01 de Septiembre de 2014
3 Diciembre de 2012 | Denuncias | (Colombia)

Más allá de un salario mínimo

Más allá de un salario mínimo
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Comenzó el tire y afloje por el salario mínimo en Colombia; gobierno, trabajadores y empleadores tienen hasta el 14 de diciembre  la posibilidad de concertar el aumento salarial para el 2013. Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General del Trabajo, fundamenta sus peticiones teniendo en cuenta factores como “la inflación causada más la productividad”, razones que lo llevan a considerar que el incremento salarial para el 2013 debe estar entre el 7% al 10%. Por su parte Fedesarrollo considera que “el incremento debe estar atado a la inflación de 2012 que podría estar en 3%”.  Asi mismo la Anif considera que “el aumento debería estar por debajo del 4.2%”. En la actualidad el SMLV en Colombia es de $ 566.700.oo más el subsidio de transporte fijado en $ 67.800.oo.

La discusión salarial se ha tornado en los últimos años en un diálogo de sordos donde al final de cuentas se impone el criterio de unos gremios que consideran que el trabajador colombiano es una especie de “sibarita” que puede arreglárselas con un salario que, por donde se lo mire, no permite la adquisición de los elementales productos de una canasta familiar para dos o tres personas.

En el mejor de los casos tendríamos un incremento salarial de cuarenta mil pesos y, en el peor de los escenarios, la suma no superaría los diecisiete mil pesos;  panorama nada halagador si se tiene en cuenta que en nuestro país las familias están conformadas por más de cuatro personas y que en un alto porcentaje son las mujeres quienes llevan el sustento a ese hogar. 

Aunado a lo anterior es necesario recordar que alrededor de 11 millones de colombianos perciben menos de un salario mínimo mensual y que más de un millón 129 mil reciben ese “mínimo vital”.  Ni en el mejor de los escenarios nos podría ir peor pues continuaremos ostentando el deshonroso título que nos cataloga como la tercera nación con mayor desigualdad económica en el mundo, superando únicamente a Haití y Angola, según dejar ver un informe de las Naciones Unidas; de acuerdo al coeficiente Gini las políticas económicas de nuestro país  andan equivocadas pues cada día hay mayor concentración de la riqueza en pocas manos mientras crece el número de pobres y miserables.

En este mismo informe podemos encontrar datos tan aterradores como los siguientes: “el 10 por ciento más rico de los colombianos, 4,6 millones, posee el 45 por ciento de la riqueza. Si le sumamos a los segundos más ricos, en total 9 millones, ambos concentran el 61 por ciento de la riqueza. Y esto quiere decir que los 37 millones de colombianos restantes solo tienen acceso al 39 por ciento de la riqueza”. 

Las centrales obreras de Colombia deben extender sus peticiones salariales al análisis de esta situación que se constituye en el verdadero cáncer de los colombianos. Deben aprovechar esta coyuntura y analizar factores que inciden  en esta inequidad y que difícilmente se superarían con un incremento salarial como los propuestos.  Se debe ir más allá  y llevar a la mesa de negociaciones argumentos tan solidos como los manifestados por las naciones Unidas.

Aprovechar la ocasión para tratar sobre esta inequidad que se constituye en una vergüenza mundial, y que las naciones Unidas las resumen en cuatro factores: “la mala distribución de la tierra, hay 3 millones de familias campesinas con solo 5 millones de hectáreas y al otro extremo un grupo de 3 mil propietarios que tienen 40 millones de hectáreas. La concentración del capital accionario, el país tiene 2 millones de accionistas, pero solo 2.000 de ellos tienen el 82 por ciento de las acciones.

La brecha en la educación: la escolaridad no es la misma en los ricos que en los pobres. Y la política tributaria, que en Colombia no es progresiva y está erosionada por exenciones”. Agregaría, de mi cosecha, la inmensa brecha salarial entre los colombianos de primera y  de segunda. Factores asociados y generadores de inequidad que si no se superan nos atarán a esa inmensa cadena de pobreza y  desigualdad económica y social.

Llegó el momento de desprenderse de fórmulas maquiavélicas que sea cual sea el resultado siempre nos conducen a lo mismo y entender que treinta o cuarenta mil pesos no harán la diferencia social y humana. Las Centrales Obreras se han prestado para un juego absurdo y sin sentido pues nos han hecho creer que uno  o dos puntos de diferencia significan un avance en la lucha contra la inequidad. Aprovechar esta coyuntura y convocar al pueblo colombiano para acabar de una buena vez con esta inequidad es prioritario. Pero acostumbrados como estamos a que nuestras centrales obreras mendiguen, el informe de las Naciones Unidas seguirá vigente por muchas décadas más en Colombia. La triste historia de Esaú vendiéndose siempre por un plato de lentejas.

peobando@gmail.com

Por: PABLO EMILIO OBANDO ACOSTA/

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Comentarios

moderador

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3 Diciembre de 2012
11:00 am

Nota destacada en la red de portales. Gracias por el aporte.