25 de Julio de 2014
15 Enero de 2013 | Crónicas emigrantes | (Colombia)

Una palabra en el viento viaja por este continente

Foto:A. CAICEDO
A. CAICEDO
POETAS EN CARNAVAL POETAS EN CARNAVAL POETA Y PINTOR NELSON VILLACIS ECUADOR BODY ART. POETAS EN CARNAVAL POETAS EN CARNAVALmagen asociada
POETAS EN CARNAVAL
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POETA Y PINTOR NELSON VILLACIS ECUADOR
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UNA PALABRA EN EL VIENTO VIAJA POR ESTE CONTINENTE

Por Miguel Oviedo Risueño

La tercera versión de Poetas en Carnaval denominado, “una palabra en el viento viaja por este continente “, se realizó en la ciudad de Pasto, Nariño, Colombia, en el marco del carnaval de “Negros y Blancos” 2013. El lugar elegido la plazoleta de San Felipe. Callejuela que atraviesa entre calles principales, parte de la carretera que está dentro de la población. Distancia entre dos puntos de tierra y de palabras; además con localidades alternas como La Pinacoteca Departamental “Antigua Casa de la Cultura de Nariño”. Y Pasto Lab, sitio cultural alternativo. Bueno pero entremos en materia, se inició el 31 de diciembre y se fue hasta el dos de enero del 2013:

La palabra que se adentró en el carnaval, recorrió el pasillo, de un extremo a otro, una, dos, tres veces, observando con todas sus letras el rostro de los ocupantes de las calles y, finalmente, decidió colarse por la boca entreabierta de las personas cuyos ojos le inspiraron más confianza, y se metió en el alma, y por tres días viajeros, lectores que leía con un lápiz en la mano, fueron los afortunados protagonistas de la llegada de ese viento de palabras a nuestro Carnaval.

Y así se inspiro la poesía en cada palabra, en cada persona, en aquella que albergaba la esperanza de que esta viajera del viento: una mujer de edad indefinida y de mirada limpia, le devolviera el protagonismo perdido, o que un loco poeta venido de no sé donde nos hiciera soñar por un instante.

Si una palabra no es pronunciada al menos de vez en cuando, pierde su razón de ser, se queda en un significante sin significado, en un significado sin significante, y ella, la palabra que había entrado en el carnaval, llevaba demasiado tiempo en silencio forzoso.

Al aire libre, en la plazuela de San Felipe, la gente, con demasiadas prisas, sólo hablaba a gritos, “cuando hablaban”. Y una palabra cuyas connotaciones remiten a lo más noble de la humanidad, requiere una articulación sosegada, sin gritos ni aspavientos, algo que cada día resultaba más difícil que sucediese en el Carnaval no poético que imperaba en las vías públicas de nuestra ciudad de Pasto, vigilada por la sombra de “Urkunina. Por eso se había animado a entrar en el Carnaval con un destino tan tentador: Pasto, ciudad capital, una villa de la que se hacían lenguas los adjetivos más sublimes del diccionario, por su cultura, por su carnaval, por su gente.

Por mucho que cavilaba, estrujándome las palabras compuestas por sus letras “Poetas en Carnaval”, no acertaba a comprender cómo, las tres palabras se veían obligadas a deambular por la calle como un vocablo clandestino.

Esto es lo que buscaban en el poeta con destino a Carnaval: el remedio al largo ostracismo que padecía. Un remedio que, dadas las circunstancias, sólo podría anidar en las cuerdas vocales de algún alma. ¿La Palabra? Hacía unos minutos, la palabra habría respondido que sí sin vacilar, ahora se limitaba a encoger las sílabas, “una manera de no decir ni sí ni no”, sino todo lo contrario. Todavía le quedaba un buen trecho de viaje al viento de palabras, y si una palabra viaja por el continente, con la elegancia y la personalidad que irradia, la incluía en una frase dicha en público, seguro que provocaba una reacción en cadena. De la noche a la mañana había dejado de ser pronunciada, y de la noche a la mañana volvería a estar en boca de casi todos; la curación se transmite por los mismos derroteros que ha utilizado la enfermedad para propagarse. El bien y el mal nacen en la misma fuente, una fuente que mana sangre: el corazón del hombre. No sería la primera vez que en un Carnaval floreciese el germen de la poesía. Y una revolución es lo que necesitaba con urgencia la palabra, tal era su estado de consunción. La actividad confiere vida al Verbo, la inactividad lo mata lenta e inexorablemente.

El Carnaval, en movimiento desde hacía varios días, circulaba por la ciudad bordeada de una exuberante alegría, y la palabra seguía sin escuchar su humanitario sonido. Empezaba a dudar de las dotes comunicadoras del Carnaval. ¿Y si era muda? Temía haber cometido una lamentable equivocación, y el reflejo suyo que había vislumbrado en los rasgos faciales de la mujer de edad indefinida y del loco poeta venido de no sé donde se correspondiese más con sus deseos que con la realidad. La palabra, ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos, apeló al dios de las letras, el Alfabeto para salvarse de la extinción. Pero el azar bendito parecía distraído, si es que viajaba en el Carnaval, porque, quién sabe, a lo peor se había quedado en tierra, hipnotizado por el embrujo del territorio nariñense.

Pero no este se encontraba ya en la parte central del trayecto y, el 31 de diciembre de 2012 había sido protagonista de la “lectura de testamentos de los años viejos” y en el horizonte se divisaba la ciudad de Pasto, llena de iglesias, rabiando a más no poder de gozo y alegría. La palabra, dominada por la impaciencia, colgada de los labios de sus anfitriones. La fundación Urcunina Literaria con apoyo de alcaldía de Pasto, secretaría de cultura municipal, cambio cultural, fundación Quilqay y literatura nariñense: para quienes POETAS EN CARNAVAL, se plantea como un espacio de encuentro reflexivo en medio de la fiesta, en los días de menor actividad del Carnaval de Negros y Blancos, y en un espacio adecuado y de libre concurrencia. Poesía, Tertulias de Carnaval, música, teatro, oralidad... se disponía a buscar otro Verbo más locuaz, cuando alguien profirió un grito estremecedor. ¡Que viva Pasto carajo¡. Y justo cuando iba a dar rienda suelta a los lamentos, el Carnaval daba paso a su desfile, por la senda del carnaval, carrozas de arte efímero que dan el sueño aumentado del prodigio en las manos de los artesanos.

Cinco minutos después, la palabra, henchida de orgullo, flotando en una nube formada por talco y cosmético, antes de apearse del Carnaval, aún tuvo tiempo de escuchar los sonidos maravillosos de los sones sureños y en el viento se escucho el lamento de los vientos al tocar de la música andina.

Pasto. Es también el destino de la palabra, para siempre. Y “Poetas en Carnaval” se constituirá en el principal evento de la cultura de fin y comienzo de año en la capital de Nariño.

 

Por: MIGUEL ALFREDO OVIEDO RISUEÑO/

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