31 de octubre de 2014
17 Enero de 2013 | Deportes

No más violencia

No más violencia
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Cada vez que veo a través del televisor, un encuentro de fútbol o en un estadio, trato de analizar el fenómeno de la violencia de los hinchas en las tribunas, ese problema que llegó algún día y se quedó para no irse jamás de allí, enclavado en el corazón de lo que debe ser una fiesta deportiva y pasó a ser una noticia judicial, y lo analizo, desde una óptica diferente, no desde la del aficionado común que paga su boleta en la localidad de su preferencia o la del otro seguidor, que prefiere sentarse frente a un televisor para segur las incidencias de un partido de fútbol, lo analizo desde un punto de vista más crítico y más frío, frente a una cruda realidad en la cual estamos embebidos pero de la cual no nos queremos hacer responsables.

Cientos de personas son asesinadas en los estadios del mundo anualmente, en lo que se ha convertido sin lugar a dudas un problema mundial, la violencia en los estadios, una ola de actos que van entre lo vandálico hasta lo criminal, hechos que han sido considerados desde expertos en el comportamiento humano, hasta por personas dedicadas a la seguridad ciudadana en diferentes puntos del orbe. Un sinnúmero de hechos podrían ser el prólogo de este tema, con una historia no tan reciente, como la de los 33 muertos en el partido entre el Wanderers y el Bolton en 1946, o las más de 300 víctimas mortales que dejó como saldo el partido entre Argentina y Perú en 1964, hechos como el ocurrido en la copa Africana de naciones que dejó 12 muertos, cuando la policía trataba de disolver los disturbios en una tribuna.

Pero estos eventos, reprochables desde todo punto de vista, son generados por factores de donde surgen varios interrogantes de una cadena, sino interminable, si extensa, y es pues, donde esta conducta atípica de un asistente a un escenario deportivo se genera por ¿la imitación de otras culturas?, ¿la conducta propia de personas que llegan al extremo por la pasión a un deporte o a un equipo? o ¿son los medios de comunicación los culpables?

Me inclino por revisar de manera concienzuda esta última pregunta, porque son muchas las aristas desde la que se puede ver este problema, si bien es cierto que los comunicadores ejercemos una gran influencia entre las personas que nos leen, escuchan u observan, también es cierto que los medios de comunicación tienen un gran responsabilidad en el tema.

Miremos las dos caras de la moneda y quizás así alguna conclusión se genere ante este avasallante problema. Existen comunicadores que más allá de ser críticos o expertos en materia futbolística, y de disertar de manera clara y sobretodo imparcial, se convierten desde el poder que les da el manejo de los medios de comunicación en un hincha más, es decir pasan de ser comunicadores a hinchas con la potestad de escribir o decir desde medios abiertos, lo que un espectador más del fútbol no podría expresar, o mejor aún llegar a incidir en el comportamiento de una masa que puede pasar en un segundo de una total calma al caos inimaginable.

Pero, ¿es premeditado o no este comportamiento de los comunicadores?, pensaría que en algunos casos la necesidad de audiencia, hace que éstos, utilicen métodos poco convencionales para atraerla, es entonces donde nuevamente se empieza a caminar por una línea muy delgada, cercana al abismo, ese sendero por el cual transitan muchos comunicadores, pensando más en la parte económica que en la parte profesional, porque si bien es cierto que una de las causas que ha hecho que este mal de la violencia haya germinado en tierra árida, y se posicione cada día con más fuerza dentro y fuera de los estadios, sea la incidencia de los medios de comunicación, también es cierto que éstos, en los últimos años, han coadyuvado a plantear políticas, directrices y protocolos, para que de manera conjunta, aficionados, dirigentes y comunicadores, traten de erradicar este flagelo de violencia.

Ojalá que en un tiempo no muy lejano, se pueda asistir nuevamente a los estadios en familia, o llegar con la camiseta de su equipo favorito a un escenario deportivo, sin que sea agredido o insultado, ojalá, que muy pronto todos unidos y al unísono, gritáramos… adiós violencia de los estadios.

 

Por: Javier Morales/

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Comentarios

antonin

antonin

18 Enero de 2013
7:18 am

Ir a un estadio equivale a caminar por un campo minado,en cualquier momento estalla lo que es.
Un estadio està minado de personas que se dicen ser hinchas pero que van con el ùnico y exclusivo fin de sacar a flote todas sus perversidades.
La gente de bien ya no està dispuesta a aguantar tanta guachafita y se abstiene de asistir a los estadios... es preferible quedarse en casa,viendo el partido por televisiòn,a ir a exponerse a recibir un guanabanazo en las tribunas.
Los clubes de fùtbol deberìan realizar campañas tendientes al control del personal que integra las barras y exigir al que las dirige,responder por los actos de esta.
El 90% de los desmanes que ocurren en los estadios es por la infiltraciòn de delincuentes comunes en las mal llamadas barras bravas.
Cordial saludo