27 de Noviembre de 2014
20 Enero de 2013 | Entretenimiento | (Colombia)

También la lluvia

También la lluvia
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Pocas cosas había extrañado tanto –no soy de los que extrañan- como la lluvia, trémula en mi ventana siempre abierta mojando mi pierna y parte de la cama mientras me distraigo en lecturas de locos, la lluvia es de las pocas cosas que logran hacer que le baje volumen a la música o inclusive la detenga, son momentos que atesoro –y no soy de los que atesora- su sinfonía palpitante hace germinar ideas en mi enmarañada y pervertida mente de una manera como si trabajara al 2000%.

La lluvia me hace hablar para los hombres sencillos pues es totalizadora, cae para todos sin importar el que usa paraguas más costoso el que venden en la calle de contrabando, el que se cubre con cartones o el que la disfruta y limpia su piel como su alma con una de los pocos eventos naturales que hacen ver todo más bello.

Tiempos de verano, cuentos de calentamiento global, políticas mineras que destruyen las condiciones naturales hacen que las precipitaciones sean cada vez más escasas y de la misma manera mi creación empieza a sufrir racionamientos pero la de este año creo que ha sido la más extensa y seca. Fuera de las comí-noticias que inundan los medios como cortinas de humo para disfrazar lagartearías de viejas familias poderosas en el país –mohosas- la falta de lluvia hace de las suyas pero no son abordabas como en realidad importa, como la ausencia de la lluvia con todos, en cualquier parte del mundo sin importar los trópicos o hemisferios la lluvia es un vínculo de naturaleza mítica que ha visto nacer el diluvio universal desde el popol Vuh hasta la biblia.

Pero no pretendo hablar de mitos en esta ocasión tampoco hablar sobre las políticas ambientales tan pobres en este país, hoy solo quería hablar de un fenómeno que extrañé, que por cerca de un mes estuve privado de sentir y que una noche calurosa de esta semana como las cosas que sorprenden llego a mi ventana como el amor llega a la vida de las personas –o sea, en medio de la confusión y la sorpresa-.

Todas las personas tienen historias que llevan lluvia en ellas, es como el ambiente cliché de toda historia, desde besos bajo la lluvia pasando por sexo llegando a las cómicas “lavadas” donde los zapatos quedan como peceras hasta los trágicos finales donde la lluvia limpia los cuerpos regados en las mallas viales. Lo curioso de mi historia es que no lleva ninguno de esos escenarios, porque las historias para contar no son las que llenan el alma, las historias en soledad que son innombrables son las que trascienden las que nadie tiene el coraje pues la cotidianidad asusta y el subjetivismo aterra.

“la noche estaba sola, vacía casi desolada, un cielo rojizo anunciaba lo que por semanas se había esperado pero como el cristo redentor que otros esperan enmudecido en su bóveda aun no descendía a alegrar a los creyentes. Así era la lluvia. No hacia cosas que hacen los hombres en las historias, simplemente tomaba café y miraba un video de penaltis mal pateados, pensaba en lo que debía hacer, en lo que debía entregar después de mis largas vacaciones y de cómo no había hecho nada, debía desentrañar un misterio importante pero sabía que a nadie le iba a importar y mi mente no daba con ella.

Odio sentirme estúpido, sentimiento que cada vez se repite en la caja vieja de souvenires que coleccionamos a lo largo de las lluvias que hemos visto. De repente mis pies al borde de la cama empiezan a mojarse y las campanadas de minúsculas gotas tocan en la catedral de mi ventana… somos humanos pero también la lluvia”.

Por: andrés lugos/

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Comentarios

Aracataka

Aracataka

20 Enero de 2013
7:12 pm

..lindo!! me encanta!
...saber que existen personas sensibles que extranan la lluvia....o el sol...o una flor, y le rinden honor, reconfortan el alma!
...grata lectura!!
..saludos cordialisimos!

osgir

osgir

20 Enero de 2013
4:35 pm

Cómo celebro una prosa tan pulida.