



¿BENDITA REFORMA, HACIA DÒNDE NOS LLEVAS?
Por Edinson Pedroza Doria*
Hoy podemos comenzar a hipotetizar o especular de los últimos acontecimientos que suceden y han sucedido en el país. Tal vez con la convicción de saber que estamos en lo cierto o de equivocarnos, porque somos humanos, como supuestamente manifestaban quienes aprobaron la reforma a la justicia no hace algunos días, con todo el zoológico incluido allí.
Sabemos que habitamos uno de los países más conflictivos del planeta como también uno de los mayores en corruptela, desapariciones, exclusiones, violencia, y cualquier otra arandela que puedan endilgarle, porque para eso hemos sido unos estoicos y serviles.
No hemos sabido contradecir lo que se dice de nosotros en el exterior con argumentos, sino que hemos asumido posturas arrodilladas de vende patria, entreguistas y alienados. Olvidamos fácilmente y creemos que los demás son superiores a nosotros, o eso es lo que nuestra conciencia colectiva cristaliza cotidianamente con los comportamientos de dirigentes, líderes y personajes de nuestra nación cuando fungen como mesías o salvadores que traen las recetas para todos nuestros males. Nos hemos acostumbrados a segundos puestos y nos conformamos con medianías o nimiedades.
Entre nosotros hemos tenido arquetipos individuales que no han podido valer como referentes para comenzar a despegar, pero los hemos seleccionado para todo lo contrario: sembrar cizaña y envidia regionalista. Estupideces que nos separan, haciéndonos más débiles y fáciles de manipular. Siempre la bendita idea de creer que debemos aceptar lo que dice o hace el otro, porque es hijo o hijo de don Zutano o Mengano, o de pensar que los de allá son mejores a los de acá o viceversa. Pues en el subconsciente colectivo prima la subordinación y son muy contados los que tratan de desalienarse, asumiendo otras posturas y ópticas que son mal interpretadas y perseguidas como si se sometiese apostasía. No obstante lo anterior, aún existen personas que como mínimo tienen el sentido común desarrollado y no tragan entero ni se dejan convencer por los direccionamientos de opinión de algunos medios.
Entonces, ante lo expuesto anteriormente, expreso que a raíz de la objeción a la reforma a la justicia del presidente de Colombia, por supuestas “razones de inconstitucionalidad y de inconveniencia.”, lanzaré como soporte argumentativo algunas apreciaciones del lingüista norteamericano, Noam Chomsky, quien nos hablaba de algunas estrategias que utiliza el “Establecimiento” para controlar a la mayoría, que pueden ser tomadas como ejemplos para explicar lo que pasa en nuestra patria.
Chomsky habla de aproximadamente diez estrategias, entre las que sobresalen el control de la educación para la subordinación, el control de los medios, entre otras. Sin embargo, especialmente, hay dos que caen como anillo al dedo para analizar lo que ha sucedido: La estrategia de la distracción y la de crear problemas para después ofrecer soluciones.
La primera tiene el objetivo de desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la lluvia de informaciones insignificantes. Estrategia indispensable para impedir al público interesarse por lo fundamental. Es decir, para “Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia, sin ningún tiempo para pensar, tales como los reallytis, telenovelas y fútbol a la lata.
Es tanta la dependencia de la gente de todo esto, que ya no se conversa ni se disfruta de la familia; cada vez se descompone en núcleo social más importante de cualquier comunidad. La superficialidad, la vida fácil, el uso de la astucia y el golpe de suerte son más importantes que el trabajo arduo y metódico.
La segunda, el método llamado “problema-reacción-solución. Causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: hacer que se hunda una ley como la anterior para que después sea la gente, liderada por algún “Mesías”, quien solicite una asamblea constituyente y así cambiar el espíritu y toda la constitución actual para acomodarla a sus mezquinos intereses. Para que la impunidad y el caos comiencen a aflorar y de inmediato se cometan atropellos contra las libertades de los individuos, coartando los mínimos derechos que se han logrado a través de estos años de muerte y aniquilamiento de quienes piensan en un país mejor.
Quizás me equivoque, pero esa es la situación actual. Permitir que se convoque una constituyente para transformar la justicia, pero con la intención de cambiar la constitución para su acomodo y apoderarse de lo que siempre han deseado, el poder omnímodo sobre los colombianos.
*Docente de Lengua castellana y literatura del Distrito de Cartagena y docente de Comunicación Oral y Escrita de la Fundación Universitaria Tecnológico de Comfenalco-Cartagena.

