



A propósito de los planes y proyectos que se anuncian para tratar de frenar un poco la proliferación de embarazos en adolescentes, quiero manifestar lo siguiente: Mientras la “educación sexual” siga girando alrededor de los preservativos y del cuento viejo y manido del “sexo con responsabilidad” todo será inútil. Eso es tan inocuo como decirle a un drogadicto: “debes consumir tu droga con responsabilidad”, en vez de hacer algo para que deje de consumir.
Hace cinco o seis décadas, la educación relativa a temas de sexualidad, dirigida específicamente a las mujeres, era muy diferente a la que les imparten ahora. A ellas les enseñaban - desde cuando eran niñas en edad de entender - que, primero que todo, existe un Dios, quien dictó unas Leyes, las cuales deben ser obedecidas por todos, so pena de afrontar graves consecuencias, tanto para la vida presente como para la futura.
Las instruían acerca de que la fornicación (relación sexual fuera del matrimonio) es ilícita y pecaminosa, pues así lo establece una de las Leyes de Dios. Además, les inculcaban principios y valores morales, y un alto concepto de la dignidad, el decoro, el pudor y el honor de la mujer.
Les hablaban de la virginidad como de una de las máximas virtudes, no solo como la mayor ofrenda a su esposo, sino también como un tributo de obediencia a Dios, ya que Él aprecia tanto esa condición de la mujer, que escogió a una virgen para que fuera la madre de Jesús. Aunque, para Dios, la virginidad importante es la espiritual y no la física. Una mujer que solo se entrega al hombre que ha elegido, de forma madura, para que sea su esposo, y permanece fiel a ese hombre toda su vida, es una VIRGEN para Dios. Tener el himen intacto no sirve de nada, si por dentro (y por fuera), se es una mujer reprobable.
Las muchachas "de antes" estaban sujetas a las mismas pasiones y al mismo acoso masculino de hoy y los varones, al igual que los de ahora, siempre estaban buscando el “papayazo” para aprovecharlo. Utilizaban el mismo chantaje, amenazando con alejarse si no les daban la “prueba de amor”. En fin, todo esto era igual. La diferencia la establecían las mujeres, que, educadas de la manera antes dicha, se comportaban - en su gran mayoría - de un modo digno de aprobación y elogio.
Pero, de un momento a otro, aparecieron en escena los expositores de la “cátedra de Satanás”, los cuales se dedicaron a enseñar que el disfrute de la sexualidad es un derecho natural inalienable y que, por ningún motivo, puede ser considerado pecado. En otras palabras, Dios se había equivocado y eran ellos quienes tenían la razón. Recalcaban que ni los padres de familia ni autoridad alguna tienen potestad para restringir ese derecho.
Decían que todos los seres humanos, y de manera especial los más jóvenes, deben gozar a sus anchas de su sexualidad, y solo han de cuidarse de no concebir hijos no deseados o de no contraer enfermedades de transmisión sexual y, si algo de esto llegare a ocurrir, cada uno asumiría “solito” las consecuencias.
Con estas diabólicas enseñanzas, lograron quitar los diques morales y precipitaron la cascada de libertinaje sexual que estamos viendo, con las terribles consecuencias que están frente a nuestros ojos.
Se ha probado, hasta la saciedad, que todo plan, proyecto, programa, etc., que pretenda enderezar la conducta de la gente es completamente inútil si no incluye a Dios y a sus Leyes, ya que se ha demostrado, también hasta la saciedad, que las enseñanzas de Dios son las más efectivas y eficaces, por ser infalibles, sublimes, santas y por demás convenientes.
Debemos, entonces, retomar la VERDADERA EDUCACIÓN SEXUAL, la antigua, la que viene de Dios y se halla plasmada en la Sagrada Escritura.



Comentarios
Lucho_perez
23 Octubre de 2010
8:55 am
Con sorpresa encuentro en lo que propones, volver a lo de antes, que para efectos practicos es RETROGRADO, La educación sexual y la época ha evolucionado, No podemos TRAUMAR y CASTRAR fisica y psicológicamente a los jóvenes ante sus inicios sexuales,Obvio que es importante la educación sexual, enseñarles medidas de prevención y planificación, Muy respetable y admirable de quienes quieran llegar cast@s al altar, pero el paradigma de que la virginidad está en una membrana quedó atrás, ya no podemos ser tan IGNORANTES de decirle a un muchacho que no se masturbe porque le salen pelos en la mano o se vuelve bruto, ahora hay que darle las técnicas. Si vamos a lo moral, a lo que es bueno y es malo, pues NO DEBEMOS entonces mirar hacia la iglesia, CUNA y REFUGIO de ABERRANTES CRIMENES SEXUALES