

Aunque las nuevas teorías de administración y gerencia hablan de “Líderes”, internamente, sabemos que estamos hablando de un jefe.
Un porcentaje de personas han, son y serán jefes, pero también han tenido un jefe.
Existen jefes de todos los perfiles, y aunque la mayoría de personas, prefieren ese jefe bonachón y comprensivo con sus subalternos, creería a título muy personal, que debemos partir de una premisa, según la cual, el Jefe es el Jefe y no el amigo fiel.
Lo esperado es que ese jefe o líder, sea una persona respetuosa, con una comunicación asertiva y una gran empatía con sus subordinados, pero, la necesidad de presentar resultados a otro jefe histérico, sumados a la conchudez e insensatez de algunos empleados son los detonantes para que el jefe sea visto en muchas ocasiones como el ogro sucio y desalmado de la oficina.
A un jefe se le exigen resultados, maneja una fuerte presión, si algo falla, es a él a quien llaman, es él quien debe responder.
Un jefe debe ser respetuoso, pero no tiene por qué ser el amigazo, cuando se confunde la amistad con el papel de Jefe, sobrevienen los problemas.
No se debe esperar que el jefe sea el amigo, ni que se convierta en el alcahuete compañero de oficina, o que sea el padrino de la boda, no se debe pretender que acepte todas las invitaciones de fiestas familiares, bautizos y demás. ¿Por qué tendría qué asistir?No espere nada de un Jefe, ni siquiera un ascenso.
De otra parte un jefe no debe preocuparse en el ¿Qué pensaran de mí? o en el ¿No les habrá gustado mi decisión, qué hago?
Si alguien es Jefe, es porque sus superiores confiaron en la capacidad para desempeñar bien su ingrato papel, no todos pueden, ni quieren ser jefes, precisamente, porque ser jefe conlleva implícito ese malestar colectivo que puede aflorar en cualquier momento cuando el jefecito toma una decisión antipopular para el grupo.
El jefe debe tener una alta capacidad de “me importa cinco lo que piensen de mí”, es decir, debe tener una personalidad tan definida para no doblegarse ante las miradas y pensamientos inquisidores de sus subalternos, para no sentirse mal, ni albergar sentimientos de culpa, para bien o para mal a veces hay que tomar decisiones que no gustan a muchos, pero para eso es el jefe. El ser jefe implica convertirse en un ser malagradecido.
Ahora bien, la mejor manera de ganarse el respeto como jefe, no es siendo el superamigo, la mejor manera de ganar respeto, es siendo honesto en todas las actuaciones, ecuánime e imparcial en sus decisiones, demostrando igualdad en el trato, sin preferencias ni favoritismos. Un jefe no debe ser fácilmente manipulable.
El jefe no es el amigo, el jefe es el jefe, el que responde por el trabajo de una dependencia.
No reclame de su jefe que siempre este con una sonrisa de oreja a oreja, o que intercambien la papita por el platanito en la hora del almuerzo, se debe exigir respeto mutuo, claro que sí, pero no siempre una subida de voz, o una solicitud de presentación de un informe semanal se constituyen en acoso laboral.
Un jefe demanda un margen de exigencia, y más, en países como el nuestro, en donde no todos obviamente, pero sí un buen porcentaje de trabajadores, requieren de un jefe encima para así cumplir las funciones y obligaciones.
No hay que echarle toda el agua sucia al jefe, más bien, hay que pensar en las soluciones para el mejoramiento continuo en el trabajo, qué se puede hacer para mejorar, así parezca ante el grupo ese chupamedias empedernido y después solo reciba la ingratitud y el desapego de ese jefecito del alma.
Si se maneja el concepto de que el jefe no tiene por qué ser el amigo, y que no se debe esperar de él cuestiones extras diferentes a la exigencia del trabajo, es más fácil llevar esa relación “Jefe-Subalterno” porque de lo contrario esa relación puede convertirse en muchas ocasiones en causa frecuente del estrés laboral tanto para el jefe como para el grupo de empleados.
Jefe no es sinónimo de amigo, porque cuando hay una fuerte amistad de por medio, la objetividad se pierde y el jefe debe procurar en todo momento ser objetivo. La relación “Jefe-subalterno” debe fundamentarse en el respeto mutuo más no en la amistad incondicional.
Soy jefe de un grupo que sino estoy mal me odian y tengo un jefe que a veces creo odiar, y estoy segura que mi jefe tiene otro jefe que en ocasiones debe detestar, es un círculo vicioso.
Lo mejor es hacer entonces una catarsis como la que yo acabo de hacer con esta nota.


Comentarios
Sandra Mercedes
27 Julio de 2012
6:35 am
Gracias por sus comentarios. Bendiciones
moderador
26 Julio de 2012
10:23 am
Nota destacada en la red de portales. Gracias por el aporte.
Sandra Mercedes
27 Julio de 2012
6:38 am
Que bien, muchas gracias. Es maravilloso participar en Soyperiodista, leyendo, comentando y por supuesto escribiendo. Es muy grato. Cordial Saludo
luifernd
25 Julio de 2012
5:43 am
Hay jefes que mandan con tanta sutilezas, SANDRA MERCEDES, que dan la sensación de que el jefe es el subordinado.Felicidades!!!
osgir
24 Julio de 2012
6:16 pm
Un buen jefe, mi recordada Sandra, nunca es JEFE.