02 de Septiembre de 2014
12 Noviembre de 2012 | Entretenimiento | (Perú)

Psicología del teléfono celular

Psicología del teléfono celular
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Creo que a todos nos ha pasado en la Lima contemporánea: Salir cansado del trabajo, pelear para poder subir al autobús, y una vez allí, rogar para que alguien se baje y así poder sentarse. Luego de varios metros de recorrido, por fin, consigues asiento. Te sientas plácidamente apoyando la cabeza en la ventana para caer en los brazos de Morfeo y de pronto, escuchas detrás de tu oreja: Tírate un qué tírate un paso…

Despiertas de golpe y descubres que no es la radio del autobús, sino el celular polifónico de un adolescente escuchando a los Wachiturros. En ese momento volteas y ves que no es el único con ínfulas de DJ ambulante. Sin darte cuenta, de pronto estás atrapado en un vehículo que parece dispuesto a destrozarte el oído.

No sé en que momento el hermoso trabajo de Graham Bell que fue un importantísimo puente para la comunicación de la humanidad se redujo a un aparatejo invasivo para hacer ostentación pública de nuestro mal gusto para la música, entre otras cosas.

Si en los ochentas Yola Polastri cantaba que el telefonito era una necesidad creo que en la actualidad podríamos agregarle que es una necesidad de ser huachafo.

Es cierto que la importancia de la telefonía celular radica en haber permitido la comunicación telefónica fuera de casa y con ello la rápida ubicación de una persona en cualquier parte.

También es cierto que su transformación vertiginosa, obteniendo nuevas y diversas aplicaciones, los han convertido prácticamente en pequeñas computadoras dándole nuevos y diversos usos.

Si en un principio el celular solo cumplía con lo necesario, es decir recibir y hacer llamadas y mensajes de texto, hoy te permite un sinnúmero de posibilidades gracias al acceso a Internet.

Pero hay que aclarar que el problema no es la tecnología en si misma, sino las consecuencias derivadas de su uso, por ejemplo; Einstein descubrió las propiedades del átomo y su energía, pero jamás imaginó que ésta no solo iba servir para mover los reactores nucleares de una nave espacial, sino para matar masivamente como en Hiroshima y Nagasaki.

Lo cierto es que el teléfono celular ya no es un aparato sino un estilo de vida. Esto es lo que mucha gente no repara, el móvil como dicen en España, ha dejado de ser funcional para convertirse en algo absolutamente accesorio y simbólico.

Es decir el uso basico del celular parece haber pasado a un segundo plano y ahora sus usuarios lo usan como radio, mp3, laptop, videojuego o equipo de sonido ambulante como en el caso de los que tienen complejo de DJ de combi.

Y como muestra un botón, no les han dicho alguna vez: mira mi celular, tiene Bluetooth, cámara de fotos, cámara de video, pantalla táctil, doble chip, puedo ver mi Facebook. Que chévere –y luego preguntas- ¿tienes saldo para llamar? Mmmm, la verdad no.

Otro caso singular del celular es la exposición escandalosa de las conversaciones, desde que se masificó el uso de la señal de radio de Nextel, las alertas parecen haber pasado a ser parte del paisaje auditivo del transporte público. Y ahora las alertas de radio son el equivalente a un pedo, porque cuando suena nadie sabe a quien le pertenece.

De igual forma, parece que muchos usuarios piensan que cualquier parte es un buen lugar para armar un locutorio y que no hay problema en que todo el mundo se entere de la parranda que te metiste el fin de semana, de los pelos que te sacaste del poto, de lo que comiste anoche o dela TVque te compraste.

Punto aparte es la masificaciòn de los Iphone y Blackberry que han creado en nuestra sociedad un enjambre de autistas cibernéticos que andan casi todo el día “conectados” y desde luego, cada vez más aislados del entorno real. ¡Hablamos por what’s up! parece ser el emblema de la nueva generación que se comunica por Twitter o Facebook pero que es incapaz se sostener una conversación medianamente inteligente cara a cara.

Es la paradoja de la comunicación en su máxima expresión, ahora tenemos más herramientas para salvar las distancias físicas (con gente del extranjero), pero nos encontramos cada vez mas lejos de los que están mas cerca. Recuerdo una reunión de la promo en la que todos alrededor de una mesa estaban más concentrados en sus Blackie’s que en las cosas que decían sobre sus vidas unos y otros…

Creo que en el fondo, lo que esconde este uso enfermizo del celular es la necesidad de exaltación de la vida privada por un lado, en una sociedad de consumo donde uno existe cuando empieza a comprar (Tengo esto, tengo lo otro, me compré eso o aquello, escucha mi celu, ojo) y por el otro la urgencia de sentirse una estrella de rock al informar a la comunidad virtual que acabas de comer un arroz con pollo con fulano o zutano( como si eso le importara un carajo a alguien).

Al final, cuando alguien compra un celular ya no compra un teléfono, sino un pasaporte al falso ideal de progreso, a un mundo moderno en el que la aspiración máxima es ser parte de un Trending topic y en el que decirle a los demás que estamos ****ndo es casi tan importante como el acto mismo.

Por: ANDDY JOEL LANDACAY HERNANDEZ/

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Comentarios

colext

colext

12 Noviembre de 2012
12:34 pm

buen nota...somos esclavos de la tecnologia....