15 de Septiembre de 2014
20 Enero de 2013 | Crónicas emigrantes | Bogotá (Colombia)

¿Pero en dónde carajos está la novia?

¿Pero en dónde carajos está la novia?

Empiezo con una advertencia: me encantan las letras de las canciones de Ricardo Arjona, su capacidad creativa trasciende los límites de lo racional y crea en mi un estado de estupefacción inimaginable, pienso que "encontrar una pestaña en algo que nunca tuvo ojo" es inconcebible, en igual forma era inconcebible que después de tanto tiempo fuera invitado a un evento social, pero ahí estaba. La invitación era en el municipio que desde hace un tiempo, fue conocido por ser una de las reservas de oro más grandes del mundo y cuya explotación a cielo abierto tendría consecuencias nocivas para la salud de los habitantes de la región.

Mi llegada a ese paradisiaco lugar, con aires tradicionales de montañerismo a causa de su producción de café, dejó claro a los habitantes que yo era un simple visitante. Mi gélida piel, mi acento neutro y además mi ropa formal por motivo del matrimonio, eran suficientes para captar la atención de las personas del parque principal, pues me preguntaban si yo era político y con su popular "doctor" se acercaban a solicitar favores; mientras lo único que buscaba era un lugar en donde poder comprar una cinta blanca que adornara el vehículo del novio.

Calamidades tales como ayudar de mi parte al novio con el nudo de la corbata, no encontrar las argollas para la ceremonia que según la tarjeta de invitación daría inicio a las 6:00 pm, no tener listo el ramo de la novia, no saber si llegar a la iglesia caminando o en su carro, aumentaron la tensión de los que ocupaban la casa en ese momento. Unas cuantas lágrimas por el bello momento, un segundo para las fotos y todo estaba listo a pesar de que el reloj marcaba las 6:19 pm.

Particularmente no acudo a templos de ninguna religión, pero ahí estaba, en medio de la vía, con la central de abastos del pueblo en frente de la iglesia, sus vendedores perplejos de lo que acontecía, los papicultores curiosos por conocer el nombre de los novios, y una mezcla cultural inmensa entre las dos familias; los vehículos gama alta de los amigos y familiares del novio, y los tradicionales Jeep del pueblo de parte de la familia de la novia.

Para mi fue motivo de asombro el ingreso a la iglesia, jamás había acudido a una de ese tipo, las luces inteligentes que solo vi en conciertos, pantallas led, una batería cubierta en una urna de cristal, un juego de cámaras que proyectaba la ceremonia en un telón, una ambientación musical al estilo de "Alex Campos", un par de velas en bases de bambú, dos sintetizadores y una cabina de audio; me hicieron preguntar por unos segundos en dónde me hallaba, giré un poco mi cabeza encontando así la respuesta ante mis ojos, vi un cartel que decía: "No olvide su diezmo", eso respondió mi pregunta de inmediato.

Pero la pregunta de todos los asistentes era: ¿En dónde carajos está la novia?; ya eran las 7:15 pm y no había ni una leve señal de vida de la que iba a ser desposada, se rumoraba que tal vez se había arrepentido, puesto que a sus escasos 19 años estaba aceptando la última forma legal de esclavitud. Pero lo que más preocupaba a la familia de la bella pareja era encontrar entre el tumulto una "pareja acompañante", puesto que la que estaba programada en el protocolo había desertado.

Minutos de tensión en medio de los bostezos y murmuros por doquier fueron interrumpidos por la apertura de las puertas del otro salón; al compás de la marcha triunfal de Aida compuesta por Giuseppe Verdi y empleada actualmente en los grados universitarios y de colegio, ingresaron una a una las parejas acompañantes. Segundos de silencio y nuevamente el encargado del piano, daba inicio a su interpretación de la Marcha Nupcial que supongo, revolcó de su tumba al maestro Felix Mendelssohn; pero finalmente, el motivo por el cual estábamos reunidos había llegado, los dos novios estaban ante el altar.

El auditorio enmudeció, en ese instante una delgada voz hilarante emulando el estilo del popular programa "pare de sufrir", replicó en los parlantes: ¡queridos hermanos!; con los brazos abiertos el pastor daba inicio a su sermón, desarrollando temas como el amor, el respeto e interactuando con los asistentes y la pareja de novios. De una forma muy curiosa la respuesta a todas las preguntas formuladas por el pastor era “amén”, la cual fue pronunciada cada vez más por los asistentes; en un principio no entendía la lógica de ésas personas, pero como una especie de virus ya estaba diciendo lo mismo.

Una hora después, el pastor de la iglesia afirmó con plena seguridad: “una vez trascurrida esta pequeña charla de 15 o 20 minuticos, ha llegado la hora de que esta parejita presente sus votos matrimoniales”. El pajecito había perdido una de las sortijas, acto que fue motivo de bromas de parte del pastor para subir el ánimo de algunos asistentes y despertar con las risas burlonas de los demás a los otros.

Superado un nuevo obstáculo y con un “si acepto” de parte de los dos novios, era oficial, una nueva familia estaba conformada. A la salida hubo un instante para las lágrimas, para el abrazo de los familiares, mensajes de aliento para el novio y hasta para ser bombardeados por las ráfagas de metralla de los granos de arroz, atentado que era comandado por dos adolecentes que con una actitud fría, despiadada e inhumana, lanzaban con rencor los granos directamente a la cara del par de esposos, mientras tanto, en medio de mi resignación los observaba con detenimiento y en mi menté solo replicaba: “definitivamente se perdió el respeto”.

Finalmente de camino a casa, fue inevitable no pensar en cosas como: ¿Cuál será el motivo para decidir entregar su vida hasta que la muerte los separe a sus escasos 21 años?, ¿Por qué razón una persona pretende llevar una vida con alguien sin tener resuelta la suya aún?, ¿Será que en tiempo de crisis la creatividad aflora?; creeria que existen pensamientos optimistas que se encapsulan ante la realidad y se ocultan ante un precario aumento del salario mínimo, ante una reforma tributaria que posiblemente afecte la clase media, o de un sistema general de salud que tal vez no cubra una enfermedad y sea la causante de la ruptura de lo que Dios unió; en fin, felicidad y prosperidad a los nuevos esposos y que en medio de la política del amor, esa pequeña llama no se extinga, amén.

Por: David Aramendiz /

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Comentarios

MARPET

MARPET

21 Enero de 2013
7:32 pm

Bonita lecture para un frio lunes de invierno
Cordial saludo
Marpet

Aracataka

Aracataka

21 Enero de 2013
10:36 am

jejej que rico empezar la manana con una lectura tan amena! cuando lei Arjona, mi interes por el tema fue enorme, me encanta su estilo, unico, genial...su tema tiene ese encanto! una narrativa fuera de serie.. ojala la historia continue...
..gracias por compartir!
.saludos cordiales!

criticoncolombiano

criticoncolombiano

20 Enero de 2013
8:36 pm

Me quede en stand by...¿esta historia continuará? o es un relato circunstancial...

criticoncolombiano

criticoncolombiano

20 Enero de 2013
8:36 pm

Me quede en stand by...¿esta historia continuará? o es un relato circunstancial...

Chapiyorker

Chapiyorker

20 Enero de 2013
9:43 pm

Señor, muchas gracias, en realidad si continuaba, solo que al copiar de Word falto la parte final y no repare en revisar si estaba completo, feliz noche.