24 de octubre de 2014
6 Diciembre de 2012 | Crónicas emigrantes

Al decano de la crónica taurina, a don Hernando Espinosa Bárcenas

Al decano de la crónica taurina, a don Hernando Espinosa Bárcenas
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Con el motivo del aniversario de fallecimiento de Don Hernando Espinosa Bárcenas, como bien lo conocían sus amigos, compañeros y lectores el "decano de la crónica taurina Colombiana", quise escribir estas palabras.

Para los que no tuvieron el agrado enorme de conocerlo, Don Hernando, era una persona totalmente lucida, amante de las letras y del toreo, un amigo incondicional, un consejero de esos que te hablan con el corazón, una persona pensante en todo el sentido de la palabra.

Vivió una vida como solo el tenia que vivirla, haciendo lo que le gustaba, escribiendo no solo para publico Colombiano en la agencia Caracol y Todelar, sino también para la agencia EFFE en España, los cuales hicieron bien en contratarlo, en esa época en la que el emprendio su viaje a conocer la tierra Española, madre del Toreo, en donde por cosas del destino, termino escribiendo para ellos siendo su corresponsal en Colombia.

Un catador de whiskey único, asi como también de sus "huesitos de marrano" que con su acento cartagenero y su voz gruesa, hacían una parodia en todo momento. Amante de toda la comida en general. Aun recuerdo como en sus últimos días añoraba tanto ese café que hace su hija mayor María Fanny, o cualquiera de los platos exquisitos que hacia su esposa Fanny.

Un comediante que solo el entendía, aunque siempre con sus risas y su ingenio, robaba risas, mago, cantante, escritor, lector, un amante empedernido del baseball, o "la pelota caliente", como le dicen en su Cartagena del alma.

Nunca llegué a conocer su trabajo, pero por los comentarios que he oído, era excelente, tanto asi que llego a ser consejero gramatical en algunos casos como por ejemplo demandas.

Es triste, como se conoce mas a una persona cuando no esta, cuando estaba viva, pero yo siento que conocí lo suficiente para llenarme de admiración y respeto a una de las mayores influencias en mi vida.

No se si alguna de las personas que lean esto en este espacio de periodistas y escritores sepa quien fue el, pero hoy le escribo a mi abuelo.

A ese abuelo que siempre buscaba sacar una luz de brillo y esperanza en los peores momentos, a ese abuelo que siempre me enseño que nunca hay que dejarse vencer por las adversidades que nos trae la vida en sus sube y baja, a ese abuelo que con un pañuelo y de la nada podía hacer una ardilla que brincaba sobre todo su brazo y aunque me llenara de pánico, siempre sabia alegrarme la vida.

no se si llegaste a saber lo mucho que te quería, hoy que ya no existes en cuerpo en esta tierra, existes en mi cabeza, y el mayor garante del amor que te tengo, es que no sales de mis pensamientos. y se que todas las noches, cuando nos encontramos en mis sueños, siempre me oyes y me sabes brindar tu hombro cuando lo necesito.

A mi abuelo le quiero escribir estas palabras que me salen del corazón y con lágrimas que empáñan mis ojos, a este abuelo sinónimo de sabiduría, dulzura y paciencia, a este abuelo que me hizo aprender a querer y valorar las cosas pequeñas de la vida.

La mayoría de las cosas que se de ti, es por que me las contaron, se que al igual que tu primo, la pluma ilustre de la literatura Colombiana, Germán Espinosa, eras un letrado de los que ya no existen. Se que fuiste un papa ejemplar, siempre presente y amoroso como tu solo. Se que amaste hasta el ultimo día a tu esposa, que aun cuando estabas con los últimos suspiros y fuerzas en el cuerpo, siempre te preocupaste por ella, y como no quererla y amarla siendo la persona que es.

Me queda tu dulzura, me quedan tus tardes de pasodoble con maní en esa casa, de la que nunca quisiste irte. Me queda el amor por las letras y esa inspiración que nace de la nada cuando se me pone enfrente un papel y un lapiz., me quedan esos esféros y llaveros que comprabas en los buses de Bogotá, en donde con tu inmensa bondad jamas fuiste capaz de decirle no a un vendedor ambulante.

Te llevo en mi corazón, hay tantas cosas que no dije, tantos abrazos que no te di, tantos momentos que no se dieron, que llenan de tristeza mi corazón, aunque mi aliciente mas grande es que vives en el, y se que siempre me apoyas en mis decisiones y en todos los pasos que de, por que asi lo hacías en vida y lo seguirás haciendo hasta que mi corazón deje de latir.

Estés donde estés, quiero que sepas que te extraño, que tu legado en la tierra lo llevo en mi corazón, que tienes muchas personas que se unen en un sentimiento de tristeza y melancolía por tu partida, estés donde estés quiero decirte que te amo abuelo de todos, pero solo mio.

Se que eres feliz, se que me acompañas y se que me cuidas, aun recuerdo las ultimas palabras que me dijiste "se que te va a ir bien en Argentina" y aun recuerdo las que yo te dije " descansa por favor" y se que me va bien en Argentina y se que descansas en mi corazón.

Nunca viste un escrito mio, y hoy lo lamento, pero se que en parte vives en mis palabras y en lo que escribo, y ese sentimiento de luchar por lo que se quiere, es lo que hoy me llena de aliciente para empezar un nuevo camino, camino que tu también caminaste y es el de las letras.

Hasta siempre abuelo, desde el cielo estarás escribiendo crónicas, de estas faenas diarias de la gente que te quiere y te extraña.

Por: Nicolas Gutierrez/

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