29 de Julio de 2014
21 Diciembre de 2012 | Entretenimiento | (Colombia)

Cuando viajar o querer viajar se vuelve un drama

Cuando viajar o querer viajar se vuelve un drama
Foto:Elespectador.com

Es bien sabido ya, que viajar en estas fechas puede resultar sumamente frustrante, que aerolíneas y empresas de transporte terrestre, dan rienda suelta a la usura y se aprovechan de nuestra necesidad latente de cambiar el paisaje urbano de nuestra acostumbrada ciudad, tal vez por el campo, la playa o el paisaje urbano de alguna otra urbe.  

Pero tal motivo es algo tipico  en la cultura popular del  viaje decembrino y hace de esta experiencia, un momento para crear anécdotas, migrañas, amigos, enemigos, insultar al prójimo desconocido, pero sobre todo, quejarse. Ese señoras y señores, ese es nuestro deporte. 

Empezare por nombrar uno a uno los acontecimientos, con los que tal vez muchos se identifiquen ( habrán excepciones claro) y así todos podremos tener un rato ameno, ustedes leyéndome y yo canalizando mi ira a través del acto despiadado de criticar tras una pantalla. Les contare pues, mi historia.

Hoy, tenia planeado seguir la tradición y obedeciendo la costumbre, viajar a casa de mi familia en Santa Marta, una ciudad adorable, llena de paisajes hermosos, personas con letreros de "Arriendo habitación x días", invasion del espacio publico, etc.

Esa ciudad, otrora la Bahía mas linda de América y que hoy, gracias  a la acción mancomunada del políticos y paramilitares, si acaso le queda lo de  "bahía". Una ciudad que antes tenia un malecón publico, algo que también ha quedado ya  en el recuerdo. A dicha ciudad me dirigía.

Sabia que el precio normal por tierra a dicho paraíso perdido es de normalmente de unos 100 a 110 mil pesos colombianos, algo asid como 60 USD. Pero de la misma forma sabia que para esta temporada las empresas transportadoras suben esos precios hasta el limite de la usura, algo que en mi inocencia, creí cambiaría con esto de la famosa "Bogotá Humana".

Creí, con la poca fe que me queda en los gobernantes, que dichos descaros en las tarifas, cambiarían. ¡Pero no!, tristemente el precio no  solo subió casi el doble de lo normal, sino que para colmo, habían revendedores, que cobraban estos mismos pasajes al precio que quisieran y ¿como no?, si como dicen el refrán "La necesidad tiene cara de perro", en este caso, de cajero.

En mi búsqueda de un tiquete cómodo y que pudiera pagar, me di cuenta que el terminal en temporada, deja de ser terminal y se convierte en una especie de plaza de la usura, del maltrato y el descaro, además de ser un lugar exquisito para los amigos de lo ajeno (Menos mal, los legisladores colombianos viajan en avión).

Así, di con dos o tres queridas vendedoras, la mayoría con una amabilidad inmensa, pues me devolvieron el saludo, después de saludarlas tres veces a cada una, luego con esa misma amabilidad, me informaban que los precios no solo eran astronómicos, sino que los cupos eran pocos, lo que me hizo pensar que el fin del mundo se volvió otra fecha consumista, en la que todos queremos redimir nuestros pecados o escapar de donde sera el colapso, los tres días de oscuridad, etc. Después de rogar, suplicar y tratar de manipularlas de manera descarada para que al menos me escucharan, desistí y  comprendí que tendría que pagar lo que dijeran o buscar a ese personaje sombrío: El revendedor.

Pero diran ustedes -¿Por qué no llamó, reservo o confirmo el precio?  Y la respuesta la tendran, aquellos quienes hayan intentando llamar a reservar en alguna empresa del terminal. Porque aparte de estar formados integralmente en valores y trato etico al cliente, los empleados de varias empresas, tienen un PhD en ignorar el telefono, algo que en realidad es incomodo, cuando las paginas de internet de las empresas tambien son una oda a la mediocridad. Así que estaba condenado a ir, esperar, aguantar, suplicar y buscar un revendedor.
 

No fue difícil encontrar uno, uno que no paraba de contestar el celular, cual mafioso se pavoneaba por todas las salas, buscando mas personas necesitadas, prometiendo a cada uno un pasaje de acuerdo a su presupuesto, ese revendedor, se convirtio en un ídolo para mi, llegue a darle gracias en mi mente y pensé varias veces en ser considerado e invitarlo a un café. (Menos mal, no lo hice), ese revendedor, me hizo sentar, tranquilizo mis ansias, me vendió ilusiones, me dijo que por la cantidad que tenia me podría llevar.

Me quede con las ilusiones, porque finalmente, luego de tres horas inquietantes en las que me canse de leer, hacerle la conversación a los necesitados de afecto y evitar la migraña pensando en que me esperaban 18 horas mas de calvario, este héroe del terminal, este personaje sombrío, pero cómplice, se convertía en un villano, pues cuando estaba a punto ya de subir al tan anhelado bus, el precio que habíamos acordado, cambio y cambio por un valor absurdo, uno que finalmente pagaron los que podían y quienes no tenían la paciencia para esperar un minuto mas en aquel lugar. Por mi parte, tuve que tomar mi equipaje, llamar decepcionado a casa y decir : -No pude viajar hoy- 
 

Espero volver mañana, con mas capital, mas ganas, menos fe, menos esperanzas y esperando que el final del mundo, no sea en una terminal. 

Por: Deiveritas

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Comentarios

Deiveritas

Deiveritas

2 Abril de 2013
6:37 am

Muchas gracias por pasar y leer. Saludos cordiales.

jogafi

jogafi

22 Diciembre de 2012
10:41 am

Las consecuencias y precio del "consumismo" son esas, someterse a la especulación y abuso de comerciantes, y en este caso de los transportadores de los diferentes medios, que hacen su agosto en diciembre, gracias a la masiva movilización de locombianos...
Saludo cordial