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21 de Mayo de 2012
30 Enero de 2012 | Entretenimiento | Cali (Colombia)

Travesuras de sexo y alcohol

Travesuras de sexo y alcohol
Foto:Google

Las niñas del siglo XXI crecemos con la loca y estúpida idea de que el príncipe de capa azul vendrá por nosotros en el momento menos esperado y nos raptara en su carruaje guiado por un caballo blanco que seguramente nos llevara al centro del paraíso. Para que eso suceda hay que guardarnos en casa, huir de todo mal y peligro, y sobre todo no conocer las siniestras brujas y manzanas envenenadas que la globalización y los nuevos medios guardan en sus pantanos.

Nuestros padres al ser los reyes de un palacio en donde piensan que es mejor lamentar que curar, nos dan absolutamente todo para ser felices, nos guardan en cajas de cristal y no muestran un mundo que la verdad no existe. Y que cuando nos damos cuenta de la realidad estamos completamente perdidas en lo nunca antes visto. La verdad no culpo a ningún padre que de la vida por sus hijas, la verdad traernos al mundo es un suficiente acto de valentía.

La falencia está en que normalmente a las princesas se nos cuida del mundo real y apenas tenemos la oportunidad de conocerlo ni siquiera sabemos cómo encajar en el, nos equivocamos, perdemos no solo una zapatilla de cristal sino las dos y de paso nuestra corona. Y todo esto porque nunca nadie nos explico cómo enfrentar a un plebeyo disfrazado de príncipe con almíbar en sus copas, o un castillo en cantado con sexo y drogas.

De lo único que escuchamos es que evitar las situaciones es la mejor opción para no correr peligro… y créanme soy princesa de 18 años y aunque las evite siempre hay alguna forma de tener contacto con el mundo real.

De mi caballo blanco me he caído más de una vez, ya llevo más de tres pares de zapatillas de cristal perdidos y más de uno de mis hermoso vestidos tiene alcohol hasta en las mangas. La corona solo es válida en mi casa y en el fondo de mi corazón aun no comprendo porque la mayoría de nuestros mayores no nos hablan con sinceridad, pues en vez de cohibirnos de el mundo externo deberían hablarnos y guiarnos maduramente. Porque la clave está en saber manejar los placeres que esta nueva era nos brinda, disfrutarlos con responsabilidad siendo princesas y nunca perder nuestro estilo.

Las aventuras de sexo y alcohol y si no muchas otras sustancias más, son lo que de alguna u otra forma nos brinda la realeza de hoy en día. Las princesas no debemos perdernos en ellas debemos salir y marcar la diferencia.

A mi corta edad ya me he perdido demasiado en ellas, y aun sigo tratando de mostrarle a los reyes que no hay clase ni prohibición que valga para la protección de sus herederos, la palabra y la orientación son las mejores estrategias. Limpien las coronas de sus hijas con palabras de amistad y confianza. Muchas veces nadie se imagina lo que tenemos en nuestras adolescentes mentes.

Los castillos no siempre son de cristal y todas tenemos derecho a vivir en uno que no se quiebre.

 

Ana María Martínez

Por: Ana Maria Martinez Pulido/

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Comentarios

ladypapa

ladypapa

2 Febrero de 2012
3:59 am

Vaya yo estaba convencida de que las que pensaban en príncipes y carruajes eran nuestras abuelas.
Creo que he tenido un Dejà vu

luisalejandrodiaz

luisalejandrodiaz

31 Enero de 2012
3:31 pm

contundente desafió al modernismo exportado. Feliz tarde