

DESARMAR LOS ESPÍRITUS.
Debe ser obligatoria consigna de toda persona humana que pretenda la convivencia con todos los seres de manera material y espiritual.Es,además,un mandato claro, en las culturas de mayor y menor rango, interna y externamente, en ellas y entre ellas, con el fin de poder entre rodas, garantizarse las propias vidas y la vida de las otras personas, de las naciones, al mismo tiempo, entre las naciones, además, para propender por la continuación de las existencias de las generaciones, no solo humanas, sino todas las especies en absoluto, como garantía de la continuidad de la existencia aseguradas, sobre la faz de la tierra, como términos de referencias normativos de obligatorio cumplimiento contemplado en el preámbulo de nuestra constitución de 1.991:
“...invocando la protección de Dios, y con el fin de fortalecer la
unidad de la Nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo, y comprometido a impulsar la integración de la comunidad latinoamericana...”
De la misma manera lo predica el Artículo 22. La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento.
De manera, descarada, nos hemos atornillado y sentado en el trono imperial como si fuésemos los dueños del universo, y sentado sus reales los poderosos sobre los humildes.-Insensibles como somos del destino de los demás, hemos interpuesto “el Yo, pleno de egoísmo” ante “el Nosotros pluralista”.- Giramos entonces, en torno a la angustia y plaga de los siglos XIX y XX, y, el XXI, parece que lleva las mismas apariencias y fisonomías, aupados por las guerras, como una glorificación del poder y las superiores hazañas de los espíritus y como si de forma indefectible fuese la única de las disyuntivas de ser: matar y ser matado.
Parece la única salida, no hay más alternativa.-Es de anotar con sentido del rumbo de tales alternativas las sustentaciones valoradas con alcances para ergotizar y dogmatizar presunciones como aquellas que “el ser humano para su desarrollo espiritual y material necesariamente debe moverse con el péndulo de la violencia y la paz”.(Afirmaciones que de seguro no son del conde León Tolstoi, autor de una de las mejores obras literarias con la temática de la guerra más apreciada de la literatura universal: Guerra y Paz)-
Nada más alejado de la verdad y la realidad.- El hecho de que las después de las conflagraciones siga una etapa llena de desarrollo, no se debe inferir sino que tal etapa que viene después de la guerra es de plenas voluntades de paz y de trabajos en todos los ramos de labores humanas.-De allí el éxito de estas actividades, cuestión que no indica, de manera alguna, que el ser humano deriva su voluntad laboriosa de la violencia.- Estaríamos en existencia vital inferior a las hormigas y las abejas cuyas labores son exentas de guerras y hostilidades extintivas.-
Las armas son objetos materiales que se inventaron para la defensa ante los animales feroces, ante las dificultades de la convivencia, cuando el hombre inició la no convivencia con ellos sino que se apoderó de sus espacios vitales y le truncó y usurpó sus alimentos.-Sin embargo el animal ataca por hambre más no por odio y no tienen capacidad de guardar rencor ni de vindicar o entrar al desquite o venganza de ninguna categorías.
Las armas no se disparan por si solas, ni son peligrosas per-se.- Son las manos, la prolongación sicomotora ordenadas por el cerebro a que accionen o dejen de hacerlo.-El cerebro es de los componente fundamentales del cuerpo humano y, quien manda u ordena hacer o no hacer tal, o cual acto y, éste, el cerebro, es en sí, la persona humana, quien es dueña de sus actos.- Quien pone en peligro a los demás o, es puesta en peligro por los demás.
Si hay predisposición a la confrontación entre las partes personales y, más aún, entre las comunidades, las regiones o las naciones, prevalece lo que denominó .-Charles Darwin, hace referencia a la supervivencia del o de los más aptos y sucumbe el menos competente para estas lides.-
Si las armas no se disparan por si solas (no hacemos referencia a las armas modernas únicamente sino, a las de otros y disímiles etapas de la existencia humanas), incluso, no son nocivas por sí mismas.-Los espíritus armados y la predisposición seguidos por los ímpetus son los causantes de las agresiones prolongadas en ellas.
Lo cual indica con gran relevancia y significa que, las armas son posteriores a las señaladas disposiciones sicológicas para los enfrentamientos entre disímiles y los mismos bandos y cumplen papel importante en la incitadora actitud a la violencia y a los exterminios de unos contra otros, o sea, la guerra parcial o total de la personas grupos o, humanidad.
Existen culturas que han sido formadas a través de las contingencias, el peligro, la excitación a la extinción, etc.- De allí que quienes provienen de estas áreas, o conglomerados, la sutileza y hasta el goce sicológico vivencial, es la exultación a la violencia y hasta partido de todo tipo, sobre todo el económico, de buena monta, les sacan a estas infames tareas brutales, e inhumanas.
De inmemorial recuerdo esto de la violencia de hecho, aunque cabe acuñar que la hay también de derecho, que son las que ejerce el Estado con el propósito de compeler las tareas que pretende sus ciudadanos incumplir.- Parece que no nace con el hombre mismo y es ilustrativa la concepción que aunque no compartimos, la ponemos a discreción de Uds.- Se trata de filósofo alemán Federico Nietzsche, con su posición determinante, torciéndole la columna vertebral a las convivencias humanas, dice que “ la paz es de esas hipocresías que esconde la moral”.
Hacía referencia al Darwinismo social que a la vez, es fundamentada en la teoría malthusiana, cuya tesis afirma que la vida consiste en “una lucha constante por la existencia donde fenecen los más débiles” .
A su vez, los biólogos del siglo XIX y gran parte del XX, en sus estudios concluyen que se llevan a cabo entre animales, plasmadas en “la lucha por la existencia”, no tiene el carácter de endilgarle daños a su congéneres sino que emanan de la tarea por la consecución de alimentos.
En cambio, a pesar del comportamiento de los animales, el hombre primitivo en la medida que va avanzando en el conocimiento y forjando su pensamiento y la autonomía de clanes o tribales mediante la materilización comunitarias, forja las guerras sin cuartel en defensa de su región y la autonomía grupal.
Con el hombre ya en etapas menos primitivas se forman las guerras sin cuartel y sigue en el siglo XX y XXI, en la misma alternativa.- Sin embargo, Huxley pleno de civilidad y cultura intelectuales, pronunció en la Universidad de Oxford, Inglaterra, a finales del siglo XIX en 1.893, en categóricas ideas que confirman disyuntivas, las cuales son de interés humano y por tanto, el mismo ser sensible debe de manera definitiva, no solo escoger, sino obligarse a fórmulas decentes y civilizadas en su perfil disciplinado regulado de vivir, a plenitud civilizada y cultura.
Y, cada una de ellas, han mantenido en supervivencia o convivencia a las especies vivientes, con buenos talantes en la tierra.- No como una falaz disyuntiva, pendiendo del hilo conductor del mandato claro que tenga cada partido político o células aisladas que pretendan imponer como condición y pábulo del ser, desde las alturas del poder.-Dice al pie de la letra, Huxley:
“…La práctica de lo que éticamente es lo mejor (lo que consideramos bondad o virtud), implica una trayectoria de conducta que se opone en todo sentido a la que conduce al éxito en la lucha cósmica por la existencia.-En vez de la implacable autoafirmación, impone la autoconstrucción; en vez de apartar y pisotear a todos los competidores, exige que el individuo no solo respete, sino que ayude a sus semejantes; su influencia no solo se dirige a la supervivencia del más apto, sino a lograr que el mayor número posible resulte apto para sobrevivir.- Repudiar la teoría de la existencia al estilo de los gladiadores…”

