02 de octubre de 2014
14 Noviembre de 2012 | Crónicas emigrantes

Pesimismo moderado

Pesimismo moderado
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Hasta los más apasionados defensores del proyecto santista, hoy comienzan a ver la realidad que enmarca lo que ahora llaman ‘terminación del conflicto armado’ dejando de lado sutilmente el calificativo de proceso de paz con las Farc [1].

La actitud arrogante de la organización narcoterrorista ha obligado a un segundo aplazamiento de las formalidades de los diálogos, primero en Oslo y ahora en La Habana, de tal manera que ese proceso sólo podrá arrancar posiblemente el próximo 19 de noviembre; a la para con los atentados terroristas en el Cauca, los voceros de las Farc quieren imponer una agenda propia y determinar quiénes son los voceros de la sociedad civil que ellos van a aceptar.

El desprecio demostrado por los cabecillas narcoterroristas al calificar a la población civil como víctimas intranscendentes va acompañado con la pretensión de que sólo tengan vocería las organizaciones que puedan coadyuvar en mostrar a las Farc como víctimas, esto es el Partido Comunista Colombiano, que introdujo la tesis de la combinación de las formas de lucha como praxis política y armada en el país, la MOVICE de Iván Cepeda, Ciudadanos y Ciudadanas por la Paz de Piedad Córdoba y su reciente invento, la Marcha Patriótica dirigida por los mismos individuos anteriormente señalados.

Ninguna organización vocera de las víctimas de las Farc y de la izquierda podría expresarse en el proceso de esos diálogos para terminar el conflicto armado, el gobierno y los poderes públicos se verían imposibilitados de hacerlo porque deberían asumir un papel neutral al ser representantes de todo el entramado social, incluidos los criminales que conforman las organizaciones narcoguerrilleras y sus apologistas. Hay que repasar la historia, es la misma táctica dilatoria que el Vietcong y Vietnam del Norte emplearon en París al finalizar los años 60 del siglo pasado[2].

Entonces, como ahora, la delegación comunista encabezada por Ho Chi Min argüía que el centro de la discusión debía ser el origen de la guerra, el desmonte del capitalismo en Vietnam y la adopción del modelo socialista. Sólo la debilidad política de Saigón y Washington, alimentada desde los medios de comunicación que presionaban la ‘salida política al conflicto’, permitiría a la larga el triunfo de las fuerzas comunistas que militarmente se encontraban ad portas de la derrota.

Algunos ‘demócratas’ colombianos insisten en ignorar las enseñanzas de la historia, nacional y mundial, sobre cómo se desarrolla cualquier tipo de negociación con el comunismo y de cómo sus voceros pretenden siempre obtener en la mesa lo que jamás pudieron obtener mediante las armas, se hacen los ciegos, sordos y mudos ante la insistencia de estas organizaciones criminales de seguir produciendo terror entre la población para presionar políticamente en los escenarios políticos.

Pero la cereza del postre la colocan estos ‘demócratas’ cuando no advierten donde reside el verdadero enemigo y pretenden mostrar a quienes no comparten el apaciguanismo absurdo o la entrega del Estado social de derecho, así lo hace el Presidente de la Cámara de Representantes al decir que “si este intento de negociación fracasa, la derecha reaccionaria llegará cargada de tigre a las urnas y regresará al poder con su ya conocida tesis de negar la existencia del conflicto armado y con su obsesión militarista para combatir lo que ellos llaman una simple expresión terrorista” [3].

Qué pena que sea el presidente de la Cámara de Representantes el que quiera cambiarle el nombre a las organizaciones criminales como las Farc, para engañarse a sí mismo y al país, quizá recurriendo al calificativo que les diera el tristemente célebre presidente de la Corte Constitucional, Carlos Gaviria Díaz, que sin ninguna vergüenza llamó luchadores altruistas a quienes han sembrado, dolor, muerte y destrucción a lo largo y ancho de la nación por más de 50 años, justificando sus crímenes horrendos como conexos a la actividad política.

Pero en este país de absurdos, ahora viene a decirse, en el colmo del entreguismo, que la llave de la paz en Colombia no la tiene Juan Manuel Santos, como viene señalando desde el 7 de agosto de 2010 cuando cambió la estrategia para combatir el narcoterrorismo, sino que ahora la tiene Hugo Chávez Frías, el mecenas de las Farc que les ha proporcionado refugio en Venezuela y recursos para continuar su agresión criminal al pueblo colombiano, razón por la cual el delincuente Rodrigo Granda lo llama la ‘autoridad moral de las Farc’ [4].

Señalar que lo de Cuba es una encerrona contra el régimen democrático de Colombia, patrocinada por los hermanos Castro como originarios favorecedores del narcoterrorismo y su nuevo adalid, Hugo Chávez Frías. Pronto tendrán a nuestros soldados y policías marchando bajo las banderas del socialismo del siglo XXI y a la sociedad sometida a la dictadura del proletariado, lo que está sucediendo en Bogotá con Petro será nimio en comparación al régimen que nos impondrán por decreto para satisfacer a las Farc.

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1. RIVERA, Guillermo. La paz exprés. El Tiempo. Opinión. Bogotá, D.C. Miércoles, 14 de noviembre de 2012. Pág. 21.
2. DIARIO ABC. Los comunistas vuelven a rechazar la discusión de los puntos propuestos por Cabot Lodge. Madrid. Viernes, 31 de enero de 1969. En:http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1969/01/31/020.html
RIVERA, Guillermo. La paz exprés. Ob.cit.
3. SEMANA. Diálogos de paz: Hugo Chávez tiene la llave. Nación. Sábado, 10 de noviembre de 2012. En: http://www.semana.com/nacion/dialogos-paz-hugo-chavez-tiene-llave/187899-3.aspx

Por: NUEVAS OPINIONES

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