25 de Julio de 2014
5 Marzo de 2013 | Denuncias | (Colombia)

Ecos del paro: Dignidad cafetera

Ecos del paro: Dignidad cafetera
Foto:Mafe Gomajoa

Soy cafetero a mucho honor y apoyo el paro cafetero, así esté viviendo la crisis efímera del fin del mundo en el Cauca por el confinamiento de su capital. Estoy de acuerdo que la mejor forma de participación es la democracia directa, aquella que se manifiesta en las calles, las carreteras, las plazas públicas, donde el máximo dirigente es el pueblo unido por una sola causa de justicia y ante la incapacidad de liderazgo del sistema político, ejecutivo y gremial.

Popayán y Pasto parecen hoy ingresar en modo efímero a la época de las ciudades del fin del mundo, ahora que está muy de moda descubrir los engaños como el de la pedofilia de la iglesia Católica. En medio de la urbe sitiada por los campesinos del paro, fui a varios almacenes en Popayán y como en las películas del apocalipsis, no se encuentra a la venta verduras, carnes, huevos, hortalizas ni frutas, entre tanto que mucha gente corre apresurada a comprar lo poco que queda.

Varios estantes de los supermercados que aún están abiertos al público están completamente vacíos. Largas colas de carros esperando un turno para comprar la gasolina que recientemente alzo por enésima vez de precio. La basura en las calles sin recolección. Emergencia sanitaria. Y en las carreteras los campesinos gritando “vivimos del agro pero de milagro”.

Mientras tanto el Presidente con doctorado en decir algo y hacer lo contrario, el que negocia con la guerrilla pero no con los campesinos del paro, ha enviado a varios de sus Ministros a mediar en las emergencias humanitarias generadas por el bloqueo de diez días a varias ciudades y por otra parte también ha enviado un grupo de políticos a La Habana para mediar en la negociación de paz, con los mismos comandantes insurgentes que el Ministerio de Defensa acusa de estar promoviendo el paro. Paradoja de la doble moral, como las paradojas del camino escogido.

El mismo Presidente que intentó suplantar a la dirigencia de la dignidad cafetera con la burocracia burguesa de la Federación Nacional de Cafeteros, logrando un resultado negativo que radicalizó la protesta social campesina, la cual día a día se convirtió en paro nacional.

El paro cafetero por la dignidad, no solo es una reivindicación económica para subir el precio del grano a más de 750 mil pesos la carga, no solo es la reducción de los precios de los insumos agropecuarios ni la oferta de un subsidio a la producción. El paro cafetero va más allá, es político, profundo y estructural.

La globalización ha impactado de manera negativa la economía del país, no hay Gobierno ni Estado que defienda al pequeño productor. Colombia no solo necesita una constituyente cafetera, no solo necesita cambiar totalmente a toda la burocracia de la Federación de Cafeteros, no solo necesita una reforma profunda al sistema económico rural. Colombia necesita urgente una Asamblea Nacional Constituyente, que cambie estructuralmente el sistema político y económico imperante desde 1991.

http://montufarconsultores.blogspot.com

 

Por: Harold Montufar Andrade

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