Crónicas emigrantes - El suicidio de un payaso | soyperiodista.com
18 de Junio de 2013
28 Julio de 2012 | Crónicas emigrantes

El suicidio de un payaso

El suicidio de un payaso
Foto:galería google editó el autor

 Aquella noche fría,  el payaso "santuco"  se aproximó a  su casa  arrastrando  corbata y  zapatos sin cordones    descomunalmente grandes. 

Bajo  los tintes marrón, granate, amarillos  e intenso blanco  se deslizaban  lagrimones verdaderos  ,como único traje auténtico para su humanidad adolorida y delicadamente fatua, imitadora sempiterna.

Las carcajadas de quien en otro tiempo era su público  ahora  correspondían  a  la sorna estridente de una turba encendida por  la ridícula  repetición de sus  gracejos. Era un lugar común todo en el tipo,  como   las órdenes que los capitanes  dan a las tripulaciones náufragas. 

Se reían de  él mas no de sus chistes y eso  era un caos envuelto en harapos, en  peluca, en guantes, en  calcetines con rayas a la manera de presideriario en bancarrota.  Habia llegado su final y con el  estaba expirando  su circo.

El último  acto  lo tenía preparado para el mismo.  Era  preferible un payaso ahorcado que un payaso reelegido para   ser un ignorante  más en un  función más , de un país más, con una miseria más, un protagonista más, un fracasado irredento que prefería que sus ideas las  conservaran en un frasco . 

Pobre  " santuco"  si lo hubieran visto como quedó, seguramente  le habrían celebrado  el último  "sketch" con cuerda estrangulándole sus ideas, zapatitos rotos y  arrugas de tiempo perdido que se escapaban por entre las comisuras de sus labios inseguros y mentirosos.

Mientras su cuello bajaba por la cuerda  apresurado y mínimo,  pasaban a cuenta  gotas, sobre la cabezota, imagenes de soldados sollozando,  viudas  desesperadas por la soledad y el hambre,  madres buscando hijos en fosas  disfrazadas de mantos,  enfermos y campesinos  reclamando venganza,  áulicos en cárceles,    indigenas empeñados en sus  propias falencias y   figurones  atosigados por el  bochorno canicular de su estadía fatua en las sillas del  reino tratando de hablar detrás de las puertas de palacio pero escondiendo su cara maltratada.

Los mendigos se lanzaron a robarle los zapatos al recién fallecido ,aun  pendiendo de la soga, haciendo calle de honor a la miseria que cultivó siempre, regalando cosas ajenas a la manera  de los chistes en los circos baratos.

Descanza en paz  apátrida. 

Buen  día.

Osgir. 

 

Por: osgir

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Comentarios

ladypapa

ladypapa

29 Julio de 2012
3:18 am

Al caído, caerle, cada uno se labra su propio destino.

luifernd

luifernd

28 Julio de 2012
6:07 am

Well, man.Felicidades!!!