

Rosario la encontró bocabajo debajo de unos rosales recién podados. Milagrosamente, no se había pinchado con las espinas, prueba fehaciente para suponer que no había sido maltratada, sino abandonada, y quien sabe las circunstancias que provocaron tal decisión.
Eso sí, a las 3, el sol estaba a punto de derretirla. Rosario aviso a los guardias de “La Casa de Campo”, de Madrid, y estos a las autoridades competentes, quienes determinaron que no solo había sido maltratada, sino también violada y pusieron la oportuna denuncia en el juzgado correspondiente.
Pero la muñeca hinchable no aguantó el paso del tiempo y se fue desinflando en la lonja de pruebas de la justicia ordinaria. Con el tiempo, el supuesto violador volvió por ella.
Fue apresado y conducido al juez, pero la muñeca había sido inflada y desinflada y violada muchas veces en el depósito de pruebas y no se pudo comprobar los hechos que se le imputaban al primer amante.


Comentarios
gabrielaprado
18 Junio de 2012
3:47 pm
En Japón y en todas partes
osgir
18 Junio de 2012
1:26 pm
ESTA MUÑECAS AL FINAL RESULTAN HASTA ECONOMICAS DICEN EN JAPON.
gabrielaprado
18 Junio de 2012
8:15 am
Las cosas de España.
Un beso
simonsimon
17 Junio de 2012
2:41 pm
Muy bueno, lo felicito. Voy tras el rastro de los otros.
osgir
17 Junio de 2012
2:09 pm
Puro sexo sin sexo.
ARTURO PRADO LIMA
17 Junio de 2012
1:16 pm
Este escrito hace parte de los "Los Relatos elementales", de los cuales ya se han publicado unos cuantos en Soy Periodista.com