



Por Carlos Latorre
El cacique de Techo era lo que llamaríamos hoy un ornitólogo, pero no solo estudiaba las aves sino que no le era posible vivir sin su presencia. Una mañana buscó desesperadamente una garza de pico rojo pero solamente vio un grupo de tinguas. Cuando iba a regresar a su bohío, un chorlo patiamarillo le advirtió de la presencia del Jeque Popón de Ubaque quien volando, venía de Santa Marta a prevenirlo de la tragedia cósmica que era la llegada de los españoles. Ese encuentro entre los jefes muiscas fue registrado por el periódico MIO.
En 1573, Francisco de Anuncibay fue nombrado en un cargo en la Audiencia del Nuevo Reino de Granada y a su llegada se enamoró de Jerónima Orrego. Esta tuvo otro pretendiente llamado Fernando de Monzón.
Entre los pretendientes se presentaron enfrentamientos en los salones y calles de Santafé por lo que Jerónima fue llevada a una casa hacienda ubicada en Techo. Anuncibay propuso en la Audiencia la construcción de un camino entre Santafé y Fontibón y logró que se aprobara la construcción de un camellón con alcantarillas para el paso de las aguas. El interés en la obra era poder visitar a Jerónima en su hacienda.
Al final Jerónima se decidió por Fernando con quien se casó y el periódico MIO, acompañó a Francisco hasta Honda (Tolima) en su camino hacia la Audiencia de Quito donde fue promovido.
El periódico MÍO también registró la urbanización del occidente de Bogotá cuando el 7 de agosto de 1930 el presidente Enrique Olaya Herrera y el Alcalde Luis Carlos Páez inauguraron el Aeropuerto de Techo y en relación con el aeropuerto en sus páginas se destacaron la llegada de Gardel a Bogotá, el arribo de Eduardo Santos, candidato del liberalismo y la llegada Adolfo Pedernera, legendario jugador del Club Los Millonarios.
En 1953 registró la salida del expresidente Laureano Gómez quien ayudó a fraguar un golpe de Estado contra Rojas Pinilla. En 1954 los del MÍO saltaron de alegría cuando por el Aeropuerto llegaron los primeros cinco televisores marca Siemens para la primera transmisión de televisión en Colombia y en 1955 con el arribo de Pacho Galán.
El MÍO contó que Elmer Yats había trabajado en la Pan American Airways en Brownsville y vino a Colombia con la promesa de parte de Avianca de ser el Jefe del Aeropuerto de Techo y que el que el 30 de junio de 1944 su esposa organizó una parrillada e invito a unos amigos a ir en bote por los lagos de Techo.
El siguiente domingo los Yats eran esperados por el mayor Reed Mason agregado de la aeronáutica en la Embajada de los Estados Unidos a una reunión pero estos no llegaron. Un Boeing avistó el bote en linderos de lo que después sería Kennedy Central. El Club de los lagartos prestó una embarcación para el rescate. Solo se halló el bote y un suéter rojo. El hecho fue ampliamente comentado por el periódico MIO.
El periódico MÍO es patrimonio cultural de Techo porque la Convención para la protección del Patrimonio Cultural y Natural del Mundo fue adoptada por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el 16 de noviembre de 1972, cuyo objetivo es promover la identificación, protección y preservación del patrimonio cultural y natural de todo el mundo, el cual es considerado especialmente valioso para la humanidad.
Las convenciones internacionales forman parte del bloque de constitucionalidad que es un conjunto normativo que contiene disposiciones, principios o valores materialmente constitucionales, fuera del texto de la Constitución documental y que los estados están en la obligación de adoptar en la legislación interna.
Por otra parte se entiende por patrimonio cultural los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas, junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes a las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos que puedan reconocer alguno de estos aspectos como parte integrante de su patrimonio cultural.
En relación con el periódico MÍO de Bogotá, este se publicó por primera vez en el año 2006 como resultado del trabajo del Sistema Local de Comunicaciones de Kennedy, es decir con el trabajo y los recursos de la comunidad. Fue posible gracias a los quijotescos esfuerzos de los hermanos Jimmy y Pedro Cárdenas quienes en compañía de Edgar Martínez y una estudiante del Colegio Japón quien hoy es compañera de Pedro, convirtieron un sueño en realidad. Su especialidad como medio de prensa alternativo ha sido la promoción de la conciencia medioambiental y lo que en los círculos académicos se ha denominado la historia local.
En cuanto a la legislación colombiana, el decreto 3116 de 1984 en su artículo 6 establece que en relación con un periódico no se podrán utilizar nombres parecidos o similares que puedan dar lugar a confusión y que resulten con el mismo sentido del ya utilizado. En la ley 23 de 1982 y la ley 44 de 1993, art 61, el título de un periódico se protege en cuanto a su uso exclusivo mediante el derecho de reserva de uso que se otorga con su sola publicación.
Este es la guarda y custodia que realiza el Ministerio del interior con el objeto de que sea utilizado exclusivamente por el solicitante a cuyo favor se otorga. El nombre de un periódico no da lugar a derechos de autor ya que en la legislación se considera que el aporte intelectual está vinculado al contenido del periódico y no a su título o nombre.
El periódico MÍO cuenta con un ISSN que es un código numérico reconocido internacionalmente para la identificación de publicaciones seriadas y con la reserva de uso que le dan los 25 números publicados en estos 4 años.
Aunque la difusión del MÍO es de carácter semi-abierta y su ánimo no es comercial ya que es de circulación gratuita, el hecho que la Casa Editorial El Tiempo publique desde el 15 de octubre un diario con el mismo nombre, lesiona las formas de financiación del periódico MíO de Bogotá , ya que este cuenta con anunciantes como la Alcaldía Mayor de Bogotá, la Alcaldía Local de Kennedy, la Secretaría del hábitat y la Secretaría de movilidad, quienes pueden retirar la pauta ante la dualidad en el título o nombre.
Una empresa periodística y comercial como el diario MÍO está en la obligación moral de respetar el patrimonio cultural y ni la libre empresa ni la autonomía privada de la voluntad deben estar por encima de las comunidades porque de otra manera perderemos todos y yo me quedaré sin la forma de expresar este delirante amor por el territorio y las aves que en ocasiones escapaban a la mirada del Techotiba.


Comentarios
moderador
6 Diciembre de 2010
12:51 pm
Señores, bienvenidos a Soyperiodista.com. Gracias por los aportes hechos.
periódicomio
4 Diciembre de 2010
3:11 pm
Muy buena esa nota