

En una de las localidades más peligrosas de Bogotá, Ciudad Bolívar, donde narradores, guionistas y periodistas se encargan día a día de ensañarse contra este humilde territorio. Balas vienen y van, páginas en primera plana de muertes y aterradores sucesos que dejan a la sociedad atónita de tanta maldad.
Pero sólo basta con echar una mirada para darse cuenta que no todo este cuento es verdad. Carlos Piragón es un niño de bajos recursos, desplazado por la violencia, que a sus diez años ha tenido que vivir las duras y las maduras. A pesar de su corta edad, se le nota el empeño por ser una buena persona “yo quiero ser una gran persona para ayudar a quien lo necesite” afirmó este pequeño que en su mirada refleja un camino de esperanza y amor.
Gracias a la Fundación Cometa, Caliche, como es apodado por sus compañeros, tiene la oportunidad de recibir algo de educación “la fundación trata de pasar los conocimientos de sus colaboradores a estos niños, para que tengan un buen futuro” expresó uno de los docentes del colegio de La Cancha, como es llamado cariñosamente por alguno de los padres de estos niños.
Con megáfono en mano, estos docentes se encargan de enseñar a toda una comunidad de niños, haciéndolos pensar en su desarrollo intelectual “mi profe Esther me dice que nosotros debemos tener aspiraciones y cambiar este país” sonriente dice caliche.
La Fundación Cometa también trabaja para el buen desarrollo físico de los niños y cuenta con un programa de prácticas deportivas. “Nosotros tenemos varios entrenadores en distintos campos deportivos, donde cada niño asiste voluntariamente a el deporte que le guste” comenta Jimmy Carmona, Entrenador de futbol.
Caliche a pesar de su posición económica, ha visitado varios lugares de Colombia e incluso algunos países suramericanos. “Yo fui a Medellín a jugar con el profe Carmona en un equipo que se llama Estrella Roja y les gusto como jugué y me llevaron a Girardot y a Cali. El también me ayudó con los gastos para viajar a unos cuadrangulares que habían en Perú, pero yo me quedo con mi país” concluyó Caliche, mostrando una pasión por su país.
Gracias a entidades del Estado y a la Fundación Cometa, niños como Carlos Piragón tienen la oportunidad de ser alguien en la vida, y si queremos que estos pequeños sean el futuro de nuestro país hacemos el llamado a narradores, guionistas y periodistas a que apoyemos proyectos como estos y no llenemos de amarillismo a nuestra sociedad.



Comentarios
D_cecilia
2 Diciembre de 2011
12:41 am
Una "humilde" sugerencia, hay que revisar lo que se publica... todos somos suceptibles de cometer diferentes tipos de errores, y Soy periodista, ofrece las opciones para "revisar, editar y/o corregir" las notas que se publican, y que van dirigidas a los "lectores" y el objetivo es cautivarlos y mantenerlos, no llegar a obtener el efecto contrario..