24 de Abril de 2014
2 Enero de 2013 | Crónicas emigrantes | (Colombia)

De astronauta fracasado a poeta sobrenatural

De astronauta fracasado a poeta sobrenatural

 En reciente homenaje que se hiciese a un poeta costeño,Felix Pizarro, profesor en el hermoso pueblo de Plato, al lado del abogado Alvaro Pardo, Ernesto MCausland,leyo este texto durante el lanzamiento de la Antolgía María Mulata dos,de editorial Santa Bárbara,en el recinto de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico,en la ciudad de Barranquilla.

Andábamos por el cuarto año de bachillerato en mi natal Santo Tomás cuando mis compañeros de pupitre y yo, expectantes por la aparición de un nuevo maestro, lo vimos entrar al Colegio Oriental. Se trataba de nuestro profesor de Español, al cual esperábamos vestido con corbata y camisa manga larga blanca, tal como los demás maestros. Vaya sorpresa la de aquel día. Aún recuerdo los comentarios de mis condiscípulos: “Y ese flaco cabellón es quien nos va a dictar clases?”…

“Eche, ese man como que va pal monte, no lo ves que na más es mochila y abarca”. Él era entonces, un joven de dos décadas, un despreocupado muchacho de veinte años que cursaba estudios de Filología e Idiomas en la Universidad del Atlántico. Una semilla poética que en pocos días nos habló de André Bretón y de Gonzalo Arango, de Bertolt Brecht y de Sigmond Freud, de Cervantes y de Shakespeare.

Y se paseaba por las calles de Pablo Neruda y por la Grecia de Constantino Kavafis, y nos llevaba a la guerra civil española con los poemas de García Lorca y de Miguel Hernández Y en un abrir y cerrar de ojos pasamos de exigir corbatas a exigir letras; de aburrirnos con los sermones que desde el intangible Vaticano nos enviaba Paulo VI a deleitarnos con fragmentos poéticos que nos acercaban a la realidad. Y así, con ese despliegue de descomplicación, sin bitácoras rígidas, pero inundados de poesía, el cabellón nos indujo a amar letras.

Profesor! Poeta! De cualquier manera que lo pueda llamar: es hora de reconocer que usted hizo de poetas dormidos, poetas activos.

Y pocos años después, en mis estudios superiores, lo volví a encontrar. Para entonces, era docente universitario, y me dictó la cátedra de Teoría y Crítica Literaria, desde luego, aún llevaba el cabello como nido de cucarachero y cargaba la mochila arwaca.

Federico Santodomingo Zárate es –según sus propias palabras- un astronauta frustrado. Un hombre que mientras soñaba con cruzar el espacio, embutido en una nave interplanetaria, apenas lograba viajar por las calles de Riofrío y de Orihueca, sobre el lomo de la burra que le regaló su abuela Nicolasa. Este poeta es un ser estrato tres que le ha tocado, en veces para superar escollos y en veces para vivir dificultades, arrastrar con el peso de un apellido económicamente poderoso. Como cuando se presentó a las oficinas de Caracol Televisión en Bogotá a entregarle a David Sánchez Juliao, un libro que el sociólogo Abel Ávila

2

le remitía al nacido en Lorica. Bastó que Federico pronunciara el apellido Santodomingo para que las secretarias lo llevaran hasta la sala de juntas, le sirvieran en bandeja de plata y lo sentaran en el sillón del poderoso presidente de la Compañía. O lo que le ocurre cuando se registra como pasajero en Avianca: lo acomodan en primera clase, aunque sólo haya comprado boleto de traspatio. Por eso, no es raro verlo en pleno vuelo, conversar con algún magnate, con un ministro o con un alto ejecutivo como si se tratara de dos viejos amigos. Claro! El interlocutor de turno al ver la pinta que lleva Federico no deja de repetirse: el señor Santodomingo con esa forma de vestir evita ser secuestrado.

Y a pesar de tantas situaciones, sigue siendo un poeta. Ha publicado artículos en diferentes periódicos del país, con traducciones al ruso y al finlandés. También ha dado recitales poéticos por todo el suelo colombiano.

Su poesía es un retrato de la sociedad colombiana y un reflejo de la vida universal. “Observa el consumismo, la pobreza y la riqueza; le duele el servilismo de la nación; se sorprende ante la emergencia de la tecnología y su consolidación como becerro de oro; recalca que en este país de marginados, al grande lo hacen más grande y al pequeño, más pequeño; se declara Cristo del consumo, y jura que Colombia es un país de arribistas.” En uno de sus textos poéticos afirma: “El carro es el tercer huevo del hombre” En otro dice: “destapa tu Coca Cola y encontrarás tu sicario incorporado” o hace un poco de humor cuando pregona que “La luna es un huevo frito en la inmensa sartén del cielo”.

“Ha obtenido en su carrera varios reconocimientos literarios, pero ninguno lo enorgullece tanto como el Premio de Cuento Suramericana, que recibió hace años con Castillo de naipes. Ese día, en el Hotel Hilton de Bogotá, después de la premiación, uno de los jurados, Abelardo Forero Benavides, se le acercó a preguntarle si era de los Santodomingo conocidos en Colombia. El poeta le respondió lo que suele responder cuando se lo preguntan directamente: yo soy de los pobres, pero debemos ser parientes muy lejanos porque ambos venimos de Panamá, aunque ellos lo escriben separado y nosotros lo escribimos junto. Sorprendido con la respuesta, Forero Benavides le dijo una frase que todavía el poeta mantiene en la punta de la lengua: "En un país de plebeyos que quieren ser nobles, usted grita a los cuatro vientos que no lo es".

 

3

El jueves 22 de enero del año 2009 en la Revista de Poesía Salomón Borrasca, al referirse a nuestro invitado de hoy, decía: este poeta de la costa atlántica colombiana tiene el embrujo del trópico. La ciudad de Barranquilla tiene en Santodomingo un poeta para mostrar con orgullo. En su obra palpitan sus barrios periféricos y sus manglares.

Es que Federico también es campo. Hace unos quince días me llamó para que le hablara sobre el evento que nos congrega en este lugar. Le pregunté dónde se encontraba. Me respondió: estoy en una isla frente a Ponedera, hablando de poesía y de río. Y añadió: es que yo soy agricultor de internet.

Ojalá la crítica y la historia de la literatura alcancen a reconocer en Federico Santodomingo Zárate, uno de los pilares poéticos de la Colombia que nos tocó vivir. Serán sus lectores, quienes a través de las letras de este magdalenense de nacimiento, tengan el privilegio de volar en la nave de los sueños y aterrizar siempre en la pista de una verdad que resalta en la obra de Federico: el dolor de los jodidos.

En este día, Plato rompe con lo cotidiano para escuchar la voz autorizada de un poeta. En esta mañana, la lira de Santodomingo retraerá a los veteranos aquí presentes aquellos momentos en los que la poesía inundaba todos los espacios sociales y se empleaba como herramienta para hincar los sentimientos del ser amado.

En esta mañana, los más jóvenes habrán de sentirse tocados por la magia de un verso y conquistados por la exquisitez de un poema.

Sea usted, mi estimado profesor, bienvenido una vez más a Plato, tierra que se llena de orgullo con la presencia de su poesía.

Fuentes:

MACCAUSLAND, Ernesto. El Santodomingo.SoHo.com.co

SÁNCHEZ JULIAO, David. Don Federico Santodomingo. El Heraldo.com.co

SALOMÓN BORRASCA, Revista poética

 

 

 

Santodomingo Zárate: de astronauta frustrado a poeta sobrenatural.

Andábamos por el cuarto año de bachillerato en mi natal Santo Tomás cuando mis compañeros de pupitre y yo, expectantes por la aparición de un nuevo maestro, lo vimos entrar al Colegio Oriental. Se trataba de nuestro profesor de Español, al cual esperábamos vestido con corbata y camisa manga larga blanca, tal como los demás maestros. Vaya sorpresa la de aquel día. Aún recuerdo los comentarios de mis condiscípulos: “Y ese flaco cabellón es quien nos va a dictar clases?”… “Eche, ese man como que va pal monte, no lo ves que na más es mochila y abarca”. Él era entonces, un joven de dos décadas, un despreocupado muchacho de veinte años que cursaba estudios de Filología e Idiomas en la Universidad del Atlántico. Una semilla poética que en pocos días nos habló de André Bretón y de Gonzalo Arango, de Bertolt Brecht y de Sigmond Freud, de Cervantes y de Shakespeare. Y se paseaba por las calles de Pablo Neruda y por la Grecia de Constantino Kavafis, y nos llevaba a la guerra civil española con los poemas de García Lorca y de Miguel Hernández Y en un abrir y cerrar de ojos pasamos de exigir corbatas a exigir letras; de aburrirnos con los sermones que desde el intangible Vaticano nos enviaba Paulo VI a deleitarnos con fragmentos poéticos que nos acercaban a la realidad. Y así, con ese despliegue de descomplicación, sin bitácoras rígidas, pero inundados de poesía, el cabellón nos indujo a amar letras.

Profesor! Poeta! De cualquier manera que lo pueda llamar: es hora de reconocer que usted hizo de poetas dormidos, poetas activos.

Y pocos años después, en mis estudios superiores, lo volví a encontrar. Para entonces, era docente universitario, y me dictó la cátedra de Teoría y Crítica Literaria, desde luego, aún llevaba el cabello como nido de cucarachero y cargaba la mochila arwaca.

Federico Santodomingo Zárate es –según sus propias palabras- un astronauta frustrado. Un hombre que mientras soñaba con cruzar el espacio, embutido en una nave interplanetaria, apenas lograba viajar por las calles de Riofrío y de Orihueca, sobre el lomo de la burra que le regaló su abuela Nicolasa. Este poeta es un ser estrato tres que le ha tocado, en veces para superar escollos y en veces para vivir dificultades, arrastrar con el peso de un apellido económicamente poderoso. Como cuando se presentó a las oficinas de Caracol Televisión en Bogotá a entregarle a David Sánchez Juliao, un libro que el sociólogo Abel Ávila

2

le remitía al nacido en Lorica. Bastó que Federico pronunciara el apellido Santodomingo para que las secretarias lo llevaran hasta la sala de juntas, le sirvieran en bandeja de plata y lo sentaran en el sillón del poderoso presidente de la Compañía. O lo que le ocurre cuando se registra como pasajero en Avianca: lo acomodan en primera clase, aunque sólo haya comprado boleto de traspatio. Por eso, no es raro verlo en pleno vuelo, conversar con algún magnate, con un ministro o con un alto ejecutivo como si se tratara de dos viejos amigos. Claro! El interlocutor de turno al ver la pinta que lleva Federico no deja de repetirse: el señor Santodomingo con esa forma de vestir evita ser secuestrado.

Y a pesar de tantas situaciones, sigue siendo un poeta. Ha publicado artículos en diferentes periódicos del país, con traducciones al ruso y al finlandés. También ha dado recitales poéticos por todo el suelo colombiano.

Su poesía es un retrato de la sociedad colombiana y un reflejo de la vida universal. “Observa el consumismo, la pobreza y la riqueza; le duele el servilismo de la nación; se sorprende ante la emergencia de la tecnología y su consolidación como becerro de oro; recalca que en este país de marginados, al grande lo hacen más grande y al pequeño, más pequeño; se declara Cristo del consumo, y jura que Colombia es un país de arribistas.” En uno de sus textos poéticos afirma: “El carro es el tercer huevo del hombre” En otro dice: “destapa tu Coca Cola y encontrarás tu sicario incorporado” o hace un poco de humor cuando pregona que “La luna es un huevo frito en la inmensa sartén del cielo”.

“Ha obtenido en su carrera varios reconocimientos literarios, pero ninguno lo enorgullece tanto como el Premio de Cuento Suramericana, que recibió hace años con Castillo de naipes. Ese día, en el Hotel Hilton de Bogotá, después de la premiación, uno de los jurados, Abelardo Forero Benavides, se le acercó a preguntarle si era de los Santodomingo conocidos en Colombia. El poeta le respondió lo que suele responder cuando se lo preguntan directamente: yo soy de los pobres, pero debemos ser parientes muy lejanos porque ambos venimos de Panamá, aunque ellos lo escriben separado y nosotros lo escribimos junto. Sorprendido con la respuesta, Forero Benavides le dijo una frase que todavía el poeta mantiene en la punta de la lengua: "En un país de plebeyos que quieren ser nobles, usted grita a los cuatro vientos que no lo es".

 

3

El jueves 22 de enero del año 2009 en la Revista de Poesía Salomón Borrasca, al referirse a nuestro invitado de hoy, decía: este poeta de la costa atlántica colombiana tiene el embrujo del trópico. La ciudad de Barranquilla tiene en Santodomingo un poeta para mostrar con orgullo. En su obra palpitan sus barrios periféricos y sus manglares.

Es que Federico también es campo. Hace unos quince días me llamó para que le hablara sobre el evento que nos congrega en este lugar. Le pregunté dónde se encontraba. Me respondió: estoy en una isla frente a Ponedera, hablando de poesía y de río. Y añadió: es que yo soy agricultor de internet.

Ojalá la crítica y la historia de la literatura alcancen a reconocer en Federico Santodomingo Zárate, uno de los pilares poéticos de la Colombia que nos tocó vivir. Serán sus lectores, quienes a través de las letras de este magdalenense de nacimiento, tengan el privilegio de volar en la nave de los sueños y aterrizar siempre en la pista de una verdad que resalta en la obra de Federico: el dolor de los jodidos.

En este día, Plato rompe con lo cotidiano para escuchar la voz autorizada de un poeta. En esta mañana, la lira de Santodomingo retraerá a los veteranos aquí presentes aquellos momentos en los que la poesía inundaba todos los espacios sociales y se empleaba como herramienta para hincar los sentimientos del ser amado.

En esta mañana, los más jóvenes habrán de sentirse tocados por la magia de un verso y conquistados por la exquisitez de un poema.

Sea usted, mi estimado profesor, bienvenido una vez más a Plato, tierra que se llena de orgullo con la presencia de su poesía.

Fuentes:

MACCAUSLAND, Ernesto. El Santodomingo.SoHo.com.co

SÁNCHEZ JULIAO, David. Don Federico Santodomingo. El Heraldo.com.co

SALOMÓN BORRASCA, Revista poética

Por: federico santodomingo zárate/

VOTOS: 4
Cómo le pareció esta publicación?
Su voto: Ninguno (4 votos)

Opiniones

0

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión. Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado. Regístrese o ingrese aquí