22 de Noviembre de 2014
12 Enero de 2013 | Denuncias | (Colombia)

¿Nocáut al sombrero vueltiao?

¿Nocáut al sombrero vueltiao?
Foto:ojoconelarte,cl

Desde ya, se están manifestando las consecuencias y los alcances que representan realmente los efectos negativos en torno a los Tratados de Libre Comercio (TLC) suscritos por Colombia con Estados Unidos y Europa, y algunos países de oriente mostrando las desventajas significativas para nuestra economía y nuestra cultura nacional.

Además que muchos productos que van a caer en el “ring” frente a la contienda desigual del intercambio comercial, el Sombrero ‘Vueltiao’ ya está sufriendo los embates pugilísticos comerciales, con golpes bajos y contundentes presagiando sacarlo de la lona y dejarlo en el olvido remomerando solamente su personalidad castiza y el valor que representaba en la idiosincrasia propia de nuestro pueblo. Y pueden seguir con la misma suerte la manta guajira, las artesanías de Ráquira, o la mochila Arhuaca o Wayuú.

La globalización es un hecho de grandes proporciones e intercambios que coloca al mundo bajo una lupa de aconteceres propios del conocimiento y la existencia de muchas manifestaciones en todo orden que regulan al mundo dentro de una “aldea global” propicia de ser asumida, conocida, entendida, inspeccionada y controlada por los entes de poder establecidos; además de, la posibilidad de expansionismo característico de los pueblos y de la regulación de intercambios convirtiendo – cada vez más – nuestro espacio a una reducción conocida por todos.

Lo paradójico consiste en ver como en el “ideario colectivo” la globalización representa un mundo amplio de posibilidades, pero que, en la realidad se ajusta y limita a la competencia desmedida de quienes teniendo la infraestructura necesaria para competir desplazan a aquellos grupos sociales que al no tener el poder necesario en su infraestructura en todos los ámbitos se encuentran necesariamente en desventaja dentro de los márgenes de competencia.

El fenómeno, antes de crear un estado unido de intereses desemboca necesariamente – ante las abismales desventajas de los menos competitivos – en alienación estatal y global menguando considerablemente el consecuente desarrollo, el cual, paradójicamente, debería ser de estructuración dentro de los planes de independización.

El mundo actual se encuentra en una encrucijada, dentro de un fenómeno de integración y desintegración que conlleva a tomar posturas para no “salir del juego” de la llamada globalización en todos los aspectos tanto políticos, culturales, económicos y sociales. Indudablemente el fenómeno de la llamada “globalización” es una fuerza que empuja y a la vez delimita y anula, y nos preguntamos ¿Es positiva para nuestros pueblos el avance que está teniendo, o al contrario, dificulta y excluye a los más débiles del proceso?, ¿qué postura tomar frente al fenómeno?.

Ante la singularidad de culturas, el problema de la identidad se hace más acusante, la cual, a fuerza de sostenerse choca irremediablemente contra la idea de la aldea globalizante que pretende hacer del orbe un sólo bloque de pensamiento y acción, sentir, concebir y obrar que por lo general es impuesto por medio del poder y la avanzada tecnológica, económica y científica de quienes lo sustentan, delegando las segundas y últimas filas de participación a aquellas etnias que no reúnen las condiciones necesarias para competir y salir avantes en el intento.

Indudablemente el problema de las identidades y la propia identidad como espacio propicio de cosmovisión se ve peligrosamente deteriorado por la avanzada generalizante de ‘reciclar’ todo un conocimiento plural en una sola interpretación del mundo; igualmente, el concepto de escala del valor local y global se regula por entes de poder que muchas veces son impuestos para el acomodo de los intereses de quienes los imponen, viéndose anulado en su esencia final con graves consecuencias desorientadoras, dando paso a la llamada posmodernidad que intenta un equilibrio social, económico, cultural e ideológico que en su particularidad marca el derrotero a seguir, el cual, precisamente corresponde al que estamos viviendo.

El fenómeno es claro - el mundo marcha como debiera - Las políticas propias de un mundo globalizado en donde la competencia se efectúa en términos desiguales en muchos de los aspectos que ejercen los países y las culturas pudientes y sustentadas en el poder, hacen mella y dificultan el libre desenvolvimiento de aquellos que se encuentran en clara desventaja histórica con respecto a los primeros.

En lo político y económico, es un hecho, que sobresalen y tienen estabilidad y grandes ganancias aquellos que tienen los medios para poder demostrarlo y competir en avanzada usufructuando dichos aspectos para el bienestar de sus propias culturas, igualmente, en el aspecto cultural, que, podríamos decir, es la antesala de todos los problemas que se dilucidan actualmente en el mundo, no dejan de presionar en busca de su propia autonomía y dirección.

Es un hecho que los aspectos propios del desarrollo sostenible de una globalización que redime y da grandes oportunidades a ciertas comunidades altamente competitivas en el medio, no deja bien parada la fórmula llamada de “desarrollo”, ya que, bajo las anteriores objeciones, es realmente imposible la competencia leal y las posibilidades que tienen los grupos menos favorecidos de sostenimiento a gran escala.

La competencia es desmesurada en términos de ganancia y de posiciones estratégicas en la contienda establecida entre los grupos participantes a nivel mundial, hasta el hecho en que los países más ricos se harán mucho más ricos, a costa de los países más pobres, quienes seguirán y se harán más pobres a nombre de la llamada globalización.

La globalización no solamente traerá desarrollo – hecho innegable – sino que, además el subdesarrollo se verá mucho más marcado dentro de nuevas reglas de juego colocándole el aditivo de las desestabilizaciones de poderes a niveles ideológicos que tienden a ser resueltos mediante la represión y la confrontación directa entre los pueblos.

La globalización nos traerá – indudablemente – las formas de reestructurar un nuevo mundo, en cuyo ámbito, estarán ganadores y perdedores y se amalgamarán nuevas formas de entender y regular las relaciones que se han establecido entre las naciones, sin que - por obvias razones – ganarán quienes tengan constantemente aquellos que teniendo las nuevas tecnologías y reguladores económicos – se encontrarán en mejores posiciones.

El falsificado sombrero ‘vueltiao’ esta reventado el mercado e irrespetando nuestra cultura con copias chinas de plástico o cartón a grandes caudales y a precios irrisorios, alterando marquillas y colocando el logo de la Corporación Nacional de Turismo, en las inmensas importaciones que han llegado al país y por lo cual el Ministro de Comercio Exterior, Sergio Díaz Granados Guida, ha decidido tomar cartas en el asunto ante esta intromisión en defensa de la propiedad intelectual que nos corresponde.

En defensa de nuestra cultura y nuestra economía frente a las consecuencias y efectos del tratado de libre comercio, ha de implantarse políticas que defiendan nuestro patrimonio cultural y nuestra tradición popular colombiana.

Si seguimos así, nuestro querido sombrero ‘vueltiao’, solo servirá para apagar a punta de sombrerazos, las conflagraciones que están incendiando nuestros bosques y nuestras reservas naturales, en este calentamiento global que nos agobia.

¡Me pongo el sombrero…!, .pero…, ¡El sombrero colombiano!

 

Por: CARLOS ALBERTO PINO RIVERA/

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Comentarios

jogafi

jogafi

13 Enero de 2013
11:55 am

Sin lugar a dudas los beneficiados con la "epidemia" de sombreros chinos, deben ser altos funcionarios... Ahora llamado el "cartel del sombrero" todo lo que les genere ganancia a los "cacos oficiales" será imposible de combatir.
Social y culturalmente estamos "comiendo nuestro cocinado" Por fomentar la compra de zapatos, ropas, juguetes, lociones, musica, y toda suerte de merancias "made in China" FALSIFICADAS..
S. Cordial.

ESCRIBANO13

ESCRIBANO13

13 Enero de 2013
8:13 pm

Siempre ganan los de siempre, sin quitarse el sombrero
En el mundo estamos, en Colombia vivimos
Gracias por su aporte

eugenio miltorres

eugenio miltorres

13 Enero de 2013
9:38 am

Bueno,dentro de poco recibiremos una importacion de sicarios y fleteros.

ESCRIBANO13

ESCRIBANO13

13 Enero de 2013
10:05 am

... y sin pagar aranceles

Francaditalia

Francaditalia

12 Enero de 2013
10:40 am

Parece que están sacando un buen vino rojo en Japón.

ESCRIBANO13

ESCRIBANO13

13 Enero de 2013
10:07 am

Vea, pues, a celebrar a lo oriental
Saludos