02 de Septiembre de 2014
19 Enero de 2013 | Denuncias | (Colombia)

Las muelas que se comen a Bogotá

Las muelas que se comen a Bogotá
Foto:

Andrés Piñeros Latorre

@andinauta

Las calles de la ciudad se podrían comparar con una inmensa dentadura, que en algunos casos necesita de tratamiento de ortodoncia. Se trata de esos edificios y casas que se salen de la línea del borde del andén, que interrumpen el paso adecuado de las calles y avenidas.

Los curadores urbanos, a la manera de los antiguos dentistas, deberían preocuparse por retirar estas piezas. Así la ciudad podría llegar a tener esa anhelada sonrisa perfecta. Sin embargo, en lugar de que se abran los espacios cada vez están más estrechos, los “dientes están más atiborrados”.

Al recorrer las calles, se logra observar que hace falta una gran voluntad por parte de las autoridades para organizar esa enredada dentadura. Además de los complejos casos como las avenidas que no tienen continuidad, como la once que está limitada a la calle 64 y la 100, o la quince que solo permite unir a la calle 72 y la 127, la ciudad sigue sin ser planeada. Las nuevas construcciones no promueven “la adecuada colocación de los dientes o la eliminación de las muelas”.

Un caso reciente es el edificio que se levanta en la carrera once con calle 78, que está claramente fuera de los límites del andén. Justo al lado de la sede de la petrolera Oxy, esta nueva edificación parece tener una especie de absceso que contamina la acera. Las columnas claramente se desbordan del límite urbano.

Casos así se ven por toda la ciudad, y una especie de miopía de los curadores permite que estas muelas aparezcan por toda la metrópoli. Y los “dentistas” no aparecen. La ciudad tiene cada vez una expresión más grotesca, tal vez una mueca burlona que hace sufrir a todos los transeúntes y a quienes buscamos que la capital nos sonría, que tenga una cara amable, sin muelas atravesadas.

Hay que buscar que los espacios públicos no sean ocupados por intereses privados. Las muelas no dejan que la armonía y la estética ocupen la “cavidad bucal”. Se requiere que el alcalde mayor y los alcaldes locales sean como unos ortodoncistas asistidos por el jefe de planeación y, claro está, por los curadores urbanos, quienes además de otorgar licencias a diestra y siniestra, entiendan que son responsables de organizar, funcional y estéticamente, a esta ciudad llena, no solo de muelas incluidas, sino de caries, sarro y toda clase de contaminantes y afectaciones.

Por: Francisco Latorre

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