Crónicas emigrantes - Guía paranoica para vivir en Bogotá | soyperiodista.com
17 de Mayo de 2012
26 Mayo de 2010 | Crónicas emigrantes | (Colombia)

Guía paranoica para vivir en Bogotá

Guía paranoica para vivir en Bogotá
Foto:http://www.letralia.com/153/bogota.jpg

Vivir en Bogotá requiere de olfato, atención, prudencia, incluso malicia. La ciudad ha ido creciendo como un miasma incontrolable, aunque claro, hay que reconocer que antes era peor, sobre todo en lo que se refiere a espacios públicos y transporte masivo, sin embargo aún falta mucho. Esta es una ciudad que nunca se ha caracterizado por su orden, más bien por todo lo contrario. Así que hay que adaptarse a sus remilgos, a sus mordiscos de animal agreste.

Comencemos entonces, usted es un peatón raso que se enfrenta a la calle. Primera regla de oro, no de papaya. Cuando usted no mira, le aseguro que otros lo están mirando, sus ojos rapaces observan cada uno de sus gestos y comienza la cacería, que muchas veces termina mal. Por lo tanto, no se descuide, mantenga la mirada alta, observe de manera general su entorno, observe a la gente y pregúntese, ¿Quiénes son?, ¿qué hacen? ¿Por qué están ahí? Está es tal vez la pregunta clave.

Usted va por la noche hacia su casa y debe atravesar un parque, comienza el recorrido y de pronto ve la silueta de un tipo recostado en un poste. Si usted está con los ojos bien abiertos, debe preguntarse ¿qué hace ese hombre ahí? si no encuentra una respuesta lógica, es mejor cambiar el rumbo. Aquí también es clave no dejar de observar al individuo en cuestión, pero no lo haga directamente, pues esto puede llamar su atención y eso es lo último que queremos que ocurra, sencillamente ubíquelo con su mirada periférica, sepa dónde está y este pendiente de cualquier movimiento.

Es aconsejable tener una ruta alterna, evitar el atajo, el callejón, el potrero o el parque cuando oscurece, las cosas cambian de color con la oscuridad. Es mil veces preferible utilizar una ruta iluminada y transitada, aunque nos demoremos más en llegar, es en serio, no sea terco.

Así que la clave es la observación permanente de su entorno. Si usted se distrae y de un momento a otro se encuentra de frente a una persona que le genera desconfianza, no se detenga. Utilice una voz firme y fuerte, en caso de que le pida dinero o algo, en otras palabras sea cortante. ¡No tengo! o ¡ no sé! Dentro de esta misma lógica, no se confíe de nadie. Ni de la abuelita, ni de la señora, ni del viejito, ni del tipo con saco y corbata. Esto es muy importante, pues por lo general tendemos a sentirnos amedrentados por los mendigos, pero la mayoría de las veces el asaltante está bien vestido. Un asaltante busca, por todos los medios pasar desapercibido, mezclarse, ser uno con el resto. Rechazamos y huimos del mendigo porque huele mal, tiene harapos etc, pero nos sentimos seguros con el tipo de saco y corbata, craso error. Las veces que me han asaltado lo han hecho tipos que están bien vestidos, su ropa está limpia, tienen cabello corto al ras, usan corbata o chaquetas, es decir no parecen sospechosos. Por eso la mejor forma de detectarlos es por su comportamiento.

Otro truco que usan los criminales bogotanos es la escopolamina, una verdadera bellaquería. Es por este motivo que se debe evitar a toda costa que se le acerquen con la escusa de buscar una dirección, de entregarle una propaganda, de mostrarle un perfume. Los desgraciados, cubren la superficie del papelito donde está la dirección o la formula médica con la sustancia antes mencionada y cuando usted se acerca, se la soplan. La droga actúa rápido y antes de que usted pueda decir “¿qué demonios?” ya está a la merced de los hampones.

Sí, es triste no poder ser solidario, pero es precisamente de ese aspecto de nuestra humanidad del que se aprovechan los criminales.

Transmilenio es otro lugar en donde pululan las ratas, es por este motivo que merece mención. Al igual que en la calle, aquí también hay que tener los ojos bien abiertos, observe a las personas que están a su alrededor y formúlese las mismas preguntas de antes. No se confíe, guarde su billetera en el bolsillo interno de la chaqueta y si el bus está muy lleno ciérrese la chaqueta, no importa que sude como una res. Si no tiene bolsillo interior, otra estrategia es colocarse la billetera de forma horizontal en el bolsillo, eso hace que la sienta y que sea más difícil de sacar, también puede ubicarse contra una silla, contra el borde del marco de las ventanas, si está en el área destinada a los minusválidos o contra la puerta, es decir trate de obstaculizar el acceso a su billetera. Si está atascado entre la gente, coloque el pulgar de una de sus manos en el borde del bolsillo. Esto mismo aplica al celular en las mujeres, ya que algunas incautas se lo colocan en el bolsillo de atrás del pantalón. Si tiene su morral, no sea mala persona y quíteselo, llévelo en la mano. No solo por no incomodar a los demás, sino también porque si lo tiene de frente, entre sus brazos o sujetado, no se lo pueden abrir por la espalda.

Si el bus va repleto, si ya sé que siempre va repleto, pero a veces va más que repleto y usted está sentado, no espere hasta llegar a su estación para comenzar la maniobra de descenso. Anticípese, busque la salida por lo menos dos estaciones antes que la suya. Así mismo, conozca su ruta. Por ejemplo a mi me sirve el H21. Cuando sale del portal 80 va más o menos lleno, pero logró sentarme, siempre de la mitad del bus hacia adelante y cerca de la puerta. Sé que la cantidad de personas se va a mantener más o menos estable hasta la 76, yo me bajo en la 57. Cuando llega a la 76 se suben tres personas, no hay problema, aun hay espacio para moverse. Sin embargo, en la 72 se suben seis, la cosa se comienza a complicar un poco. Para en las Flores y se suben diez, ya está un poco lleno. Es entonces cuando me levanto de mi silla y busco acercarme a la puerta. En la 63 se termina de llenar, pero yo estoy pegado a la puerta, eso sí bien agarrado de la manija, porque se puede abrir y no me quiero bajar antes. El caso es que cuando llego a la 57, me puedo bajar con tranquilidad. Si ya son las 5:45, la cosa es más complicada, en ese caso es preferible salirse en otra estación y esperar el que para en todas partes, uno se demora más pero se expone menos al robo, al estruje, al empuje y otras delicias del sistema Transmilenio.

Otra recomendación para Trasmilenio es evitar por todos los medios posibles, verse involucrado en riñas, discusiones y demás. Es difícil, porque a veces la arbitrariedad nos pone al límite, pero hay que intentarlo. Si alguien le quiere rapar el puesto y para eso lo empuja, evite decirle algo, su conducta agresiva nos debe servir de indicador de su personalidad. Con llamarle la atención no vamos a sacar nada y si podemos terminar en un problema. Si usted ve algo sospechoso o a alguien comportándose indebidamente, es mejor informar a los empleados del sistema o a la policía, no trate de hacerlo usted mismo, pues su integridad física puede estar en riesgo.

Cambio de tercios, tomar taxi. El taxi es una comodidad que de vez en cuando nos podemos conceder. Sin embargo, hay que ser precavidos. Tres consejos para tomar taxi: 1) cada vez que pueda pida el taxi por teléfono, anote la placa y cerciórese de que corresponde con el taxi que llega a recogerlo. 2) si lo toma en la calle, observe bien al conductor, si no le puede ver la cara, no tome el taxi. También fíjese que en las puertas del taxi así como en las dos ventanillas de pasajeros este el número de la placa. Una vez dentro del taxi, observe el taxímetro, éste debe estar en un lugar visible, es buena idea abrir un poquito la ventanilla para que circule el aire dentro del taxi, también es buena idea colocarle seguro a las puertas. 3) llame a alguien por teléfono o haga que lo llamen, si es que va de noche o nota algo raro. Indíquele a su interlocutor por donde va, cuanto le falta por llegar y en un caso determinado, mencione el número de placa. Finalmente, en lo posible no se deje imponer la ruta por el taxista.

Lo último. En lo posible es preferible no andar con la tarjeta de crédito, la de debito y quinientos mil pesos encima. Si va de rumba, lleve solo la de crédito, aunque lo ideal es llevar solo el efectivo y mejor si no lo lleva todo en un solo sitio. No se gaste todo, guarde siempre algo, por si acaso. Si va a sacar dinero, evite hacerlo en un cajero en la calle, busque uno en un centro comercial o en una entidad bancaria que tenga vigilante. No salga sin sus papeles, en especial la cédula, la libreta militar (aunque casi nunca la piden) y el carnet del seguro médico. Este consejo es sobre todo para las mujeres.

En las ciudades hay siempre miles de personas a nuestro alrededor, pero siempre estamos solos, pues nadie se fija, nadie observa y sobre todo nadie hace nada por el otro. Esto nos hace vulnerables y nos convierte en víctimas. Nuestra seguridad, muchas veces depende de nosotros mismos. No olvide entonces que la observación es fundamental para vivir en Bogotá.

Por: Juan Felipe Ladrón de Guevara/

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Comentarios

numeroinverosimil

numeroinverosimil

15 Junio de 2010
10:49 am

La realidad habla por si misma.

Un cordial saludo

porfin

porfin

1 Junio de 2010
7:52 am

RESULTA UNA GUÍA BASTANTE SENSATA PARA CIRUCLAR POR LAS CALLES DE LA CIUDAD

Uldarico Uricoechea W

Uldarico Uricoechea W

27 Mayo de 2010
9:56 am

Comparto con usted la idea básica de la prevención y de la atención. Sé que los malandros están atentos a cualquier descuido. Sin embargo, no concuerdo con lo de congestionar las salidas de los articulados de Transmilenio.

moderador

moderador

26 Mayo de 2010
12:40 pm

Muchas gracias por sus advertencias para transitar con seguridad en la ciudad.