

Expresión acogida para darle misterio a lo que no lo tiene, a lo inevitable, a lo que todos tenemos en común, a lo que considero objetivo por encima de teorías de profesor frustrado; la Muerte.
La última vez que lo escuché con grado de importancia fue cuando murió el multimillonario Julio Mario Santodomingo, y hasta la fecha el morbo de querer saber las causas reales de la muerte de este hombre aun se conserva en mi; ¿cáncer?, ¿diabetes?, ¿tuberculosis?, ¿un paro cardiaco? ¿Una insuficiencia renal? ¿Un derrame cerebral, una uña encarnada? desconozco todas las anteriores pero la familia prometió demandar al medio que se atreviera a dar las verdaderas razones y hasta la fecha no existe el primer periódico o portal de internet que se atreva, por amarillista que sea, a saber si cumplen o no con la promesa. Pero insisto, en mi sigue ese morbo de saber las verdaderas causas.
Lo mismo me paso cuando murió el exalcalde de Armenia Mario Londoño Arcila. Se especuló de todo lo habido y por haber en la sociedad y los medios de comunicación locales, la causa oficial que manejó la familia es la que titula este texto, “De una penosa enfermedad”. En este caso, al igual que muchos otros, también el morbo se mantuvo en mí por muchos años hasta que el líder político llegó al grado de canonización popular en Armenia y desistí de mi propósito de saberlo. Aunque consulté con amigos cercanos a la familia, tampoco me dieron razón alguna de la verdad. En las calles se decía por parte de las malas lenguas que había sido de un infarto, otros que cáncer, lo más chismosos aseguraron que era motivo de sus excesos en el consumo de alguna droga o alcohol. No me consta pero eso decía la gente en la calle y es que ese es el final de querer con “una penosa enfermedad” tapar una realidad inevitable de la vida.
La gente se muere y eso no tiene nada de raro, a Cristo lo mataron en una cruz y los apóstoles no salieron con cuentos, el Papa Juan Pablo II murió de viejo y así por el estilo. No veo por qué querer tapar con “una penosa enfermedad” una realidad. La gente tiene el derecho a alimentar su morbo para regar el chisme basado en una verdad no en una duda. El muerto también tiene derecho a que no lo involucren en pendejadas que atentan con su dignidad en el más allá. Que no digan que era gay y murió de Sida cuando era todo lo contrario y viceversa, por ejemplo. A las cosas hay que darles el nombre que es, claro que eso de la “penosa enfermedad” no se usa en los pobres, los menos favorecidos se mueren en una puerta de un hospital y esa es la versión oficial de la familia o por lo menos la de los diarios. Si lo matan por robarlo la cosa no cambia en la página judicial y menos si lo matan a bala, sea de sicario o por que corrió con la suerte de encontrársela alguna que andaba perdida.
Veo que son los ricos los que inventaron ese cuento para quizás ponerle protocolo y glamour hasta el final de sus días a una vida pomposa y burgués. No esta mal y tienen todo el derecho a no dar declaraciones oficiales pero si genera dudas y aumenta la especulación.
Por eso he decidido que, como no tengo la vida comprada y en este país hay tanta bala perdida, tanto borracho al volante, tanto militar ansioso de recompensa (llámese falso positivo) entonces quiero dejar en claro ante la sociedad, amigos y familiares que si muero de un nacido en el trasero, un callo encarnado en la uña del dedo gordo, una ulcera estomacal estrangulada, una diarrea crónica de 5 días, una malaria, una muela podrida llena de materia, una sífilis avanzada, una ********, sida, piorrea; si se me bajan las paperas por descuido, si se me estrangula una hernia en un testículo, abdomen o ingle, si me da un derrame, infarto o una sobredosis de burundanga en la calle y me encuentran violado y empelota en un potrero, por favor, no digan que fue de “Una penosa enfermedad”, no omitan detalles oficiales al público. Hay mucho morboso que quiere saber como son las cosas en realidad, entre esos yo, y desde donde este en el más allá me enteraré de que están diciendo sobre mi muerte, y no quiero volver a aclarar las cosas. He dicho.



Comentarios
osgir
19 Enero de 2012
8:42 am
Carajo, esta vaina me gustó......!
Feliz momento.