

Viajando hoy en el bus, vi algo que realmente me dejó mucho en qué pensar: una pequeña “fogata” en la calle, la cual estaba congelando la reacción de millones de transeúntes. Una pequeña “fogata” que entre más ardía, más gente se alejaba. No entiendo por qué, en una ciudad en donde el frío agobia, nadie quiso aprovechar el calor de esta maravillosa fuente. Era una “fogata” por dios. Incendio, fuego, ¡ALERTA! Nadie (¿yo? ¡Menos!). Como siempre ha sido: INDIFERENCIA.
“Que se queme… no es mi problema”, como todo lo terminamos pensando en algún momento. Obvio, ya todos tenemos suficientes problemas pa’ otro. Ya tenemos el miedo diario de vivir en un mundo en donde mi vida depende de qué tanto te gusta lo que tengo.
En donde las caminatas se terminan convirtiendo en la maratón de “a que no me coges ladrón” y en donde, aparte de todo, el que está a mi lado me ve como una vida fugaz. ¡porque así es el mundo! Uno nace y muere. ¡normal! Pero en donde algunas vidas recorren un tiempo más corto que otras. Y resolvemos todo con “dios así lo quería”.
Dios mis pelotas: inexistentes. Si las cuentas de cobro nos las pasaran nuestros queridos vecinos, nuestras almas se las llevaría el mismísimo demonio. Pero nada está perdido todavía, porque todos estamos en la carrera “highway to hell”, en donde el vecino que no llega, es porque paró a ver en qué podía ayudar atrás.
¡Ánimo (cabrones)!


Comentarios
Aracataka
11 Julio de 2012
2:25 pm
(cabrones)!
...no se que significa pero si la dicen con tanta frecuencia, es porque quiere decir algo......sublime!!
eugenio miltorres
10 Julio de 2012
11:14 pm
Animo.