

Es el único nombre que se me ocurre aunque en términos legales está lejos de serlo. En ese y en todos los términos, pero como vivimos en una época cargada de posmodernismo por no decir hueca, entonces es el que más se aplica.
Me refiero al suicidio, en este caso el virtual. Lo practiqué hace unos 2 meses casi 3 y hasta el momento no me arrepiento en lo más mínimo de haber pasado a mejor vida, la real. Fue un día en que cansado, mamado, agotado de la banalidad del Facebook decidí cerrar la cuenta para siempre. Ese para siempre lo tomaba como un mientras me volvían las ganas pero como van las cosas, cada vez son menos y en aumento. No lo tuve que pensar dos veces, tan solo una fue suficiente y en menos de 5 minutos estaba en el enlace de configuración dándole la orden de hasta nunca que suena más cinematográfico.
Todo salió del “porque sí y puedo”, que tanto justifica nuestras decisiones nacionales. “Porque me da la regalada gana”. Porque Facebook nació ayer y hablar en vivo y en directo con gente real es una actividad mucho más antigua y me deja más que aprender, coca cola mata tinto y Facebook perdió.
Me aburrí de estar diciendo lo que pienso. Es que ¿acaso a alguien le puede importar lo que uno piense? Uno piensa y punto, al que le guste o no, pues de malas. Me aburrí de leer lo que piensan los demás, si es que lo que escriben se le puede llamar pensamiento en un muro virtual, nada como un grafiti, causa mucho más molestias.
Es mucho mejor saber que tiene el otro por decir pero hablado, le da un poco más de compromiso a la realidad que en últimas es lo que hoy es menos, ¿eso con qué se come? ¿Qué es un compromiso? Me cansé de ver esa auto violación a la libertad de intimidad cuando ve uno conversaciones extensas en los muros; razones enviadas de seudo amigos, esos “te quiero” fingidos de novios pasajeros de colegio o universidad y juramentos de amores eternos que se acaban cuando se tienen que acabar y, por lo general, se acaban rápido.
Es mamerto encontrarse con disculpas obligadas y llámame, de extraños. No soportaba la frivolidad de poner “me gusta” a las peores tragedias nacionales o personales, ese toque de indiferencia y sadismo tenía que tener un fin y yo lo encontré. Me tenía que desmovilizar y reinsertarme a la vida social o familiar que me parece mejor que la primera. Tenía que aprovechar mejor el tiempo en otra cosa, sacarme la tierra del ombligo, la cera de los oídos o salir a caminar por una carretera que no conduzca a nada, a nada absolutamente, así sea a las 14 de cielos abiertos que es como llegar a la nada o mucho peor. Es todo lo anterior mejor que comenzar a sufrir escaras por el tiempo sentado frente a extraños o perdido en el reloj.
No aguante más la idea de tener 1.200 amigos y contando, cuando en verdad no tengo ni medio, esa competencia de aceptar una cantidad de extraños no era del todo lógica, no era lógica, no era a decir verdad. Gente que en la calle no saluda y que en sus fotos fingen felicidad incluso en funerales con el muerto de fondo y teniendo la cámara en sus manos. Qué barbaridad.
Me harte de las aplicaciones pendejas para pasar el tiempo: ¿A qué hora los libros y las películas pasaron de moda? ¿En qué momento se exterminaron los cines? ¿los cafés? ¿los parques? ¿Cuándo se acabó la moda de salir al sol, así sea a quemarse? Qué pena pero eso de jugar a la granja, a la casita, a papá y mamá, a las escondidas no va conmigo. Mucho menos jugar al mafioso como si no tuviera con los de la vida real. Tampoco me le medí a la granja virtual por más invitaciones que llegaron. Ese era, o quizás aún lo sea, el juego favorito de una amiga que no tenía más oficio que hacer que creer tener un cultivo de maíz con gallinas de pixeles, como ella hay muchas, miles, millones. ¿A qué horas pasó la moda de pintarse las uñas? De lacearse el pelo, de ponerse bonitas. ¿Cuándo se les acabó a estas niñas la tradición de pelar plátanos para el almuerzo, de barrer y trapear? ¿Acaso no saben lavar ropa? ¿Cuánto vago no sabe coger un verraco azadón o un machete en la realidad? MUCHOS.
También me cansé de esa invitación a eventos a los que no tenía la más remota voluntad de ir. Eso era, y me dicen lo que aún viven en facebook, cosa de cada día. Tres o cuatro y en todos los calibres: salir a comer, ponerse una camiseta de X color para protestar por…no sé, hay que protestar por algo, salir marchar por los perros, los gatos, el pollo frito, los secuestrados, los liberados, las mujeres maltratadas, los hombres maltratados, los niños, la guerra y muchas otras causas perdidas.
Las más originales invitaciones eran ir a un baile, a una fiesta, a tomar cerveza, a un toque, a una fiesta, a un toque, a un baile, a tomar cerveza. Cada vez me deja más anonadado esa creatividad de la juventud para ocupar el tiempo libre: ir a un baile, a una fiesta, a tomar cerveza, a un toque y así sucesivamente todo se repite. Porque el término “nada nuevo hay bajo el sol” es la oración de la juventud colombiana.
Me suicidé y punto, me largué de Facebook y nadie me extraña y el sentimiento es compartido, mutuo. Les dejo sus comentarios, sus eventos fracasados, sus “me gusta” por todo, incluso lo malo les gusta, que gente para si todo les gusta sin haberlo probado. Les dejo sus cartas de amor a la esposa a la que le dicen que la aman en el muro y viven en la misma casa, duermen en la misma cama.
¿Acaso a mí me importa lo que tengan en su intimidad sexual? para eso hay otras cosas. Les dejo sus ganas de protagonismo en los álbumes de fotos y también los versos de esos poetas de 3 pesos que tienen síndrome de esquela o credencial Giordano y creen que son los Benedetti, los Neruda y no pasan de ser los bufones de la web.
Les dejo el Facebook junto con el tirano y desinformante twitter. Yo me quedo con la realidad. Salgo ganando.


Comentarios
Fercho_Salazar
12 Abril de 2012
1:09 am
Las redes sociales no son del todo malas, todo depende de la "inteligencia y racionalidad" con que se usen, y es culpa y responsabilidad de cada quien si agrega como "amigos" a 300 o 500, y que triste decir que no tenga amigos... Si a Ud. no le importa lo que otros piensan, porque deberia importarnos que Ud. se retire de las redes? Uno mas, uno menos, vale un bledo...
moderador
11 Abril de 2012
2:57 pm
Mire la ironía: Esta nota, en las redes sociales de Soyperiodista.com está expuesta a más de 2.500 usuarios en Facebook y cerca de 5 mil en Twitter y poco mpas de 200 en Google+. Allá la han comentado, la han votado y compartido. Nosotros nos valemos mucho de esas herramientas para dar a conocer sus ideas.
Fercho_Salazar
12 Abril de 2012
1:10 am
A èsto se le puede llamar "tapar la boca" a quien al parecer escribe por escribir, sin siquiera pensar...