01 de Septiembre de 2014
29 Septiembre de 2012 | Crónicas emigrantes | (España)

Por una tregua bilateral: ¿La muerte como munición en la mesa de diálogo?

Por una tregua bilateral: ¿La muerte como munición en la mesa de diálogo?
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Los encontramos frente a frente, aun con la mirada cegada por el pánico de la muerte, el uno, y el otro arropado por una especie de candor metafísico. El enemigo había sido abatido por su coraje. Supimos del enfrentamiento armado y como corresponsal de guerra, que es la labor que casi todos los periodistas en Colombia desempeñan sin las mínimas garantías para ejercerlo por parte de los medios, acudimos al lugar.

Los subversivos del ELN habían volcado una camioneta que hacía de patrulla antiguerrilla en la vía que de Pasto Conduce al municipio de Samaniego. Se había registrado un enfrentamiento sin grandes consecuencias. Pero un antiguerrilla y un guerrillero se enzarzaron en una cacería de fieras. Se persiguieron con tanta ferocidad y tanto esmero que en el momento en que se vieron frente a frente vaciaron sus metrallas en el cuerpo del contrario. En los alrededores de los cadáveres, había huellas del trajín de batallones enteros.

Incluso la dirección de sus ojos se encontraban directamente. En medio, un arbusto silencioso se quejaba bajo la algarabía del bosque. En el último instante, cuando las balas penetraban sus cuerpos, es evidente que no se preguntaron si ese sacrificio suponía el triunfo militar de un bando sobre el otro. ¿Habría cruzado por sus mentes el pensamiento de la derrota?. Seguro que no. Pero era una derrota en toda regla. No de los bandos enfrentados, sino de los dos combatientes individuales. Pagaban con la muerte la osadía de la vida, el uno por un salario, el otro por una causa subjetiva. Es su precio por trascender. En un momento de su vida, el antiguerrilla no tuvo otra opción de empleo, cómo ganarse de otra manera la vida, y tuvo que exponerla para que vivan los suyos.

En su momento, el subversivo juró lealtad a su organización,(su padre adoptivo, su benefactor, su protector) a quien le cedió sus derechos y se comprometió a dar hasta su vida por la liberación nacional. El convencimiento de la justeza de su causa es tal que hasta aleja el fantasma del miedo a la muerte en el momento decisivo. Sólo el que pierde el miedo a la muerte puede vivir a plenitud. Los combatientes subversivos, en el camino al frente de batalla, van borrando toda duda, todo afán, todo cariño, toda impureza y dejan para el momento del enfrentamiento al combatiente solo, puro, sin cargas históricas, sin ideologías presentes y futuras, sin comandantes, sin compromiso alguno. Es ese hombre que en el fragor del combate alcanza, incluso, una dicha profunda: su razón de ser es destruir al enemigo y salvar su vida. El resultado político, incluso de estrategia militar, lo tiene sin cuidado. Lo ignora. No es asunto suyo. La estrategia desaparece. La táctica se olvida.

Estos dos hombres seguramente vislumbraron en el momento final la alegría de la victoria. Tenían frente a sus ojos al enemigo destruido. Eran hombres de honor. Después de los combates, los ejércitos hacen usos diferentes con los muertos y con sus muertes. En el lado guerrillero, los muertos son combustible de guerra. Lejos de acobardar, intimidar, las muertes son utilizadas para alimentar el sentimiento de pertenencia hacia una causa que implica también el deber de seguir manteniendo vivos a sus muertos, a esos hombres y mujeres que hacen parte de ellos mismos. Les ofrecieron el heroísmo como recompensa de su vida, y la prolongación de sus pensamientos y acciones más allá de la muerte. No en vano, cuando caen sus compañeros, a la tristeza sigilosa le sigue el remordimiento de no estar ellos, los vivos, en el lugar de los muertos. En adelante, es el camino a seguir, la actitud a emular, el camino de los héroes a perseguir.

Los futuros héroes se alimentan de sus muertos, de su valor, de su entrega, de su fuerza vital que muere para que los demás sigan luchando. En el bando contrario los muertos son una estadística que incluso se puede esconder como táctica militar y, los muertos del enemigo son un medio propagandístico del que se valen para dar moral a sus tropas, mostrar al país y al mundo la eficacia de sus combates y obtener rangos y ayuda económica contante y sonante. Cuando les faltan muertos del enemigo real, recurren a asesinato macabros, como los falsos positivos, delincuentes de poca monta o campesinos desarmados para justificarse como ejército victorioso, incluso en sus momentos más bajos.

Es parte de la dinámica de la guerra colombina. El juego macabro que no cesa. Dialogar en estas condiciones, con combustible de por medio, es decir, de muertos de un lado y otro, llevará irremediablemente al fracaso. Los muertos avivarán las heridas. Regeneraran el heroísmo de unos y la venganza de otros. Amentaran los duelos, con muertos o sin ellos. Un dialogo en medio de las balas no es sano. No puede prosperar. La tregua bilateral es un imperativo para que la muerte de nuestros muertos no se cruce de lado a lado en la mesa de negociaciones y nos frustre otro sueño de paz a los colombianos.

Le pregunté a Sergio Ramírez, el escritor nicaragüense y ex combatiente sandinista sus impresiones sobre la mesa de diálogo entre el gobierno colombiano y las FARC y me respondió: “mientras alguno de los bandos siga pensando que puede derrotar al otro en el plano militar no habrá frutos válidos”. El caso de los dos combatientes de Samaniego se me antoja a una metáfora sangrienta de dos contendientes sordos a la realidad pura y llana que nos convoca ahora: la construcción de la paz.

@arturopradolima

Por: Arturo Prado Lima/

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Comentarios

moderador

moderador

1 Octubre de 2012
11:30 am

Don Arturo, no es virus. Le he explicado cómo se arregla eso. es muy sencillo. Se trata de usar las herramientas de edición del sistema al crear la nota. Es decir, no copiar ni pegar el texto desde Word, sino usar la casilla marcada con un borrador, para eliminar formatos, o la casilla marcada con una T, para pegar el texto plano. O escribir sobre la propia caja de edición de texto.

ARTURO PRADO LIMA

ARTURO PRADO LIMA

29 Septiembre de 2012
6:43 pm

AYÚDENME CON EL VIRUS!!