25 de Julio de 2014
4 Febrero de 2013 | Crónicas emigrantes | (Colombia)

Solo los tontos son importantes

Solo los tontos son importantes
Foto:LA IMPORTANCIA AGOBIA

A menudo me he encontrado con personajes agobiados por su misma importancia; seres que dejando a un lado sus compromisos familiares y afectivos decidieron emprender el tortuoso, pero para ellos “gratificante”, mundo laboral con horarios exigentes, tareas arduas y actividades exigentes.

Con frecuencia los miro arrumados de papeles, documentos y pretensiones. Casi nunca tienen tiempo para una sonrisa y, en el mejor de los casos, bufan en vez de hablar. Es que son “importantes” y no disponen de tiempo para nimiedades cotidianas como un almuerzo familiar, un helado en el parque o un abrazo para ese ser más querido que se pasa la vida en espera de una simple mirada. Ser “importante” exige y requiere de una vitalidad que no se debe desperdiciar en cosas simples y vulgares; tienen la percepción que el mundo y el mismo universo se acabarían sin su intervención única e insustituible, sin su presencia irremplazable que nada ni nadie lo puede ocupar.

Eligieron ser importantes, ser cabeza de una empresa, de una iniciativa o de un emprendimiento que requiere entrega total. Durante su adolescencia se privaron de fiestas y relaciones afectivas; en su juventud aplicaron siempre el principio de “que el tiempo es oro” negándose continuamente a una invitación furtiva o a un amor “sin compromiso”; y en su vida adulta se destacaron siempre por su apego desmedido al trabajo.

Y se hicieron “importantes” convirtiéndose en gerentes, jefes, administradores, empresarios, directivos y cabeza de proyectos de toda índole. Seres que marcaron su importancia sin otra bandera que el simple prurito de sentirse importantes. Pero sin banderas que defender y sin causas que avivar; movidos únicamente por la falsa percepción que nacieron para tener éxito en su vida destacándose del común de los humanos que simplemente viven al vaivén de las circunstancias y los afectos.

Puede alegarse que se requiere la presencia de seres “importantes” que lideren y promuevan los diferentes procesos sociales. Eso nadie lo discute, lo que aquí se pretende afirmar es que muchos seres en su afán de sentirse importantes y descollar en su grupo social se asignan tareas y faenas que terminan arruinando su vida y la de quienes por desgracia le rodean. Seres que por lo general terminan en panópticos, hospitales, cementerios o sanatorios; personajes que confundieron la importancia con la utilidad de lo que hacen malogrando su existencia. Un Gandhi siempre será necesario en el universo, un Che o un Fidel; pero cuántos pretenden alcanzar puestos de importancia para simplemente mandar e imponer sus criterios sin que ello implique una verdadera transformación histórica o humana.

Es muy distinto ser útil a ser importante. Útiles al mundo fueron Gutenberg, Colón, Bolívar, Sandino, Freud, Pappini, Gabo, Pelé… Seres encendidos de pasión por lo que hacían, sentían y expresaban, antorchas al viento que iluminaron vidas y senderos.

Importantes, simplemente eso, son aquellos políticos, gerentes, pedagogos o jefes que se limitan a mandar sin que en ello medie una causa o razón de peso; seres que gritan, manotean, vociferan pretendiendo así demostrar una importancia que en realidad no la tienen. No defienden una idea, una doctrina, una causa que trascienda en el tiempo y en el espacio.

Entre lo útil y lo importante hay un abismo insondable. Los “importantes” terminan ahogados en su inutilidad, enfermos, solitarios y despreciados; por el contrario, los seres útiles, terminan sus días rodeados de afecto y reconocimiento. En definitiva, únicamente los tontos son importantes pues agotan sus días en labores que no aman, en trabajos que no los apasionan y en faenas que los agobian.

Su única pasión es el trabajo y su única bandera el dinero; y en medio de ello, esa es su tragedia, terminan destruyendo su relación de pareja, la estabilidad emocional de sus hijos y sus propias emociones y afectos. Enfermos, agobiados y solitarios terminan sus días. ¿Y usted, es útil o… simplemente importante?

 

peobando@gmail.com

 

Por: PABLO EMILIO OBANDO ACOSTA/

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Opiniones

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Comentarios

osgir

osgir

5 Febrero de 2013
7:46 am

Y como es de importante SANTOS. No?

antonin

antonin

4 Febrero de 2013
1:00 pm

Leyendo escritos como este,ya no quiero ser importante.
Me privarìa del placer de ver crecer a mis hijos... Ya no tendria el gusto de tomarme un tinto con mi hermano,al amanecer de un Domingo... o talvez no tendria la oportunidad de echarme unas amargas con Oscar,con Geño o con Lucho,si algùn dìa me los encuentro.
Si para ser importante,tengo que ser acartonado o un pedazo de palo,prefiero quedarme con mi alma de cristal... fràgil,fràgil
Lo saludo con el mayor de los respetos y le felicito por sus notas

Dorita1923

Dorita1923

4 Febrero de 2013
12:07 pm

Muy interesante lectura Don Pablo Emilio. Todo tiempo pasado fue mejor, dicen algunos, al menos no habia tanto agite en el diario vivir y las prioridades de nuestras vidas era la familia.

criticoncolombiano

criticoncolombiano

4 Febrero de 2013
11:57 am

¡Excelente artículo!, pletórico de verdades lamentablemente es cierto y se puede evidenciar en el corre y corre de este siglo XXI. ¡Cordial saludo!

luisalejandrodiaz

luisalejandrodiaz

4 Febrero de 2013
11:13 am

Los matrimonios son por conveniencia para unir capitales haciendo estipulaciones. El invertor es el único importante porque crea para que a otros la vida sea más agradable, los demás son empleados del dinero y haciendo lo que otros hacen o hicieron o enseñaron. ¡Muy buena reflexión!

ESCRIBANO13

ESCRIBANO13

4 Febrero de 2013
11:05 am

Triste realidad la de los 'tontos': gastando sus vidas en ser "importantes".
Como bien dicen las Diatribas Macondianas:
"Iluso de podredumbre, enfermizo ignorante: Su propia ley lo estrangulará tarde que temprano y lo lanzara violentamente al putrefacto lodo de su maldita desgracia. ¡Ya tiene su paga y la bebe como mortal veneno!"...
Saludos
Buen nota Don Emilio