

En su soledad, con su cuerpo desnudo recordaba todas las caricias que una vez hicieron camino
en su piel, eran cicatrices que guardaban aún la sensación de placer, y que por algunos segundos
encresparon uno a uno todos sus poros, como botones de flor abriéndose al mundo, vencidos por
su éxtasis de belleza. En su soledad, con su mente divagando, no habia espacio para el presente,
únicamente para el recuerdo del pasado, que latía en su corazón. Un amor que dejó sus huellas
marcadas, como tatuaje imborrable dentro de su ser, que se diluyó con el tiempo, entre sus manos,
entre sus brazos y que solo recobra vida y vuelve a tener sentido en su mente...En el cuarto oscuro
de su soledad.



Comentarios
Ozwal
2 Febrero de 2012
10:37 pm
Saludos, gracias por el comentario.
Francaditalia
30 Enero de 2012
7:23 am
Una poesía, como una bella hoja de árbol, se debe recoger y guardar en lugares secretos.