

El ataque con ácido es una nueva modalidad que se ha implantando durante varios años en países como Colombia, Pakistán, India, Camboya y zonas de África y Europa, hasta convertirse en un método de violencia no solo a mujeres sino también contra hombres.
Las consecuencias que este tipo de actos generan no son solo físicas, como dolor agudo, desfiguración permanente, posteriores infecciones, y ceguera, sino también psicológicas.
El Instituto estatal de Medicina legal en Colombia conoció más de 55 casos de mujeres atacadas con ácido en el año 2010, mientras que en 2011 recibió 42, según cifras preliminares.
En la mayoría de los casos, los ataques están relacionados con conflictos por las tierras, supuesto deshonor y celos.
Dora Chávez, propietaria de un almacén “Color Center” desde hace 20 años, en el que distribuyen todo este tipo de productos, entre ellos ácidos, comentó que hay mucha facilidad para conseguirlos, ya que, por ejemplo el ácido muriático se vende entre $7 mil y $10 mil, con una cantidad de 10 miligramos.
Ella misma se siente insegura y teme ser agredida por alguno de sus compradores, tanto al salir a la calle como en el almacén mismo.
La socióloga Lya Yaneth Fuentes, investigadora de género de la Universidad Central, considera este problema como algo social y de género, pues desde los países islámicos en los cuales este grave acto se convierte en una costumbre como fenómeno de género y está afectando en un 90% a las mujeres ya sea por ser bonitas, o por posesión; para ella, es un acto mediante el cual la mujer quiere ser adquirida como propiedad por el hombre.
Diversas investigaciones se han realizado acerca de la legislación que se ocupa y analiza este tipo de actos violentos con ácido y consideran que las personas que lo realicen tienen que ser sancionadas, con multas, penas de carácter educativo y por último encarceladas como intención transferible, estableciendo las mismas penas independientemente de si la persona lesionada era la víctima a la que se pretendía atacar.

