24 de Abril de 2014
9 Noviembre de 2012 | Crónicas emigrantes | (Colombia)

Peligro y absurdo populismo de Petro

Peligro y absurdo populismo de Petro
Foto:http://colombiaopina.wordpress.com

Todo indica que el señor Gustavo Petro no se toma muy en serio su papel como alcalde de Bogotá y sólo tiene en mente llegar a ser presidente de la República, de ahí que su gestión como burgomaestre se rodee todos los días de alguna medida improvisada o de alguna pelea escandalosa con el sector público o con el sector privado. La última tiene que ver con la prestación del servicio público de aseo, no sólo saltándose las facultades legales que competen al Concejo capitalino decidió convertir la empresa de acueducto en recolectora de basuras, sino que ha señalado que no permitirá que empresarios privados presten ese servicio.

Acudiendo a la mendacidad como argumento la emprende contra las empresas privadas y sin sustento alguno indica que están vinculadas al expresidente Uribe Vélez y sus hijos para agitar la bandera populista y demagógica de entregarle el servicio a los recicladores que no tienen la experiencia, ni la infraestructura, ni el capital para asumir esa tarea de forma técnica como lo demanda una ciudad que produce 6.500 toneladas de basuras al día[1].

Los residuos que a diario se producen en la ciudad son definidos legalmente (art. 3º del Decreto 4741/2005), como aquellos que por sus características corrosivas, reactivas, explosivas, tóxicas, inflamables, infecciosas o radioactivas pueden causar riesgo o daño para la salud humana y el ambiente. Así mismo, se considera residuo o desecho peligroso los envases, empaques y embalajes que hayan estado en contacto con ellos; de tal manera que el riesgo que se corre si se atienden los necios caprichos de Petro, es de una magnitud incalculable para la integridad de quienes habitan a Bogotá, D.C.

Siendo que el 70-80% de estas basuras es reciclable[2], debe responder Gustavo Petro a la ciudadanía qué ha hecho con los cerca de 248 mil millones de pesos que los operadores privados le han entregado al Distrito para disponer las estructuras necesarias a fin de realizar ese reciclaje, porque lo que hoy se aprecia es la ausencia absoluta de cualquier estructura técnicamente adecuada para esa tarea. No son solamente centros de recepción y disposición de materiales reciclables, es todo el proceso de disposición de esos residuos y su conversión en materiales reutilizables.

Ese es un asunto que no se arregla con un falaz discurso al estilo chavista, es una solución que requiere estudios previos, adecuación de recursos físicos, humanos y materiales, para poner en marcha un proyecto de reciclaje como el que irresponsablemente anuncia Petro para la ciudad a partir del 18 de diciembre de este año.

Debe entonces recordarse el alcance de la Sentencia de Tutela T-724/03, proferida por la Corte Constitucional y que preveía que en los términos del artículo 24 del Decreto 2591 de 1991, la Unidad Ejecutiva de Servicios Públicos del Distrito Capital de Bogotá o a la entidad del Distrito que haga sus veces, en futuras contrataciones para la prestación de este servicio público domiciliario, incluyera acciones afirmativas a favor de los recicladores de Bogotá, debido a que la actividad que ellos desarrollan está ligada con dicho servicio, a fin de lograr condiciones reales de igualdad y de dar cumplimiento a los deberes sociales del Estado. De ninguna manera la sentencia ordena el otorgamiento de la prestación del servicio a los recicladores, como lo pretende el Alcalde Petro.

La improvisación en este tema es absoluta e irresponsable; a cerca de 1 mes de caducar los contratos con los prestadores privados, la administración distrital no cuenta con la estructura para asumir el servicio y se llega al colmo del cinismo de señalar que si el 18 de diciembre el distrito no tiene el parque automotor necesario, sencillamente se lo pedirá prestado a otras ciudades. Se está avisando que a partir de esa fecha la ciudad se verá desbordada de residuos sólidos con las catastróficas consecuencias que de ello se derivan para la salud de sus habitantes, especialmente de aquellos sectores más vulnerables de la población, que el alcalde dice representar.

Y es que no son solamente las amenazas a la salud de los capitalinos, una situación como la que se prevé amenaza también la tranquilidad y la convivencia pacífica de los ciudadanos; la ineficiente prestación del servicio público domiciliario de aseo indudablemente va a generar accidentes y enfrentamientos entre vecinos por la disposición de residuos en las vías públicas (nadie va a querer tener esos residuos frente a su casa), conformación de cárteles ilegales que lucharan por tener el control sobre los grupos de recicladores en la ciudad y en sus localidades, si las grandes empresas se ven expuestas a la acción delictiva de los extorsionistas, cómo irá a ser con grupos de personas expuestas a un mayor grado de vulnerabilidad, en eso no se puede llamar a engaño a los ciudadanos.

Petro va a cumplir la promesa que no pudo realizar como terrorista armado, ahora como terrorista del discurso clasista va a volcar el infierno en Bogotá, ojalá ese exiguo 30% de ciudadanos que lo eligieron como alcalde estén realizando el acto de contrición y arrepentimiento por el caos que su irresponsabilidad generó.

1.CONCEJO DE BOGOTA, D.C. Proyecto de Acuerdo 113 de 2011. Bogotá, D.C. En: http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=41936
2. Ibíd.

Por: NUEVAS OPINIONES

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Comentarios

osgir

osgir

9 Noviembre de 2012
4:56 pm

Con seguridad , este sujeto no hubiera pasado los exámenes psicotécnicos obligatorios para cualesquiera empleados de menor rango.