21 de Septiembre de 2014
7 Enero de 2013 | Entretenimiento | (Colombia)

¡Mí mejor amigo...! El Diablo del Carnaval

¡Mí mejor amigo...! El Diablo del Carnaval
Foto:sobrecolombia.com

En estas fiestas de jolgorio y alegría que transcurren rompiendo mitos y desenmascarando verdades imbuidas en las almas de nuestros pueblos, danzando, bebiendo y gozando, el “sumo sacerdote de la fiesta popular”, el Diablo – con su majestad divina – y su presencia impetuosa, sale por unos momentos de su misterioso mundo y se entremezcla entre todos aquellos que lo invitan con cachos, dientes y colmillos, cola de animal ponzoñoso y patas de cabra danzarina, a tomarse un “guaro” en memoria de tan insigne personaje dándose el gusto de capotear de frente el mundo de los mortales, auspiciado por los matachines - su segura guardia personal -. “Nosotros los matachines somos los supremos sacerdotes, la guardia de su majestad el Diablo. Somos los que escribimos este ‘carnaval de la palabra y el afecto’, porque está lleno de decretos y versos literarios” – nos dice - el coordinador del clero demoniaco en el Carnaval de Riosucio.

Ante tal personaje que se muestra, claramente identificado y puesto a buen resguardo, alejado de las leyes de Dios, alejado de las leyes del hombre, dando la oportunidad de ser apresado por éstos y arrojado nuevamente al confinado mundo supra-terrenal por el Omnipotente. Este, nuestro querido personaje, al que se le “achaca” y se le culpa de los peores males que ha sufrido, sufre y sufrirá la humanidad a través de los tiempos. Se presenta honroso y “buen mozo”, sano de culpa, haciendo una tregua entre los mortales quienes disfrutando – codo a codo – de su ínfima temporalidad, riendo, danzando y lúdicamente acariciando, se entremezclan con el “maléfico” en el aquelarre de su desenfreno…

Pero ya basta de tanta prevención y abordemos al personaje

¿Quién en realidad eres tú…? (el “tu” es por precaución)

“Yo soy legión, somos uno, y somos muchos”. Definitivamente soy un ser desconocido que se pasea por el mundo ajeno a las leyes de Dios, ajeno a las leyes del hombre, un incubo, un fantasma, un demonio, un ser extraño, impredecible e indescifrable, formado en el crisol de la soledad, el vacio, el silencio y la oscuridad. Para muchos soy un “bicho raro” de costumbres extrañas y comportamientos disimiles y desequilibrados; un Nosferátus que se place en sentir la oscuridad de la noche, que no se ajusta a los parámetros de la vida normal.

Para otros, un Belcebú avieso agresivo y violento, peligroso -dirían otros-. Un Satanás que sólo entiende los terrones de las piedras hirviendo del mundo en donde se encuentra; un Lucifer que se place en recorrer el orbe acompañado de especiales seres espirituales; un Asmadéus de inteligencia serpentina y lacerante de dos filos que sin contemplación es capaz de cercenar todo aquello que se le interpone a sus fines, o un Samaín conocedor de mundos extraños, metido en las cábalas del misterio descifrando oráculos, incluso, un Damián que mira sesgado al mundo y a todos los que tiene al frente tratando de captar la menos imperceptible señal de debilidad para apropiarse de ellos.

Para otros, un ser de muchos vicios y muchas maldades que fuma como “p… ta presa”, la marihuana de sus ensueños, se droga a grandes caudales, mete bazuco, aspira perico, es irremediablemente alcohólico y putrefacto bebe a grandes sorbos la cafeína que lo despierta y lo mantiene atento del mundo que lo rodea evitando ser víctima de los depredadores que lo asechan.

Un desquiciado que se la pasa leyendo disfrutando de su tiempo porque tiene todo el tiempo del mundo; un hombre inmensamente solo, pero que no vive en soledad, que sabe leer en las paredes en blanco y escuchar el silencio, sumirse en la oscuridad para ver la luz y aprovechar el vacio en donde se encuentra para llenarlo con sabiduría. Un ser que se le apunta “a la que sea”, rompe barreras, traspasa límites, arriesgado en la contienda, sin miedo, dado a la conquista, al dominio, que sabe quién es, que tiene y para donde va y de donde viene, que ha conjurado la muerte y la soledad, que toma con inteligencia lo que le corresponde por derecho propio, que puede meterse en el lodo y volver salir de él para mezclarse en la contienda, en lo que le corresponde para pescar en río revuelto como la misma naturaleza le dicta.

Igualmente me culpan de las grandes masacres hechas por la humanidad, de los locos, enajenados y degenerados. Pero lo que más me da risa es la estupidez de los tonsurados, ensotanados, sayalados y los llamados “evangelizados” que actúan en contra mía, sin saber que ya todos están condenados.

Soy ser que deambula por el mundo sujeto sin tiempo y sin espacio, que se abre paso con paciencia por entre el enmarañado sino de la vida. Soy hacedor de mundos y muchos mundos giran alrededor de mí y soy mente que ubica a los desubicados y a los “ubicados”..., los desubica. Pero más que todo lo anterior, dentro de mis venas en la sangre putrefacta de herencia maldita, mezquina y perversa de la cual procedo, soy la respuesta del mundo primigenio, de raíces ancestrales indígenas, soy Chamán, Mohán, Piachí, Kuraka, Jaibana y Behiques, sacerdote mágico, brujo transfigurado.

La mente, mi mente, lo que soy. Tiene la gran y poderosa facultad de pensarse y sentirse así misma, y como mente, caponéa libremente en las inmensidades del éter, del infinito oscuro e inconmensurable revoloteando por mis bastos dominios, sin afán, sin prisa, dueño de mi misma. Mediante mi poder planeo abarcando el mundo que me pertenece, lo manejo y lo domino por encima de minimidades, enfermedades, pre-juicios y mentiras. Todo me basta, todo me sobra, todo me pertenece.

No soy cuerpo, alma, materia o espíritu: soy el poder de la acción que piensa, que se piensa, ve, siente y oye. me valgo del yo para pasearme por el mundo a mi antojo y libre albedrío. Planeo a ras de tierra y nada me inquieta, me preocupa, me afana. Tengo el poder de conjurar la muerte, la soledad y el dolor como fuente de mi grandeza.

Bajo a los confines del infierno y del calor que emana de sus profundidades también me nutro y retroalimento sin más reparos en búsqueda del dominio, el poder, el placer y el querer. Es tal mi fortaleza, tan bien asegurada, que la ley putrefacta, asquerosa, mezquina y perversa de Dios que se place en infectarla y corromperla, no tiene el mínimo poder de violar con su saña mis dominios, repeliéndolo como un vómito asqueroso que hay que evitar, evitando así, su destrucción y mentira, disponiéndolo a su antojo, porque sencillamente ella misma lo ha creado.

Puedo volverme sobre mi yo, sobre mí mismo y destruirme sin contemplación, disolver el fantasmal “yo mismo”, el inconsistente y mitológico engaño, cuando la lleno de porquerías, de prejuicios, de misticismos, de inconsistencias, de emociones estúpidas o afectos desordenados, cuando sólo manejo el pasado frustrante, el presente inactivo o el futuro sin posibilidad, cuando no sueño, ni me esfuerzo por realizarme, por dominarme; o bien, construirme a mis anchas y soñar llenando espacios.

Soy de aquellos que siempre pueden, pero no siempre quieren. Actúo, manejo, decido y usufructo por encima de los mortales haciendo de los llamados “principios” que los alimentan una mortaja desinhibida, deshilachada, que luego me complazco en quemar a fuego lento en las brazas de la inconsistencia para poder carbonizar la estupidez de la cual se nutren, porque mi único dios y principio es la naturaleza y su misterio...Y mi único mandato es que seas tú.

-…Y déjame ya, QUE SE ME ACABA EL CARNAVAL…

Por: CARLOS ALBERTO PINO RIVERA/

Cómo le pareció esta publicación?
Su voto: Ninguno (6 votos)

Opiniones

2

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión. Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado. Regístrese o ingrese aquí

Comentarios

eugenio miltorres

eugenio miltorres

7 Enero de 2013
12:02 pm

El diablo anda suelto.

osgir

osgir

7 Enero de 2013
11:41 am

Salud!