16 de Abril de 2014
4 Febrero de 2013 | Denuncias | (Colombia)

Nuestra educación: Un mar de conocimientos, con un dedo de profundidad

Nuestra educación: Un mar de conocimientos, con un dedo de profundidad
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Al iniciarse por estos días en la inmensa mayoría de instituciones de educación superior, el semestre académico 2013-1 y después de tener la oportunidad de ver, escuchar y leer a través de las redes sociales a estudiantes de distintos semestres, en diferentes carreras y en diferentes universidades haciendo sus comentarios preliminares sobre las materias que deben ver durante este periodo, es preocupante el horizonte.

Por respeto a la confidencialidad de los estudiantes y de las universidades no voy a mencionar literalmente el nombre de varias materias y lo que supone su contenido dentro de su respectiva malla curricular.

Veamos el tema sin tanta tiza, ni prosa, ni retórica, ni datos, ni cifras, ni nombres y lugares. De algunos de esos aspectos ya se encargaron con argumentada inteligencia, otros colegas de este vecindario.

Veámoslo a lo crudo, a lo simple y a lo bien:

Para eso, existen los ejemplos imaginarios: En la universidad tal, el profesor tal, de la facultad de tal, va dictar una materia llamada: “Macro expansión global de Minipymes”. (??!!)

¿Qué rayos es eso?

Acaso “Macro” no traduce gigantismo, “expansión” es cobertura ilimitada, y Minipymes” acaso no serían aquellas que ni siquiera entran a la categoría de pequeñas y medianas empresas?

¿Entonces para qué el rimbombante nombre de la inútil materia?

Para la cual el docente según orden del Ministerio de Educación, debe tener maestría en el tema, lo cual agrava aún más la situación.

Y aunque ya sé que Alpina comenzó vendiendo un queso, no me digan –siendo verdaderamente realistas- que la zapatería esquinera de “Don Luis”, donde él se machaca los dedos diariamente desde hace 40 años clavando tacones y suelas, se va a expandir así como así y además por todo el planeta.

Porque “Don Luis” también más allá de las teóricas definiciones es también una pequeña empresa con algunos empleados.

No les parece que hay de entrada como una contradicción en las mismas palabras que identifican la materia? Y si ese es el nombre, trato de imaginar cómo será el contenido; que justifique durante todo un semestre indefectiblemente -porque así lo dicta una materia- que “Don Luis”, va a estar más temprano que tarde con sucursales en Quebec, Pekín, Kosovo, y Sidney entre otras ciudades del globo.

Yo prefiero asesorar a “Don Luis” no para que vea la forma de expandirse en forma quimera por todo el planeta, sino para que se expanda en forma real por todo el barrio.

Global, no es local.

Pero esa primera palabra, la tiene la materia en cuestión.

Esta metáfora, es el fiel reflejo del espejo en el que se miran otras materias diferentes, en otras universidades también diferentes.

Materias inútiles, confusas, intrascendentes, que a la postre no sirven para nada, rellenos que meten a la fuerza, sólo para justificar económicamente que una carrera si antes se cursaba en tres años siendo técnica, ahora necesita cinco.

Y si es profesional y antes se cursaba en cinco años, ahora necesita seis o siete? Y ojo! sólo a nivel básico…no hablemos de todo lo que viene después que lleva desde un posgrado hasta llegar a ser muchos años después, doctor en doctorado.

Total, al mismísimo bachillerato le quieren agregar un año más. Ya no sería grado once sino doce; o dicho de otra manera, ya no sería sexto de bachillerato, sino séptimo de bachillerato.

Personalmente siempre he pensado que el tema no es de cantidad de educación, sino de calidad de educación.

En algunos países, se toman tan en serio este tema que permanentemente investigan la forma de detectar en el estudiante a la edad más temprana posible, su verdadera vocación y la profesión en que va a desarrollar su capacidad y talento innato que sumado a una vigorosa preparación académica, lo lanza exitosamente al ruedo laboral siendo una persona todavía joven.

Y además, sin tantas deudas versus otros que también en otros países han tenido que asumir una deuda financiera infinita por cursar tantas materias, durante tantos semestres, tantos años y tantas especializaciones de las especializaciones.

Hay que tomar correctivos urgentes! Inmediatos!

Colombia lamentablemente en pruebas internacionales que nos enfrentan Bis a bis con decenas de países, viene reiteradamente ocupando los últimos lugares en preparación académica o a veces, en muchos casos, mejor decir: preparación anémica.

No en vano, surgen comentarios como Colombia: “país de iletrados”, o segmentos de televisión que vergonzosamente ya se han vuelto tradicionales año tras año como: “Los útiles inútiles”.

La educación se ha vuelto negocio.

Entre más alumnos, más materias, más semestres y más años, pues más plata! Esa es la ecuación de este ejemplo que muestra sólo uno de los muchos y graves problemas de nuestra educación.

Por eso, es que los estudiantes terminan, si terminan…y cuando pueden terminar…con un mar de conocimientos que tiene un dedo de profundidad.

Y cuando por fin salen, la mayoría se ahoga en un vaso con agua.

Y aunque haya contadas excepciones, esa es la verdad.

 

Alfonso Acosta Caparrós

alfonsoacostacaparros@gmail.com

 

Por: Alfonso Acosta Caparros/

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