17 de Septiembre de 2014
23 Mayo de 2013 | Deportes | (Colombia)

Estadio La Pastusidad: Un sueño que se niega a morir

Estadio La Pastusidad: Un sueño que se niega a morir
Foto:Pablo Emilio Obando

Tremenda polvareda se ha levantado en las redes sociales tras la publicación de una serie de fotografías  sobre el malogrado proyecto “Estadio de la Pastusidad Tercer Milenio” iniciado durante la administración del economista Jimmy Pedreros Narváez que pretendía la construcción de un escenario deportivo de alto rendimiento en las proximidades al corregimiento de Obonuco, distante a diez minutos del caso urbano de la ciudad de Pasto. 

Iniciativa que fue bien recibida por la ciudadanía pastense y ampliamente acogida por varios consorcios que se comprometieron a sacar adelante el proyecto.  Se inician las obras en el año de 1999 con el fin de tener listo un espacio deportivo apropiado para Los Juegos Nacionales del año 2000 – Sede Pasto.

Empresa privada y sector oficial logran acuerdos con el fin de iniciar una de las obras más importantes del municipio de Pasto en los últimos cincuenta años.  El municipio aporta copiosos recursos económicos cercanos a los dos mil millones de pesos más el lote o terreno y el consorcio ganador de la convocatoria se encargaría de instalaciones eléctricas, drenaje, diseño y adecuación de la infraestructura, además de la logística necesaria. 

Los pastenses se entusiasman al escuchar los pronunciamientos del burgomaestre local, Jimmy Pedreros Narváez, por cuanto se cumplía de esa manera uno de los anhelos más urgentes de esta localidad.  Pero cuando todo estaba listo y las obras avanzaban en un gran porcentaje, aparecen enemigos del proyecto argumentando que la construcción de este escenario deportivo de alto rendimiento implica peligro al levantarse en una zona de alto riesgo volcánico. Manifestaciones desmentidas tras la exoneración total de todo cargo al entonces alcalde de Pasto, quien estuvo detenido injustamente y señalado públicamente de una serie de acusaciones que la misma justicia desvirtuó.

Pero, no obstante lo avanzado de las obras y de la cuantiosa inversión,  se abandona por parte de dirigentes, gobernantes,  líderes cívicos y alcaldes el proyecto del “Estadio La Pastusidad tercer Milenio”.  La maleza  consume las ruinas y trata de asfixiar las estructuras que se niegan a caer; queda como testimonio de un sueño convertido en pesadilla, la gradería metálica, los palcos derruidos y un campo deportivo donde de vez en cuando los muchachos de los alrededores se dan cita para jugar. 

Fueron cerca de diez mil millones de pesos tirados, literalmente, entre la maleza y la desidia de los gobernantes de turno.  En un comentario de las redes sociales el diputado Guillermo Díaz Hidalgo expresa: “Lo cierto del fallo, es que fue un nariñense quien proyectó el fallo el Dr. ALIER HERNANDEZ, nacido en las Mesas, municipio del Tablón de Gómez, quien se desempeñaba como Magistrado del Consejo de Estado y con un silogismo en donde se planteaba que se trataba de proteger a los ciudadanos que eventualmente ocuparían el estadio había que protegerles la vida ante una eventual erupción del Galeras.

Cosa sin fundamento, que según la versión técnica de ingenominas esa zona del estadio estaba en zona de amenaza baja, es decir no existía peligro. Pero, es más, existían barrios con asentamiento permanente como Alta Mira y Villa de Los Ríos y el mismo Obonuco; en el caso del estadio la ocupación era eventual, por lo que el riesgo era mínimo. Un fallo con influencia de algunos parlamentarios y por concejales de la época como Ricardo Romero Sánchez y Carlos Bastidas Torres, entre otros. Hoy vemos un hermoso sitio con pista de patinaje, pista atlética, pista de bicicrós y un bello lago junto a una desastrosa zona del estadio. Hoy nadie le ganaba al Pasto en ese estadio. Estadio con zona de parqueo!! Que lastima!!!!”.

En el mismo sentido se pronuncia el abogado nariñense radicado en la ciudad de Bogotá, Carlos Eduardo Lagos Campos: “ese fallo es una vergüenza pública, en lugar de tutelar la Moralidad Pública, hizo una interpretación acomodaticia de lo que es una zona de influencia Volcánica (diferente a zona de amenaza) contra todas las explicaciones de las autoridades vulcanológicas. Faltó gestión jurídica para logar la revisión de ese fallo, totalmente lesivo para el desarrollo regional!”.

Como faltó, también, disposición de la ciudadanía y gestión de los alcaldes que sucedieron a Jimmy Pedreros Narváez para dar continuidad y finalizar esta obra que es un anhelo de todos y cada uno de los pastenses ahora que el Deportivo Pasto se encuentra en las grandes ligas del futbol profesional colombiano.

Lo cierto es que hoy, después de quince años de acontecidos estos bochornosos actos, la ciudadanía parece despertar y reclama a gritos una explicación verdadera de lo acontecido.  Líderes cívicos, ciudadanía, periodistas y  moradores de los sectores vecinos donde se adelantaba la obra exigen una aclaración pública de los hechos. 

En las redes sociales se está gestando el movimiento “PARA QUE ESTO NO VUELVA A SUCEDER NUNCA MÁS EN PASTO”, al tiempo que se rechaza la actitud mezquina y vergonzante de unos concejales que se opusieron al desarrollo de esta importante obra que generaría progreso y desarrollo en nuestra ciudad,  especialmente en las zonas aledañas donde se levantaba “El Estadio la Pastusidad Tercer Milenio”.

Para muchos conocedores del tema las obras deben continuar, no se debe abandonar a su suerte y al abandono una iniciativa que prometía impulsar el deporte, la cultura y el progreso regionales.  Desde distintos frentes y liderados por el docente y periodista Pablo Emilio Obando Acosta., quien ha izado la bandera del  Nuevo estadio de la Pastusidad”, se reclama ante la administración municipal el estudio y culminación de un escenario deportivo de alto rendimiento que permita a los habitantes de esta populosa urbe contar con un escenario deportivo digno, decoroso y acorde a las reales necesidades de nuestra gente, nuestros deportistas y nuestros cultores artísticos y populares.  El “Nuevo Estadio de la Pastusidad” es una necesidad que nadie puede negar y que, por el contrario, todos consideran prioritaria y necesaria.

Por: PABLO EMILIO OBANDO ACOSTA/

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