19 de Septiembre de 2014
11 Noviembre de 2012 | Crónicas emigrantes | (España)

R. E. Nostalgia en el corredor de la muerte en una prisión de Miami

R. E. Nostalgia en el corredor de la muerte en una prisión de Miami
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Se le había olvidado la tristeza en el autobús. Pero al contrario de lo que podía pensarse, no llegó alegre a casa. Llegó vacía. Porque la tristeza la llenaba toda y hasta su aura no escapaba al gris caribe de su monumental abatimiento.

Ese día supo por la radio del autobús que había la posibilidad de que su hijo, recluido en el pasillo de la muerte de una prisión en Miami, fuera declarado inocente. Había sido encarcelado hace 17 años. En los dos últimos meses, cuando se acercaba la fecha de la ejecución, su madre se había dedicado a mendigar en las calles de San Juan de Puerto Rico para repatriar el cadáver de su hijo y darle cristiana sepultura.

El golpe de la noticia que escuchó en el autobus fue tal que olvidó la tristeza en el último asiento del autobús al bajarse con la premura de un felino que salta de algún lugar del corazón a la calle desnuda. Quiso recuperarla. Se había acostumbrado tanto a ella que ahora estaba triste por la tristeza. Cuando llegó su hijo, vivo, la tristeza se convirtió en nostalgia. Se sintió embaraza por segunda vez del mismo hijo.

Por: Arturo Prado Lima/

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