26 de octubre de 2014
7 Enero de 2013 | Entretenimiento | (Colombia)

Mito VI: Cuando las gracias se dejan a Momo, todo santo(s) es chistoso

Mito VI: Cuando las gracias se dejan a Momo, todo santo(s) es chistoso
Foto:Cortesia de: Dinero.com

Para los colombianos este país –Colombia- deja de ser una noción geográfica y política para convertirse en una realidad, una realidad más cruda para unos que para otros que golpea su materialidad, revive sus sentimientos y la gran mayoría de veces indigna sus convicciones. Eso es Colombia a grandes rasgos tanto para el viejo sin esperanzas que curte su cuero al sol esperando un socorro que tiene cara de limosna como para el joven lleno de ilusiones pero vacío de oportunidades que viendo su vida en hojas de vida de papel azul rechazadas, zapatos cansados y mal trajeados recorre calles enteras incluso compartiendo sombra con el viejo sin esperanzas bajo uno de los pocos árboles que adorna la ciudad, porque “hasta eso ha acabado el progreso de los últimos 12 años, ni para cubrirse del sol hay árboles, un país pobre donde no hay espacio para los pobres” –dice el anciano que todo lo ve con una retrospectiva que haría temblar al académico que ha devorado libros mientras sueldos mínimos devoran su vida crediticia.

De repente, como sacada de la misma mente de momo –dios de la burla, el sarcasmo y el humor negro- salen a relucir trinos santificados (no es un pontífice)  donde con alegorías al país más feliz del mundo, colombianos se llevan el primer puesto, una encuesta mediocre, que lleva más de 70 años haciendo preguntas mal formuladas y que como todo lo mal formulado trabaja en lo social pone a este mismo país donde realidades como la del anciano, el joven y el académico se repiten por montones dejan de existir para centrarse en que el optimismo es la salida rápida de la costumbre, una costumbre a que nos roben, nos maten y que de la manera más burda nos falten al respeto como ciudadanos de un supuesto estado social de derecho.

Y es que nadie cree una fantochada de encuesta, e incluso ellos mismos caen por su peso, países como Francia y Alemania son los menos felices, el error no es estadístico, el error no está en que al colombiano le saque el lado amable a todo, el problema está en la aceptación de la realidad, el niño que languidece y no tiene más para llenar su apetito que guarapo fermentado conoce que no tiene más y que si lucha tal vez pierda energía y haría más ganas, el adolescente no protesta pues sabe que puede morir a manos de “custodios del orden” que no miden su fuerza y creen que el ciudadano es un enemigo más… El funcionario público no trabaja como debe ser, pues sabe que sería víctima de empresarios, otros funcionarios corruptos y hasta los mismos ciudadanos trogloditas.

En resumen, no es que seamos felices, es que somos el campo de entrenamiento de momo, fue expulsado del olimpo por molestar a sus pares y se vino a molestar en este país, un país de carnaval y plomo, donde del cielo cae por esta época poca lluvia pero si muchas balas, donde el calor nos hace transpirar ilusiones y ese hedor de sueños muertos corrompe la armoniosa dinámica de sistemas de transporte masivos embriagándonos en la muerte del otro, de una u otra manera somos los más felices, pues tenemos reinas, novelas y políticos mal-paridos hijos de la patria con acceso a twitter® mientras tanto el anciano y el joven esperan que pase el sol de mediodía para continuar con la búsqueda de sus migajas. No se preocupen, que ancianos y jóvenes con estas características hay muchos, eso garantiza que mi escrito no pasara de moda o por lo menos no mañana.

Por: andrés lugos/

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