Denuncias - Un profundo hoyo que se traga a Bogotá | soyperiodista.com
25 de Mayo de 2013
11 Julio de 2012 | Denuncias | (Colombia)

Un profundo hoyo que se traga a Bogotá

Un profundo hoyo que se traga a Bogotá
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La primera crónica que recuerdo haber leído de Daniel Samper Pizano-el papá de Daniel Samper Ospina, el columnista de la revista Semana- hablaba de un hoyo en el barrio Chapinero que se iba tragando poco a poco la ciudad.

La fantasía, dicen, suele superar la realidad. Por eso, un caso como el del edificio Green Tower de la constructora Pijao, ubicado en la carrera 11 con calle 98, supera sin duda a la realidad de lo que ocurre en la ciudad de Bogotá. Hace cuatro meses, la construcción de este edificio de oficinas colapsó.

Afortunadamente no hubo víctimas que lamentar. Sólo un hueco, que casi se lleva por delante la importante arteria vial, generó algo de pánico y demostró que como dice el dicho “hasta al mejor panadero se le quema el pan”.

Pero para la constructora Pijao, el problema ha llegado no solo a que se le queme el pan, ya que este ni siquiera ha podido salir del horno. El edificio parado ha significado una gran pérdida, tanto en lo económico como en el desprestigio para la empresa.

Por su parte, la alcaldía de Bogotá con su alcalde Gustavo Petro, vienen amenazando con la reapertura de la importante vía. Hace alrededor de un mes, el burgomaestre, después de conocer el diagnóstico de la Universidad Nacional, salió hondo y lirondo a decir que en “ocho días se abriría la carrera once, con o sin la aprobación de la constructora”.

Como si se tratara del mágico uso del lenguaje del “twitteo”, Petro esperaba que la solución de este delicado problema estuviera en los 140 caracteres de su cuenta en internet. Pero todavía la tecnología no ha llegado hasta el punto de que las palabras levanten muros o detengan la caída de edificios.

Y mientras el principal dirigente de la capital colombiana considera que eso es posible, los pobres vecinos de la carrera once con calle 98, además de los miles de pasajeros de buses, busetas y colectivos han visto frenado su recorrido por la céntrica ruta y fuera de ello casi quebrados sus negocios.

Como en la historia de Daniel Samper, papá, la ciudad se suspende alrededor de un hueco que amenaza con tragarse la ciudad. Las vallas verdes marcan lo que puede ser ese profundo agujero, que, dejando de lado el humor, tiene suspendido el tráfico y en vilo a una comunidad de uno de los barrios más “encopetados” de Bogotá.

Tal vez este hoyo no se vaya a tragar la ciudad, como tampoco lo hizo el de Chapinero, que imaginaba Samper. Sin embargo el perjuicio ha sido enorme. Con esta obra, con la falta de solución de este profundo problema, la ciudad anda a media marcha. Por allí se pierden millones de pesos en temas comerciales, mientras los bogotanos de a pie se ven obligados a caminar largas distancias para buscar su transporte y los negocios del sector ven que el flujo de clientes se pierde tras los plásticos verdes que ocultan una vía por donde sólo pasan vehículos particulares, que en horas pico se enredan en un complicado trancón.

Puente a ninguna parte

Para complicar este panorama, está el puente de la carrera once sobre la carrera novena, que aunque ya terminado con todas las condiciones del caso, se enfrenta contra un muro de la brigada de artillería del Ejército Nacional.

Así, el desarrollo de una ciudad de más de diez millones de habitantes se ve frenado por los intereses de los militares colombianos. Como cosa extraña el puente se enfrenta a la calle 106, por lo que probablemente cuando se abra la vía requerirá de un semáforo.

Este es un claro ejemplo de cómo Bogotá está supeditada a los requerimientos del ejército y los entes privados. De cómo el desarrollo de la ciudad está en segundo plano.

No son situaciones tan difíciles de resolver. Con algo de decisión política y anteponiendo los intereses públicos a los particulares, esta situación podría resolverse. El actual alcalde se precia de no estar comprometido con ninguno de los tradicionales partidos o grupos políticos, por eso se esperaría que el bloqueo de la carrera once podría remediarse prontamente.

La movilidad de esta zona céntrica de la ciudad debería ser resuelta prontamente para el bienestar de los vecinos y de quienes requieren ir de norte a sur de la capital. 

Andrés Piñeros Latorre
andinauta@gmail.com

Por: Francisco Latorre

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Comentarios

luisalejandrodiaz

luisalejandrodiaz

11 Julio de 2012
11:17 am

Buen análisis al problema que es un gran problema debido a que las curadurías dan el visto de construcción y apuesto que por dádivas