17 de Diciembre de 2014
21 Diciembre de 2012 | Deportes | (Colombia)

El calvario de la B

El calvario de la B
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En mi larga vida como hincha de América nunca se me pasó por la cabeza que el equipo alguna vez perdería su relevancia en el campeonato nacional y mucho menos, claro está, que se llegaría el día funesto en que descendería a la segunda división. Fue un acontecimiento tan inesperado y catastrófico en medio de la peor crisis económica del club, que no fueron pocos los que creyeron en el rumor de que el año entrante no habría recursos con que pelear el ascenso. Sin embargo, América no se liquidó, y los dos o tres muebles de la sede administrativa, y los seis balones y la docena de petos que sobrevivieron a la tragedia, no tuvieron que venderse al mejor postor.

En contra de los pronósticos más pesimistas, el equipo se sacudió el polvo, botó los escombros y arrancó de nuevo. Con el dinero que habría bastado para armar un plantel que a tiempo lo habría de la B, América trajo un técnico de quilates y refuerzos con una trayectoria tan respetable, que sin duda todos eran merecedores de un torneo de más prestigio. Fue inevitable que la hinchada se llenara de entusiasmo. Se confiaba en que al término del año más vergonzoso de su historia, los escarlatas regresarían a la A sin más inconvenientes que el de un recuerdo amargo. La ilusión tomó más fuerza con el título del primer semestre conseguido frente al Magdalena.

Lo que no estaba en los cálculos de nadie, era que casi con el mismo plantel, habría apuros de última hora para ganar y que varias veces sería derrotado por combinados modestos. De un momento a otro, América se desplomó. No sólo su sistema defensivo le abrió las puertas de par en par a sus adversarios, sino que sus volantes perdieron sorpresa, volumen ofensivo y compromiso en la recuperación, además de que sus delanteros, desesperados de que no les llegara un sólo balón, bajaban a buscarlo en zonas en las que no representaban ningún peligro.

La lesión de Arango, el goleador del semestre pasado, fue un infortunio que de ninguna forma se pudo remediar. La noticia de su regreso a la plantilla titular era esperada por todos con desesperación. Había tantas esperanzas puestas en él, que pienso que su mero ingreso a la cancha por al menos veinte minutos habría sido una inyección anímica para la hinchada y para el mismo equipo. Lo curioso es que Arango muchas veces se pronunció en las redes sociales diciendo que estaba listo para lo que fuera, pero el técnico Lara no lo tuvo en cuenta en ningún momento al final del segundo semestre.

Aún con tantos problemas para ganar, América se clasificó con relativa comodidad a los cuadrangulares. Se pensó que era una oportunidad para empezar de cero, para echarle tierra a tantas actuaciones erráticas. Pero los cuatro goles que Alianza Petrolera marcó en el Pascual Guerrero bastaron para recordar que la crisis deportiva de la que tanto hablaba el periodismo local, había ocasionado unos estragos que todos veíamos a diario, de los que nos lamentábamos a diario, pero que nos negábamos a admitir en toda su dimensión, pues empezaba a ser evidente que el propósito de regresar a primera se nos estaba yendo de las manos.

Había dos caminos para conquistar el ascenso y dos se volvieron intransitables tras la eliminación de los cuadrangulares y la derrota por penaltis contra Alianza Petrolera. Sólo quedaba la opción menos deseable: jugar la promoción contra el Cúcuta. El primer partido disputado en Cali fue un desastre que todavía no sé cómo no terminó en tragedia a las afueras del estadio. No sólo porque el marcador fue contundente y humillante y echó al traste hasta con la más pequeña ilusión de ascender, sino porque hubo jugadores de América que al parecer habían olvidado la forma de marcar al adversario y que, carentes de iniciativa y compromiso, eran incapaces de recuperar la pelota o de pedirla en posiciones de avanzada. Fue un fiasco idéntico a los que protagonizaba el equipo que un año atrás había descendido en medio de unos desmanes pavorosos que dejaron un saldo millonario en pérdidas, pues por desgracia abundan las personas que asumen el fútbol como un pretexto para darle rienda suelta a sus instintos más criminales.

Ante la obligación de pasar otro año más atrapado en el calvario de la B, es inevitable que surja una pregunta elemental: ¿hasta cuándo? Pienso que entre las muchas reformas que América necesita, ya se consiguió un avance estructural al nombrar una junta directiva que trabaja sin cobrar un centavo y cuya experiencia y liderazgo están muy cerca de conseguir que el club sea excluido de la Lista Clinton. Cuando eso suceda otra vez se contará con un patrocinador con recursos para contratar jugadores de envergadura y se conseguirán por fin procesos eficaces en la formación de las divisiones inferiores que garanticen la aparición de nuevos y talentosos futbolistas. A mediano plazo se podrá recuperar la grandeza perdida.

Sin embargo, no hay que cantar victoria tan pronto. En los últimos seis años he escuchado una decena de veces en la voz de periodistas con algún renombre en el deporte, que América ya no hacía parte de la Lista Clinton. Pero tan pronto la noticia terminaba de salir al aire ya viajaba una en contra desmintiéndola. De modo que creo que nadie le va a hacer caso a nuevos rumores hasta que los hechos hablen por sí mismos. Salir de una vez por todas del estigma que el gobierno norteamericano le impuso al América, es esencial para que se abandone para siempre la segunda división y para que en la primera se recupere el tiempo perdido a lo largo de tantos campeonatos cuya premiación los jugadores del club han debido contemplar frente al televisor. De no ser así, arreciará la pobreza y habrá que sacar resignación de donde no se tiene para aceptar la idea de pesadilla de que zafarse de la B no sólo será un problema muy serio, sino que se convertirá –en el caso de que alguna vez se logre ascender- en una amenaza latente que pocas veces se podrá eludir.

Por: leohenao84

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Comentarios

jogafi

jogafi

22 Diciembre de 2012
10:44 am

Lo que si es cierto es que el América, ha dado categoría e incluso notoriedad a la "B" , nunca antes se hablaba tanto de esta categoria, nunca antes la asistencia era tan masiva a estos partidos, en cierta forma a esta categoría le conviene económicamente tener mas tiempo a un equipo como el América..
Saludo cordial.

antonin

antonin

22 Diciembre de 2012
6:59 am

Pienso que el Àmerica se equivocò desde el mismo momento en que nombrò al profesor Lara como director tècnico.
Con todo el respeto hacia el profesor Lara,pero el papel de èl no es de estratega,su papel es mas de formaciòn de jugadores y eso ha quedado demostrado hasta la saciedad.
Los fracasos con la selecciòn Colombia de mayores y ahora dirigiendo al Àmerica de Cali son muestras inequivocas que el profesor Eduardo Lara debe dedicarse ùnica y exclusivamente a formar jugadores... allì es donde èl es bueno.
Saludo cordial... Muy buena su nota