22 de Julio de 2014
13 Diciembre de 2012 | Deportes | (España)

¿Quién "mató" a Miguel Calero?

¿Quién "mató" a Miguel Calero?
Foto:El Espectador

Es cierto que conquistar sin riesgo, es triunfar sin gloria. Y en la práctica deportiva es más importante, ya que además de los efectos favorables derivados de la ejercitación, son los logros los que dan sentido a una dedicación. Pero el deporte profesional va mucho más allá y el fútbol rentado se juega en el filo de la navaja. Más aun cuando este se ha convertido en negocio y en espectáculo demoledor de alta exigencia que rompe el axioma deporte-salud.

No hay deporte que no se envilezca con la profesionalización. Aún más: termina lo deportivo donde comienza la profesionalización provocando uno de los peores desgastes en la humanidad del atleta, que entrega su vida a girones de manera irremediable. Hoy no tiene discusión que la práctica deportiva moderada o “amateur” es beneficiosa para la salud humana, pero hay un límite que generalmente se sobrepasa en el profesionalismo. Mucho más en el fútbol, donde los riesgos no únicamente van por cuenta del enorme desgaste, también hay otras circunstancias asociadas incluyendo el origen y la formación precaria de la mayoría de jugadores, además de un perverso ambiente lleno de presiones.

Son miles de casos fatales ligados directamente a la estructura del fútbol profesional y a un modelo enrarecido. Por citar algunos ejemplos, Garrincha murió alcoholizado como indigente en la calle, la “Mosca” Caicedo igual, Ernesto Diaz fallece de infarto a los 49 en pleno juego, Funes (ex Millos) murio a los 29 por endocarditis; asesinados terminaron entre otros: Usuriaga, “Torito” Cañas, Edson Becerra, Andrés Escobar, etc. Giovanny Córdoba y “Carepa” Gaviria mueren impactados por un rayo en plena práctica. “Tumaco” González y Hernán Córdoba fallecen en accidentes de tránsito. Zubeldía (Nacional) y Etchamendi (Cali) como entrenadores activos mueren tempranamente infartados al pié de la raya. Son solo algunos casos sin contar las cientos de muertes súbitas.

El fútbol profesional no es ninguna garantía para preservar la salud y fortalecer el cuerpo, al contrario su práctica podría tener más efectos nocivos que favorables. Es decir que la mayoría de futbolistas rentados no son saludables y pueden estar en serios aprietos. Ello desvirtúa la percepción equivocada sobre la muerte de un deportista a la temprana edad de 41 años como un hecho contradictorio. Y no lo es, porque el fútbol porfesional de primera división, es una práctica donde prima el espectáculo y el negocio, sobre los valores deportivos. (Análisis similares pueden hacerse en otros deportes como el boxeo profesional)

En el 2007 Miguel Calero fue víctima de un grave accidente padeciendo un trauma de clavícula que afectó su sistema circulatorio causándole una trombosis. Serio antecedente por un incidente cardiovascular grave, que lo llevaría a un dilema: el retiro inmediato (renunciando a un suculento contrato) con cuidados integrales sostenibles y una sobrevida probable de unos 30 años o más, o la continuidad en el ejercicio deportivo con gran riesgo y la vida pendiendo de un hilo. Optó por esto último (ganó el diablo).

Aquí es donde intervienen los fanáticos y los directivos, para quienes en esos momentos de farándula y “éxito”, poco interesa la salud del jugador. Quieren espectáculo a cualquier precio y ganar cueste lo que cueste, incluso hasta sacrificando la integridad del futbolista. Lo más probable es que Calero se haya sentido “obligado” (¿manipulado?) por diversas circunstancias a seguir jugando hasta el 2011 (además de atrapado por la fama y el dinero). Entregó su vida a pedazos, por cuenta de las presiones y el nocivo ambiente del fútbol profesional. Hoy sus seguidores lloran y lamentan la muerte de su ídolo, mientras los directivos lo colman de homenajes y hasta estatua le van a erigir. ¿No hay en ello una doble moral?

Apostilla: Hace unos años como director médico de un club profesional de fútbol de primera división debí tomar una crucial decisión científica, frente al estado de un joven jugador argentino. El seguimiento y las valoraciones me hicieron sospechar la presencia de una arritmia cardíaca, a pesar del buen estado general del deportista.

Mi concepto concluyente (posterior a estudios) obligaba a la cancelación del contrato y al retiro del fútbol profesional del jugador al menos temporalmente. El futbolista obviamente no estaba de acuerdo y en el momento era una decisión muy dolorosa, difícil de tomar, económicamente muy costosa para todos. Me queda la satisfacción de haber evitado el riesgo de una muerte súbita en el campo.

*Médico especialista en ciencia deportiva. Campeón del Mundo - JMS

Por: FABIO AREVALO ROSERO MD/

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Comentarios

Sandra Mercedes

Sandra Mercedes

14 Diciembre de 2012
8:42 am

Muy cierto y el problema empieza en muchas ocasiones con los padres de los futbolistas, uno ve en las Escuelas de Futbol, que hay padres y madres de familia que exigen al máximo a sus hijos, persiguiendo un sueño dorado que como se refiere en el artículo puede que no sea tan dorado. Gracias por compartir esta información.

Aracataka

Aracataka

14 Diciembre de 2012
10:53 am

..asi es, la mayoria de las veces la realizacion de ese sueno dorado sale caro...

Aracataka

Aracataka

13 Diciembre de 2012
8:13 pm

..tristemente cierto! mi especial agradecimiento por compartir tan sabia opinion.
..saludos cordiales!