18 de Diciembre de 2014
7 Diciembre de 2012 | Denuncias | (Colombia)

Una marquesina para la capital

Una marquesina para la capital
Foto:

Andres Piñeros Latorre

@andinauta

Hace más de sesenta años existió un particular personaje en Bogotá que proponía como campaña presidencial ponerle una marquesina a la ciudad y asfaltar el río Magdalena. 

La propuesta, aunque algo desorbitada, no suena hoy del todo absurda. La ciudad de aquellos tiempos era menos de la décima parte de lo que es ahora y los estragos que generaba la lluvia y las aguas que rodaban montañas abajo eran mucho menos perjudiciales. 

Sin embargo, con una visión futurista, el personaje aquel sabía que la metrópoli que se formaría en la aparentemente amplia sabana, sufriría por miles los estragos de la inclemencia de las aguas. 

Ya la prehistoria, la pre conquista, la leyenda de Bochica, hablaba de que lo que hoy es Bogotá era una laguna bastante grande que pudo ser edificada gracias a que el monje de cabellos blancos rompió una roca para permitir que el agua desembocara a través del recién creado salto de Tequendama. 

Y mientras la historia y la leyenda pasan por la mente de quien escribe estas líneas. Afuera las nubes negras ocultan los cerros orientales que amenazan con lluvia. Después de un día de intenso sol, esta especie de primavera bogotana se transforma en un torrencial e invernal aguacero.  

De los cerros se desprende arena, piedra y lodos. Las alcantarillas no dan abasto. La basura, especialmente las bolsas plásticas, tapa los desagües y a veces pareciera que el agua, en lugar de caer del cielo, subiera desde la tierra. Lo que causa que las tapas de las alcantarillas salten del pavimento y se desplacen algunos metros, con el riesgo para vehículos y peatones de caer en los huecos de las calles. 

Y mientras la lluvia cae día tras día, los habitantes y autoridades de esta metrópoli piensan en como ordenar y resolver sus problemas. Sin embargo las soluciones no son claras. Resulta difícil echar para atrás los edificios construidos en la falda de las montañas, ni tampoco las viviendas edificadas bajo la cota del río Bogotá. Parte de este drama se vive cuando minutos después de que comienza a llover, los canales o caños se ven imposibilitados para desaguar los niveles del agua que corren por las calles y las vías comienzan a inundarse. 

Entonces ¿cómo resolver este complicado dilema? Algunas de las causas son de difícil solución. La construcción inadecuada de edificios, la falta de redes de alcantarillado, son asuntos que casi resultan insalvables. Sin embargo temas como el adecuado manejo de basuras y el mantenimiento de los drenajes y canales son asuntos que se pueden adelantar. Admás de evitar que se sigan edificando los cerrros o las partes bajas de la sabana.

Por: Francisco Latorre

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