz a la Tierra.”
Claro, la palabra era “renueva la faz de la Tierra” y no “reenvía la faz de la Tierra”.
Confieso que descanse, porque en primer lugar tenía esa sensación que nos da cuando tenemos una palabra en la punta de la lengua pero que no sabemos cuál es y en segundo lugar en verdad sentí un gran alivio cuando confirme que la faz de la tierra aún no nos iba a ser reenviada a través de un archivo comprimido.


Comentarios
Francaditalia
16 Junio de 2012
7:18 am
Sandra, me perturba el fanatismo religioso, creo que ser creyente debe ser un acto intimo y personal. Las iglesias son magnificas como munumentos, y como lugares en donde se puede disfrutar del silencio cuando no hay oficios.
ladypapa
3 Junio de 2012
4:03 am
Muy divertido, pareciera que Dios está entrando en la era whatsapp, jejejeje.
Anda que si ahora tenemos que comprarnos un Ipod para comunicarnos con Dios, estamos en un grave lío.
Norman Alexander Agnär
2 Junio de 2012
5:34 pm
Imposible que hubieras descansado porque mientras la primera frase nada decía, la segunda es terrible ya que pide una catàstrofe, ùnica manera de cambiar la faz de la tierra
osgir
1 Junio de 2012
5:18 pm
Eres REMISA a las fallas.
No sería que SAKIRA estaba entonando el salmo?
Sandra Mercedes
1 Junio de 2012
8:27 pm
Doctor, no será que errar tiene algo de divinidad...Jajja. Un abrazo.
Aracataka
1 Junio de 2012
3:59 pm
jejejeje...muy gracioso! tremenda inquietud la que te llevaste, tanto que fuiste capaz de ir a dos misas para verificar cual era el misterio...
....gracias por compartir!
..saludos cordialisimos!
Sandra Mercedes
1 Junio de 2012
8:29 pm
Sí, la misa fue muy especial, moderna y de avanzada. Un abrazo..