22 de Diciembre de 2014
16 Marzo de 2010 | Crónicas emigrantes | (Colombia)

Desplazamiento forzado, un atentado contra la dignidad humana

Desplazamiento forzado, un atentado contra la dignidad humana
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En Colombia son muchas las personas que son víctimas de una guerra en la que no tienen nada que ver, pero la inocencia no es algo que le importa a aquellos que insisten en prolongarla. Parece más una competencia en la que es necesario medir quien golpea más, y sobretodo quien golpea más fuerte.

Bogotá es una de las ciudades que más personas en situación de desplazamiento recibe a diario pero desafortunadamente no existen los recursos necesarios para suplir sus necesidades, o lo más preocupante, el gobierno muchas veces no presenta un compromiso real ante esta realidad.

Actualmente, según cifras estimadas por la Arquidiócesis de Bogotá y la Secretaria Nacional de Pastoral Social, las personas víctimas de desplazamiento forzado se acercan a los 4 millones y medio.

Por fortuna existen programas de apoyo a través de diferentes entidades y organizaciones que voluntariamente quieren trabajar por esta población, acompañarlas y brindarles la mayor ayuda posible.  Sin embargo  la cantidad es mayor a la capacidad para atender sus necesidades.

En Soacha son muchas las familias que se encuentran refugiadas en diferentes barrios o que llegan con la ilusión de recibir una ayuda. Carlos Uribe, asesor voluntario del Servicio Jesuita de Refugiados (SJR), calcula que el 80% de habitantes de este municipio ubicado al sur de Bogotá está en situación de desplazamiento.

Por lo general estas personas acuden a las iglesias o llegan a lugares donde saben que viven muchos que al igual que ellos, han recorrido el mismo camino. La Casa Betania, ubicada en Soacha,  se ha convertido en la salvación de muchos que llegan a Bogotá sin saber a donde ir, pues cuenta con un albergue que tiene capacidad para 25 desplazados quienes pueden quedarse por 5 días mientras son reubicados.

Dos víctimas, dos ejemplos de vida

La hermana Norma Bernal es una de las personas que lleva a cabo una labor muy importante con el SJR, pero más que importante, admirable.

Esta voluntaria trabaja con la Fundación Codo a Codo en compañía de otras Organizaciones No Gubernamentales. La labor que desempeña se convirtió en su proyecto de vida, pues ya son 15 los años dedicados a luchar por la población vulnerable, pero esto se le dificulta a ella y a las 25 personas que la acompañan voluntariamente, pues las entidades gubernamentales muchas veces no cumplen.

Norma vivió en Barrancabermeja durante 5 años, para ella esta fue la época de la tragedia, la época del dolor. En la comuna 7 de este municipio, donde ella vivía y desde donde manejaba las Escuelas de Promoción Comunitaria del Magdalena Medio, ocurrieron 9 masacres y por este motivo se convirtió en una persona que como muchos millones más tuvo que huir.

“Mi vida se partió en dos, antes de “Barranca” y después de “Barranca”. Ya dejé de ser la niña bonita y me deje llevar por la realidad” cuenta.

“Me tocó vivir tanto dolor, ver tanta muerte, ver tanta injusticia social, ver tanto odio de los colombianos contra los colombianos, que dije o cambio o mi vida no tiene sentido, estoy tratando de darle sentido” es la frase que probablemente mejor describe su vida, y sobretodo su vida de hoy.

Ahora su rostro refleja tranquilidad y algo de gratificación porque sabe que está aportándole a muchas personas que necesitan de su ayuda. Su labor es acompañarlas, motivarlas a rehacer su vida y lo más importante, a vivir con dignidad. Para ella esto nunca se debe perder y tal vez cuando muchos van en búsqueda de ayuda a las calles bogotanas están dejando de lado ese importante elemento humano.

Alfredo Campo, es de la comunidad indígena Nasa del departamento del Cauca y hace un año vive en Bogotá como otra víctima más del desplazamiento forzado. Su rostro se mantiene firme y cuenta su historia con tranquilidad, “uno tiene que reconocer y hablar con la verdad, es mejor que lo maten a uno hablando y no que lo maten callado”, dice.

Inicialmente Alfredo abandonó su lugar de origen con 8 personas más, ninguno de su núcleo familiar. Tuvo que partir con la angustia de dejar a su esposa y sus hijos bajo el riesgo de morir a manos de grupos armados, pero por fortuna esto no sucedió y hoy vive con ellos en la localidad de Suba.

“No sólo nos corrieron de nuestras tierras por el conflicto sino por intereses de las multinacionales porque saben que los indígenas vivimos sobre una de las riquezas más importantes que es el agua. Allá se habla de muchas cosas, del narcotráfico, de la guerrilla, pero muchas veces esos son sólo pretextos”, explica.

Lo importante es que hoy la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC, y el Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, le han dado una esperanza. Alfredo se encuentra apoyando un proyecto del área de comunicaciones de la organización, es productor de radio.

De igual forma la ONIC, el Ministerio de Comunicaciones y el Ministerio de Cultura se encuentran gestionando la tercera fase del proyecto Fortalecimiento a las Emisoras Indígenas, Alfredo también participa en esta labor. Tal vez por esto su mirada es firme, su dignidad sigue intacta a pesar de los dolorosos momentos que tuvo que vivir.

“A veces pasan meses en que no conocemos un billete o una moneda porque allá en la finca tenemos el tul, como llamamos nosotros la huerta. Acá todo es comprado y por esto hemos pasado necesidades de alimentación, nosotros no estábamos acostumbrados a esto, no estábamos preparados” cuenta.

Para él es primordial no perder su identidad y esto lo ha logrado en compañía de otros indígenas Nasa que han logrado mantenerse como un cabildo en esta inmensa ciudad, hasta hace poco extraña para ellos.

Son dos historias que demuestran que al menos unos pocos han logrado rehacer sus vidas, con dificultades pero con dignidad. Son ejemplos para aquellos que por resignación o falta de oportunidades no han podido hacer lo mismo, pero que luchan día a día por sobrevivir.

Por: laura.r

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Comentarios

soyperiodista

soyperiodista

17 Marzo de 2010
8:59 am

Muchas gracias por el aporte.