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22 de Mayo de 2013
31 Julio de 2012 | Denuncias | (Colombia)

Ciencia, investigación y tecnología. ¿Qué pasa con la Ciencia en Colombia?

Ciencia, investigación y tecnología. ¿Qué pasa con la Ciencia en Colombia?
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Esta es una pregunta que nos realizamos en estos días cuando estamos empezando el TLC con USA y están en negociación otros cuantos. La pregunta surge teniendo en cuenta que no hay posibilidades de desarrollar investigación, ciencia, tecnología e innovación en nuestro país, por múltiple factores, pero que para analizar quisiera exponer solamente dos que son determinantes: el primero, una falta de políticas claras en ciencia e investigación y el segundo por la propuesta de leyes y regulaciones poco claras, que terminarían por coartar la posibilidad de desarrollar una ciencia propia.

Un ejemplo de lo primero se reflejaría en la falta de continuidad en directivos de las instituciones rectoras de la ciencia en Colombia y un ejemplo de lo segundo es la propuesta de leyes orientadas a proteger a los animales del trato cruel e inhumano, pero que en algunos párrafos afecta enormemente la experimentación en animales, con lo que se afecta la posibilidad de realizar investigación en el área biomédica, con lo que se afecta la posibilidad de desarrollar ciencia y tecnología en áreas como la industria farmacéutica, la biotecnología y la ingeniería biomédica.

No hay políticas claras

Para entrar en materia, de todos es conocido que en Colombia no hay una política clara que fortalezca la investigación y la ciencia en Colombia. No existen recursos suficientes (hay más presupuesto para la guerra y la destrucción, que para la construcción de país) y no existe una infraestructura ni pública, ni privada, que sea adecuada para impulsar su desarrollo. No hay ni grandes institutos, ni grandes centros de investigación capaces de recibir a nuevos investigadores o atraer, porque no, investigadores extranjeros.

Los pocos centros de investigación que existen siempre son reportados en saldos rojos y luchan año tras año por salir a flote. Desde el sector privado son pocas las empresas que tienen centros de investigación y son pocos los organismos estatales en donde se realiza investigación. Tampoco en las Universidades existen grandes institutos de investigación, y en donde existen dependen de un lánguido presupuesto y del trabajo de docentes que deben distribuir su tiempo entre actividades de docencia en pregrado y posgrado, actividades administrativas y actividades de investigación.

Algunas Universidades con esfuerzo han creado algunos institutos o centros de investigación, pero eso no ha representado aumento de nuevas plazas para investigadores jóvenes. Lo que las Universidades hacen es renovar su planta de personal, pero muchas veces esta renovación no es tal, pues lo que en el fondo se hace es formaliza un cargo de alguien que ya se desempeñaba como docente en una nómina paralela. Así, se está lejos de renovar e incrementar en forma real la planta de personal. A esto se suma que dada la baja remuneración docente, muchos se desempeñan en varias instituciones, lo cual reduce aún más el campo laboral de los nuevos investigadores.

Por otro lado, la financiación de proyectos es cada vez menor, a pesar de que cada día hay más proyectos para considerar. No existe una correspondencia entre aumento del número de investigadores y proyectos, y aumento en el presupuesto para financiarlos, tal vez porque no hay estadísticas claras al respecto.

Por parte de Colciencias se promueve la investigación en escuelas y colegios, se apoyan a jóvenes investigadores y se financian formación de nuevos doctores. Todo eso está bien, pero si estos programas son efectivos, no es claro en donde serán ubicados esos jóvenes futuros investigadores. No se han construido institutos, ni centros de investigación y los que existen probablemente apenas sobreviven, sin que hasta el momento sea claro si sobrevivirán.

La industria tiene una capacidad limitada para absorber estos nuevos investigadores, y en general y salvo ciertas excepciones, no se hace investigación en el campo industrial. En las universidades hay más énfasis en la docencia y los investigadores que se incorporan terminan realizando labores administrativas, lejos de las actividades para las cuales fueron formados: investigación. Esto constituye una forma de fuga de cerebros: ´fuga interna de cerebros´, término que acuño hace algunas décadas el investigador mexicano Ruy Pérez-Tamayo, quien empleo este término para definir a un grupo de profesionales altamente calificados que realizan labores diferentes a su profesión, con lo cual se está desperdiciando la inversión en formación de capital humano.

El doctor Pérez-Tamayo también definió el término ´muerte prematura´ para describir a aquellas personas que alguna vez buscaron la ciencia pero que con el tiempo la abandonan; y finalmente está el término de ´fuga externa de cerebros´, que es la más conocida y que se refiere al éxodo de profesionales de un país, con la consabida perdida de capital humano.

A este respecto cabe recordar que hay muchos colombianos con grado de maestría y doctorado que están en el exterior y que podrían regresar pero que no lo hacen porque no existe un ´programa de repatriación´ que trate de recuperar ese valioso recurso humano que se capacitó en el país y que se perdió por falta de una infraestructura que le brindara oportunidades laborales. Es más, probablemente no existe un censo que nos diga cuantos investigadores colombianos están en el exterior. Con el programa actual de formación de doctores de Colciencias, al invertir en formar más y más doctores sin planear su retorno o su incorporación en condiciones dignas y que garanticen su vinculación laboral, no se corre el riesgo de estar alimentando una nueva oleada de fuga de cerebros interna y/o externa?.

Este problema del desempleo en profesionales sobrecapacitados no es exclusivo de Colombia, recientemente un artículo en un periódico de Estados Unidos (The Washington post, julio 7 de 2012, Brian Vastag), se denuncia que en este momento hay un exceso de científicos y muy pocas ofertas laborales, lo cual es contrario a lo que pregona el Presidente Obama y algunas entidades gubernamentales acerca de la necesidad de aumentar la formación de científicos. Según el artículo solamente el 15% de investigadores con doctorado en biología logran enrolarse en un cargo en los cinco años siguientes a graduarse.

Todo esto debido a la crisis económica que ha obligado a muchas compañías a fusionarse, reducir costos y, con ello, reducir personal en forma drástica. El resultado: no generación de nuevos empleos y reducción de ofertas laborales. Es posible que los nuevos investigadores en formación en Colombia tengan que padecer esta problemática si no se realizan medidas correctivas a corto, mediano y largo plazo.

Leyes y regulación desenfocadas

El otro problema para que se logre un desarrollo adecuado de la ciencia y la investigación es el intento de regular tanto ciencia, como investigación por medio de leyes promovidas por personas ajenas a este ámbito; esto tal vez es lo que se ha hecho hasta ahora. Pero específicamente me refiero al intento de legislar acerca de la experimentación en modelos animales, lo cual puede ser una limitante para el desarrollo de investigación, particularmente en el área de ciencias biomédicas, áreas que hoy en día dan soporte a industrias tan prósperas como la industria de la biotecnología, la industria farmacéutica y la bioingeniería.

Actualmente, algunas organizaciones protectoras de animales, en un gesto altruista, están presionando para que se aprueben leyes que castiguen el maltrato animal, y eso está muy bien. Lo que no está bien es el intento de equiparar el asesinato de una animal por envenenamiento, incineración o abaleado, que practican individuos con mentes criminales, con la práctica académica o investigativa que realizan docentes e investigadores en escuelas, colegios, universidades o centros de investigación. Al criminalizar a los docentes e investigadores que utilizan modelos animales en su quehacer diario se está poniendo a estas personas al nivel del criminal que tortura o asesina mascotas, o del carnicero que diariamente sacrifica aves o bovinos, lo cual no es justo.

Muchos de los elementos que se utilizan a diario: alimentos, medicamentos, cosméticos, etc., antes de ser utilizados en seres humanos requieren ser aplicados en organismos vivos con el fin de detectar posibles reacciones tóxicas. Eso ha reducido en forma importante las reacciones negativas de productos de uso común y que ocasionaban desde simples reacciones alérgicas (cosméticos, medicamentos), cáncer (prótesis mamarias, sacarina, humo de cigarrillo) hasta trastornos y malformaciones fetales (alcohol, narcóticos, medicamentos, plaguicidas, herbicidas).

Por otro lado hay que mencionar que los trabajos de experimentación en modelos animales están estrictamente regulados por la misma comunidad científica con el fin de reducir malestar de los animales empleados, reducir el número de ejemplares utilizados y racionalizar la investigación y experimentación. Los comités de bioética tienen dentro de su referente la regla de las tres Rs que hace relación a estos lineamientos.

Tal vez quienes lideran estas iniciativas legislativas desconocen que gracias a la investigación biomédica en modelos animales se ha logrado reducir el dolor, el sufrimiento y la incapacidad que generaban algunos problemas de salud que hasta hace poco eran comunes: infecciones como la poliomielitis, algunas deficiencias nutricionales y hormonales, las infecciones bacterianas, el cáncer entre otros y han permitido prevenir y reducir problemas como las malformaciones congénitas, intoxicaciones y el mismo cáncer, derivados del uso de múltiples productos y sustancias de uso diario. Como reemplazo de la experimentación en animales se da como solución el uso de la simulación y la enseñanza en modelos virtuales.

Enseñanza con simulación y modelos virtuales

Las prácticas clínicas de los estudiantes de medicina, realizadas en pacientes, se han reducido por múltiples razones: por un lado por la quiebra de muchos hospitales, con lo que se reducen los campos de práctica; y por otro lado, por el mayor número de facultades de Salud, que aportan un mayor número de estudiantes de pregrado y postgrado.

Esto ha llevado a las facultades de salud a desarrollar centros de simulación, donde las prácticas clínicas se realizan sobre maniquíes en donde se simulan diversos problemas médicos. El estudiante recibe así mucho del entrenamiento que anteriormente recibía directamente con el paciente, lo cual está bien pues puede corregir errores sin depender de que exista paciente o no. Sin embargo, esto tiene sus limitaciones y en muchos casos hay médicos que se gradúan sin haber realizado en la vida real procedimientos básicos como la atención de un parto, por ejemplo, o realizado otros procedimientos más complejos.

Es posible que esta sea una de las causas de disminución en la calidad de la atención en salud y del aumento de los errores por parte de los profesionales de la salud. Todo eso puede estar causando dolor y sufrimiento en los usuarios de los servicios de salud y un aumento en los costos de los servicios de salud, que a su vez dependerán de la importación de productos (medicamentos, tecnología) desarrollados en el exterior.

Muchas facultades de medicina veterinaria y zootecnia, así como las facultades de medicina humana en el área de ciencias básicas médicas requieren de animales para prácticas básicas. Las leyes que se están promulgando obligarían a utilizar animales virtuales, zoológicos virtuales, para evitar entrar en actos criminales. Pero estos animales virtuales y zoológicos virtuales tienen limitaciones y la simulación es posible y puede mejorarse continuamente, solamente si el modelo se alimenta con datos obtenidos del mundo real, es decir datos obtenidos a partir de experimentación. Una ley que elimine la práctica experimental en animales obviamente atentaría contra la formación de profesionales idóneos.

¿Qué confianza puede generar un médico-veterinario, o un zootecnista que ha realizado sus prácticas en zoológicos y laboratorios virtuales, no estarán en riesgo la vida del animal o los animales que estén bajo su responsabilidad, en un caso y no estará en riesgo la producción pecuaria de una región o de un país, en el otro?

En conclusión, existen muchos factores que no permiten ver un futuro claro en cuanto a ciencia, investigación, tecnología e innovación en Colombia. Probablemente seguiremos adoptando y adaptando nuevas tecnologías, que probablemente se desarrollarán en países como China, Corea, India y Brasil, países que hace un par de años estaban a nuestro mismo nivel de desarrollo pero que con una visión de futuro clara, con fuerte inversión, con politicas claras y con leyes claras lograron construir políticas y sistemas de Investigación, ciencia, tecnología e innovación que hoy están produciendo resultados positivos y son motor del desarrollo actual y futuro de estas naciones.

Por: rvargas3200

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Comentarios

luisalejandrodiaz

luisalejandrodiaz

1 Agosto de 2012
10:25 am

En colombia la ciencia es nada más que un mito, un descreste populista de gobiernos y mensajeros estatale.