20 de Abril de 2014
16 Enero de 2013 | Crónicas emigrantes | (Colombia)

Yeltzin, personalidad trágica de la Perestroika

Yeltzin, personalidad trágica de la Perestroika
Foto:foto archivo

Yeltsin, personalidad trágica de la perestroika.

Por Federico Santodomingo Zárate

 

Fukuyama ha quedado apaleado por los tozudos hechos de este siglo. La historia no ha terminado y los hombres aparecen y desaparecen con fuerza inaudita ante los conflictos de la sociedad que les da origen.

A mi llegada a Moscú, en 1985, la discusión de la perestroika estaba en su apogeo. Se notaba una lucha de personalidades entre Gorbachov y Yeltsin.

Era bastante notoria la disputa, entre el alcalde de los moscovitas y el primer secretario del Pcus y jefe de Estado. El pueblo ruso vivía expectante de esta realidad.

En Mijaíl se notaba pasión por sacar adelante el socialismo, en cambio en Boris su obsesión como lo demostró al abandonar estruendosamente su organización política, era acabar con el sistema que había despertado en miles de ciudadanos del orbe la posibilidad de soñar con un mundo nuevo.

Por eso como cualquier dictador fascista clandestinizó la organización que lo había elevado a líder de la carácter internacionalista. Prácticamente. Las conquistas que los bolcheviques habían levantado con la metafórica idea de haberse tomado por asalto el cielo cayeron. El neoliberalismo se tomó también la tierra de Lenin.

Si aquí el Estado se ha destartalado con la venta de los bienes levantados con los impuestos de los ciudadanos, allá fueron los dirigentes políticos quienes de la noche a la mañana aparecieron con el sombrero de copa que apasiona a los capitalistas.

En esto hay una tremenda coincidencia con nuestra realidad. La influencia del socialismo que asustaba tanto y que hizo que la vida de millares de ciudadanos en el capitalismo mejoraran se ha trocado ahora en el asalto pero a las reivindicaciones de los trabajadores. La pobreza se ha multiplicado en el mundo, la violencia que precede al arrebato de los bienes sociales no se ha hecho esperar.

La voz de Rusia no es soviética, no se escucha en el concierto internacional, despedazada en su geografia, la experiencia de la posibilidad de una guerra atómica acallada y su frontera rodeada por la OTAN. Con la frialdad que caracteriza a los grandes líderes Mijaíl Gorbachov calificó a quien le diese golpe de estado como una persona trágica, ahora que murió.

Con este tipo de observaciones al mejor estilo de la tragedia griega, es fácil deducir que detrás de ellos había otras fuerzas sociales empujándolos como caballos de Troya. Y una vez han cumplido sus papeles como en el caso de Yeltsin pasan al anonimato y otros como Putin gritan al imperialismo pero estos como el oso siberiano no se sienten molestos y saben que con solo invitarlo al G8, lo tienen contento porque triunfaron en su meta de haber derrotado al socialismo y se han quitado la carga de miles de trabajadores que pensaban en la misma causa.

Por: federico santodomingo zárate/

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Comentarios

osgir

osgir

17 Enero de 2013
8:30 am

Me apasiona la exuberancia de la naturaleza de los árboles que crecen y dan fruto conforme a su raíz.

Usted me entiende. Yo lo se.