02 de octubre de 2014
6 Diciembre de 2012 | Denuncias | (Colombia)

¿Y la violencia hasta cuándo?

¿Y la violencia hasta cuándo?
Foto:Agencia

No sabemos sólo de la violencia directa en la que un actor ejerce una acción contra otro, también podemos dar cátedra sobre violencia indirecta, en la que se mantiene una estructura desigual proporcionando menos beneficios a ciertos integrantes

A pesar de los cambios que haya podido tener la imagen de Colombia en el exterior, lo cierto es que sigue percibiéndose como un país violento. Internamente, no obstante el “amor de patria” existente, los colombianos también sabemos que no somos tan pacíficos como la mayoría de los europeos, por ejemplo. Casos como la más reciente masacre en Santa Rosa de Osos, la muerte de un menor de edad por la irresponsabilidad de un conductor de una buseta o el paro armado que puso en jaque al Chocó, son pruebas recientes de ello. Sin embargo, ¿es ese tipo de violencia el  principal en Colombia?

Ahora que estamos en plena etapa de negociación de paz con las FARC, vale la pena rescatar conceptos que diferencian algunos tipos de violencia: la violencia directa y la violencia indirecta.

Según el teórico de paz y conflicto,  Johan Galtung, la violencia directa es la más evidente porque se trata de un emisor visible que ejerce dicha acción contra otro ser. La muerte, como no podría ser de otra forma, es la máxima expresión de este tipo de violencia ¡y de eso sí que sabemos en Colombia! Los miles de asesinatos cometidos por los diferentes grupos ilegales son prueba de ello. Paramilitares, guerrilla, delincuencia común o bandas emergentes podrían dar cátedra sobre este tema.

Ahora, otras expresiones de este tipo de violencia son las agresiones físicas, mutilaciones, acosos, represión, expulsión y detención. Y para que nos vamos a engañar, de esto también sabemos en nuestro país. Las torturas ejecutadas en su tiempo por los paramilitares, los secuestros cometidos por los grupos guerrilleros, los desplazamientos forzosos generados por ambos grupos o la intimidación ejercida sobre la población civil por las llamadas bandas emergentes, son algunos de los muchos ejemplos.

Ahora, ¿qué se quiere decir cuando se habla de violencia indirecta? Según Galtung, es la generada dentro de una estructura en la que los recursos son distribuidos de manera desigual, beneficiando sólo a algunos grupos, vulnerando las necesidades básicas de otros y dando lugar a una injusticia social. En esta tipología de violencia, la explotación es la palabra clave. No hay un actor específico, es el mismo sistema el que se impone y genera hambre o enfermedades en aquellos que reciben menos de esa estructura, o un estado indeseable y permanente de miseria.

A pesar del crecimiento del PIB colombiano y de sus logros macroeconómicos,  nuestro país es el tercero más desigual después de Angola y Haití, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Ahora, hablando de pobreza, el más reciente informe de la FAO, revela que más de 500 niños menores de cinco años sufren de desnutrición crónica y se producen 3.300 muertes anuales por dicha razón. Para finalizar con datos, el 46 por ciento de los colombianos se encuentra en niveles de inseguridad alimentaria. ¿Es esto también violencia? Sí, esto también lo es y, tristemente, Colombia también sabe sobre este tema.

Teóricos afirman que esa violencia indirecta puede desembocar en un tipo de violencia directa. De lo que se trata es que los  grupos más desprotegidos emprenden acciones para romper la verticalidad de la estructura y recibir más beneficios mientras que otros grupos se refuerzan para mantenerla. En sus inicios, guerrillas y paramilitares fueron ejemplo de esto.  Sin embargo, hoy la violencia colombiana pareciera más un enmarañado de situaciones que reafirman y contradicen dicha teoría. El reto es hoy hacerlo mejor que ayer, y tratar de romper con las dos clases de violencia que azotan a nuestro país.

Juan Gonzalo Angel

Por: JuanGonzaloAngelRestrepoCol

Cómo le pareció esta publicación?
Su voto: Ninguno (2 votos)

Opiniones

0

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión. Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado. Regístrese o ingrese aquí