Denuncias - La ira de los moralistas | soyperiodista.com
17 de Junio de 2013
3 Mayo de 2012 | Denuncias | (Colombia)

La ira de los moralistas

La ira de los moralistas
Foto:Alejandra Quintero

Uno de los deportes extremos más practicados es la envidia y en esa potente fiera se columpian cada tarde los colombianos dándose empujones unos a otros, pero la envidia es, triste y precisamente, de los pocos pecados capitales que no proporciona ninguna clase de alegría a su víctima.

“La envidia es una declaración de inferioridad”, dijo Napoleón Bonaparte; por lo tanto quienes se entregan a su venenoso enfado con premeditación, alevosía y ventaja se lanzan al abismo del irrespeto a sí mismos y a quienes los superan. No es válido que los envidiosos traten de imponer sus “razones” sobre otros y muchísimo menos utilizando la innoble arma de atacar la intimidad de las personas.

No es de extrañar que una mujer como Alejandra Quintero desde su "Diván Rojo" despierte pasiones (su inteligencia desestabiliza al más inalterable) pero sí es molesto que despierte tan bajas pasiones como el odio, cuando ella de lo que en realidad habla es de amor. Algunos inestables, ante un discurso que rodea al erotismo de glamour, se sienten confundidos y pretenden que el tema (que califican de “sucio”) quede silenciado: Obscenos ellos que esperan que el sexo se relegue a una de sus funciones (la reproductiva) y que se guarde incómodo silencio ante sus otras bellas y apacibles funciones (relacional y recreativa).

Muchos buscan controlar la reproducción, pero la evolución interviene en ese conflicto y hace del proceso algo muy placentero para ira de los moralistas que quieren intervenir y desafiar el placer que la naturaleza se ha encargado de ofrecernos. Bien sabe Alejandra que no se puede opinar en estos temas sin correr riesgos y por eso lo hace con la seriedad, preparación y conciencia de libertad que le brindan sus argumentos; por lo que esperaba que sus detractores debatieran a su nivel, pero se nota que les es difícil alcanzarlo.

Algunos creen que respecto a la sexualidad es suficiente con saber ponerse un condón, y se molestan cuando se habla con naturalidad de algo tan común e inexplorado como el erotismo, pero lo peor es que aquellos inhibidos también se sienten atacados cuando se les recuerda que el sexo abarca más allá de la reproducción y pasa por los terrenos de lo social, lo intelectual, la sensibilidad, la sensualidad, la emotividad, el amor, el equilibrio y la plenitud.

Quizás ante tanta complejidad se sientan desvalidos y en su enfoque reduccionista quieran supeditar todo lo bello que hay en la sexualidad a una sola expresión de la genitalidad, algunos se escudan en la religión ignorando que en ninguna parte de los textos antiguos se condena la actividad coital por sí, como tampoco se prohíben otras prácticas que sólo en épocas recientes han sido colocadas en catálogo. Si les preocupa la virginidad quedó bien claro en la epístola de San Pablo a los habitantes de Corinto que el Señor no dictó ninguna ley sobre ella: “En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor” (Primera Epístola del Apóstol San Pablo a los CORINTIOS 7:25).

Triste país este, donde la gente pocas veces llama las cosas por su nombre, llaman “prepago” a quien mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero; y llaman p.uta a quien les explica, como Balzac (sin hipocresía y gratis), que la energía sexual y la creativa son una y la misma, con ello quieren ofender a quien les recuerda que deben despojarse de la censura y del peso agobiante de la sociedad para disfrutar su sexualidad plena y buscan tratar mal a quien les predica que el sexo es puro resplandor.

Respeto a todos en su sensibilidad, pero reclamo equidad en el trato y exijo que se pronuncien de igual manera ante la exposición de muerte y violencia de las películas, telenovelas, juegos de video y noticieros a que diariamente se exponen. Expresen los mismos sentimientos de consternación, malestar y preocupación y traten de “p.utos” a quienes a diario les arrastran la muerte hasta sus hogares o dejen atrás esos discursos moralizadores que buscan lavar sus traumas con censuras.

Si es por apego a la religión, les recuerdo que en los textos antiguos no se condena la inteligencia (ni tampoco la prostitución, no entiendo entonces porqué tiran piedras), pero si se habla de la tolerancia y se condena la violencia. Nada es tan natural como el placer y nada tan trágico como la muerte. Sólo los hipócritas, ignorantes y envidiosos critican el placer y toleran la muerte.

Por: Aymer Waldir

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Comentarios

osgir

osgir

4 Mayo de 2012
2:41 pm

Un moralista con ira ME RESULTA INMORAL.

Aracataka

Aracataka

3 Mayo de 2012
6:51 pm

aahh y sobre la nota.....que buena nota!

Aracataka

Aracataka

3 Mayo de 2012
6:50 pm

Bienveido a este portal, confiamos que podremos leer muchos de sus logros, por lo pronto, me ha impresionado su curriculum..
..saludos y mil gracias por compartir su talento por estos lares!

soyperiodista

soyperiodista

3 Mayo de 2012
10:15 am

Muchas gracias por su aporte en Soyperiodista.com. Bienvenido a este espacio de libre expresión.