

Aquella noche fría, el payaso "santuco" se aproximó a su casa arrastrando corbata y zapatos sin cordones descomunalmente grandes.
Bajo los tintes marrón, granate, amarillos e intenso blanco se deslizaban lagrimones verdaderos ,como único traje auténtico para su humanidad adolorida y delicadamente fatua, imitadora sempiterna.
Las carcajadas de quien en otro tiempo era su público ahora correspondían a la sorna estridente de una turba encendida por la ridícula repetición de sus gracejos. Era un lugar común todo en el tipo, como las órdenes que los capitanes dan a las tripulaciones náufragas.
Se reían de él mas no de sus chistes y eso era un caos envuelto en harapos, en peluca, en guantes, en calcetines con rayas a la manera de presideriario en bancarrota. Habia llegado su final y con el estaba expirando su circo.
El último acto lo tenía preparado para el mismo. Era preferible un payaso ahorcado que un payaso reelegido para ser un ignorante más en un función más , de un país más, con una miseria más, un protagonista más, un fracasado irredento que prefería que sus ideas las conservaran en un frasco .
Pobre " santuco" si lo hubieran visto como quedó, seguramente le habrían celebrado el último "sketch" con cuerda estrangulándole sus ideas, zapatitos rotos y arrugas de tiempo perdido que se escapaban por entre las comisuras de sus labios inseguros y mentirosos.
Mientras su cuello bajaba por la cuerda apresurado y mínimo, pasaban a cuenta gotas, sobre la cabezota, imagenes de soldados sollozando, viudas desesperadas por la soledad y el hambre, madres buscando hijos en fosas disfrazadas de mantos, enfermos y campesinos reclamando venganza, áulicos en cárceles, indigenas empeñados en sus propias falencias y figurones atosigados por el bochorno canicular de su estadía fatua en las sillas del reino tratando de hablar detrás de las puertas de palacio pero escondiendo su cara maltratada.
Los mendigos se lanzaron a robarle los zapatos al recién fallecido ,aun pendiendo de la soga, haciendo calle de honor a la miseria que cultivó siempre, regalando cosas ajenas a la manera de los chistes en los circos baratos.
Descanza en paz apátrida.
Buen día.
Osgir.


Comentarios
ladypapa
29 Julio de 2012
3:18 am
Al caído, caerle, cada uno se labra su propio destino.
luifernd
28 Julio de 2012
6:07 am
Well, man.Felicidades!!!