21 de Agosto de 2014
26 Enero de 2013 | Deportes

Escalar es vivir

Escalar es vivir
Foto:

Es temprano en la mañana, el sol radiante y la inmensidad de la roca ante nuestros ojos, la adrenalina empieza a sentirse. De a poco y con cuidado reviso que no falte nada y que todo se encuentre en perfectas condiciones, la talquera, los gatos, la cuerda, el arnés, mosquetones, cintas, etc…

Me pongo los gatos y reviso todo el sistema de seguridad una vez más, mi cordada (asegurador) también los revisa previendo que todo esté bien. Me talqueo las manos y siento como mi cuerpo empieza a despertarse, toco la roca y casi que por inercia empiezo a subir.

Cierro los ojos y respiro profundo, escucho como mi corazón empieza a latir fuerte, sin medida, siento lo imponente de la roca ante mí, haciéndome consciente de que cada movimiento es decisivo. Abro los ojos y entre mis manos siento la textura de la roca, comienzo a escalar y de a poco aparece la tensión del cuerpo, del miedo, pero no hay momentos para preguntas. Es un instante para el aquí y el ahora, no hay espacio para que la mente divague, el cuerpo simplemente fluye con ansias por alcanzar la cima...

La escalada en roca o en pared, es considerado como uno de los deportes más riesgosos del planeta, es sin duda alguna un deporte de alto riesgo y aventura, pero más allá de eso, es un estilo de vida que para muchos puede resultar siendo la vida misma.

Lo que muchas personas no saben es que un escalador requiere no solo de un acondicionamiento físico si no también mental, pues cuando un escalador sube por la roca o por la pared debe estar concentrado y atento a cada movimiento, adquiriendo un nivel de conciencia al máximo para no correr riesgos. Es un espacio para el equilibrio y control del cuerpo y la mente, donde logras superar tus miedos y fortalecer cada aspecto tanto físico como emocional.

En la antigüedad se escalaba como fuente de supervivencia, subiendo a altas montañas o árboles para conseguir comida, pero a partir de los años 70, surgen personas especializadas pioneras de este deporte creando así la escalada deportiva o libre.

En sus inicios la escalada como deporte adquirió protagonismo con el alpinismo, sin embargo más adelante gracias al fuerte auge que tenía este deporte, se planteó hacerlo en paredes artificiales, en donde se podría empezar a practicar y mejorar las técnicas, haciendo que a finales de los 80 este fuera considerado como un deporte de alto rendimiento.

Este deporte tiene como objetivo escalar la roca o paredes a través de la acción combinada de manos y pies para desplazarse, utilizando herramientas de seguridad que eviten las caídas. La técnica requiere ejercicios de concentración, respiración, coordinación, precisión. Es como ejercicio un gran contribuye del desarrollo físico a través de la fuerza, flexibilidad, agilidad, y mejora además otros aspectos tales como la autoconfianza.

La escalada y el montañismo abren un umbral distinto de percepción de la montaña. Obligan a un contacto pleno con la pared. La roca se siente en sus mínimos detalles, se palpa, se percibe su textura, consistencia, temperatura. Recompensa con vistas grandiosas y un henchido sentimiento de vida , es un deporte en el que se logran superar las dificultades ya que constantemente el escalador deber de resolver problemas de manera práctica y efectiva. Es una dominación del ego y aunque no lo parezca es sobre todo un ejercicio para valorar la vida, aprendiendo a disfrutar cada momento y a ser feliz, pues los retos a los que se enfrenta este tipo de deportista alcanza altos niveles de conciencia y responsabilidad produciendo una inmensa paz interior.

....La adrenalina va a mil, el miedo al vacío se incremente a medida que subes, el cuerpo se tensa, la sangre corre a millones haciendo palpitar cada músculo. La piel se adhiere a la roca casi que naturalmente, y yo respiro, me concentro. Mis compañeros abajo me dan gritos de ánimo, de fuerza que me impulsan cada paso, pasan minutos, segundos y cada parte de mi cuerpo y de mi mente están completamente conectados, me muevo lento y seguro, firme para no caer y cuando menos me doy cuenta he llegado a la cumbre.

El pecho se hincha de felicidad, la majestuosa vista de la naturaleza me acompaña, la libertad y la enorme satisfacción de haber alcanzado la meta me recuerdan que no importa cuán alta sea la montaña, que no importa que tan difícil parezca la ruta, al final lo único que puedo sentir es que escalar es vivir!!!

 

Por: Claudia Rodríguez/

VOTOS: 4
Cómo le pareció esta publicación?
Su voto: Ninguno (4 votos)

Opiniones

4

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión. Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado. Regístrese o ingrese aquí

Comentarios

Aracataka

Aracataka

12 Marzo de 2013
8:47 pm

..magnifico! ..grata lectura...sin lugar a dudas una experiencia incomparable!!

moderador

moderador

29 Enero de 2013
1:33 pm

Nota destacada en la red de portales. Gracias por el aporte en este espacio de libre expresión ciudadana.

nelsonmartin

nelsonmartin

27 Enero de 2013
7:39 am

muy bueno.

ESCRIBANO13

ESCRIBANO13

26 Enero de 2013
1:21 pm

Admirable narración testimonial. Lo máximo es encontrarnos desnudos frente a la naturaleza, con respeto, ahínco y decisión. Muchos de nosotros no somos capaces de tales retos (físicos) y menos los espirituales, que se desencadenan frente al misterio, y la grandeza que nos coloca en la "cuerda floja" de nuestras inconsistencias, frente al vivir particular. Terapia de grandes transformaciones y arnés seguro de nuestro paso por la existencia pegados a la roca de nuestras particularidades
Me gusto su nota
Saludos